Pogacar, cinco Tours y ¿su primera Vuelta?: dominará hasta que se harte

Tadej Pogacar se despertó el domingo con una sola cosa en la cabeza. Una idea loca: ganar en los Campos Elíseos después de vencer en el Alpe d’Huez. Nadie ha conseguido levantar los brazos en esas dos metas, la más rutilante y la última, en el mismo Tour.

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 El pentacampeón del Tour se debate sobre si correr la Vuelta a España a partir del 22 de agosto mientras el pelotón vaticina que solo él pondrá fin a su era  

Tadej Pogacar se despertó el domingo con una sola cosa en la cabeza. Una idea loca: ganar en los Campos Elíseos después de vencer en el Alpe d’Huez. Nadie ha conseguido levantar los brazos en esas dos metas, la más rutilante y la última, en el mismo Tour.

Solo Bernard Hinault se atrevió en 1986 pero, tras ganar en la cima alpina, se tuvo que conformar con la cuarta plaza en el sprint de París. Pogacar, de amarillo, se quedó sin fuerzas en los últimos 300 metros de la etapa tras atacar en Montmartre y marcharse con Van der Poel, que sí que llegó primero. El esloveno se dejó ir y entró el trigésimo, sonriendo. Hubiera sido un colofón inmenso para cerrar su quinto Tour, el que lo sitúa como el más joven pentacampeón.

El esloveno, de 27 años, ejerce un dominio diferente, simpático y sonriente; incluso es amigo de sus rivales

Con 27 años ha logrado lo que Merckx hizo con 29, Anquetil e Hinault necesitaron 30 y Miguel Indurain tuvo que esperar hasta los 31 –también el borrado Armstrong–. Por edad, pues, es el que está en mejor disposición de aspirar a romper el récord, de ser el único capaz de ganar un sexto Tour. Así que nadie duda de que el viernes 2 de julio del 2027 se presentará liderando el UAE en Edimburgo en la salida del Tour.

“No me gusta mucho ir a clubs (de fiesta) así que habrá que intentar salir pronto de ahí”, fue su ingeniosa respuesta cuando le preguntaron por sus sensaciones por estar en el prestigioso y exclusivo club de los Cinco Tours. Pogacar todo lo hace con una sonrisa.

Pelea con Van der Poel y Van Aert en las clásicas, se enzarza con Vingegaard y Seixas en las montañas y discute con Evenepoel o Ganna en las contrarrelojes. Pero sobre todo siempre se le ve de buen rollo dentro del pelotón, haciendo gala de sintonía con sus rivales. Es buen compañero de sus gregarios y hasta amigo de sus contrincantes. Se abraza con ellos, los felicita y a los que empiezan incluso los apadrina, sin miedos. No les puede dejar ganar porque esta es una competición pero les muestra respeto con sus exhibiciones: 26 etapas del Tour tiene en su haber ya, solo dos menos que Hinault, a ocho de Merckx y a nueve de las 35 de Cavendish.

Alberto II dijo que sí que estaría en Mónaco

“Si la Vuelta empezase mañana, diría que no, pero dentro de dos semanas tomaré una decisión”, decía el domingo el líder del UAE

Esa es la gran diferencia con los otros grandes del ciclismo. Anquetil era un bon vivant pero acabó harto de que la afición le culpase de los segundos puestos de Poulidor. Merckx e Hinault ejercían su dominio con tiranía, encontraban en la rabia su combustible, competían enfadados con el mundo. Por su parte, el navarro Indurain corría siempre concentrado, sin errores, calculadora en mano y con una máscara tras la que no dejaba ver sus emociones.

Pogacar es distinto, risueño, jovial, con su pelo teñido, siempre dispuesto al espectáculo y a explorar nuevos límites, ganador de todos los monumentos menos la París-Roubaix (dos veces segundo en el velódromo).

Desde su derrota en el 2023

Ha encadenado una Volta a Catalunya, un Giro de Italia, un UAE Tour, un Dauphiné, un Romandía, una Vuelta a Suiza y tres Tours de Francia

El 19 de julio del 2023, subiendo el col de la Loze, el esloveno pronunció unas palabras que no ha vuelto a verbalizar más. “Voy muerto, me quedo”, avisó por la radio del equipo. Desde entonces, no ha vuelto a perder una carrera por etapas. Ha enlazado sin mancha una Volta a Catalunya, un Giro de Italia, un Tour de los Emiratos, un Critérium del Dauphiné, un Tour de Romandía, una Vuelta a Suiza y tres Tours de Francia. Allá donde va, triunfa y sonríe.

En el pelotón se ha instaurado la creencia de que el gran rival de Pogacar es el propio Tadej, que lleva desde el 2019 en la élite y puede cansarse de tanta exigencia. En el 2025 se le vio un punto hastiado. Ahora ha recuperado el brillo en los ojos. Ha corrido nueve vueltas de tres semanas y siempre ha estado en el podio: seis victorias contando los cinco Tours y el Giro del 2024, dos segundos puestos en el Tour (2022 y 2023) y la tercera plaza de la Vuelta del 2019, la de su epifanía.

El Caníbal le pide aún más 

Merckx le propone “ganar las tres vueltas en un mismo año, un reto a la altura de su excepcional talento”

La ronda española es la única grande que le falta al cometa de Komenda, que ahora se debate si correrla este verano antes del Mundial, que se disputa el 28 de septiembre en Montreal (Canadá). “Pogacar me dijo que estaría en la salida”, deslizó Alberto II de Mónaco. La Vuelta parte el 22 de agosto del Principado monegasco, donde reside Tadej.

Let’s see, let’s see”. Veremos, veremos, decía el domingo el pentacampeón en París. “Si la Vuelta empezase mañana, diría que no, pero dentro de dos semanas tomaré una decisión”, reflexionaba. Ahora parece más sí que no. Pero hay quien no se conforma. Como el belga Eddy Merckx, que le pide la triple corona. “Pogacar necesita plantearse un reto a la altura de su excepcional talento: ganar las tres Grandes Vueltas en el mismo año”, le lanza. El Caníbal quiere que su sucesor apunte alto. Pogacar es así: sin límites pero con una sonrisa.

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