No todo el fútbol son millones, glamour, estrellas y negocios cuestionables. Aunque escondido, muy a menudo olvidado, la pelota y el deporte en general también tienen un espíritu transformador que nace y se alimenta pronto con la ilusión de un niño. La FIFA, tantas veces señalada por su política, como en el pasado Mundial, ha elegido financiar 31 proyectos de raíz deportiva pero sobre todo social que ensalzan ese otro lado más de pistas de barrio y zonas desfavorecidas. Entre los escogidos está la iniciativa de la Associació Esportiva Ciutat Vella (AECV), que opera en el Raval para garantizar a través del deporte que “ningún niño del barrio quede al margen de la educación y las oportunidades de futuro”.
El máximo órgano del fútbol financia un proyecto deportivo y social en el barrio barcelonés
No todo el fútbol son millones, glamour, estrellas y negocios cuestionables. Aunque escondido, muy a menudo olvidado, la pelota y el deporte en general también tienen un espíritu transformador que nace y se alimenta pronto con la ilusión de un niño. La FIFA, tantas veces señalada por su política, como en el pasado Mundial, ha elegido financiar 31 proyectos de raíz deportiva pero sobre todo social que ensalzan ese otro lado más de pistas de barrio y zonas desfavorecidas. Entre los escogidos está la iniciativa de la Associació Esportiva Ciutat Vella (AECV), que opera en el Raval para garantizar a través del deporte que “ningún niño del barrio quede al margen de la educación y las oportunidades de futuro”.
“El objetivo es generar autonomía en el niño para que en unos años pueda volar con sus alas a donde sea”, explica a este diario Rodrigo Pinto, coordinador del único proyecto elegido en España junto al llamado Dragones de Lavapiés, en Madrid. Este plan, que se inició hace una década, apoya a entre 700 y 800 jóvenes con riesgo de pobreza que gratuitamente adquieren un propósito deportivo e incluso vital en equipos de fútbol sala, baloncesto y voleibol. También practican artes marciales. Los niños, que pertenecen a 15 escuelas del distrito de Ciutat Vella, se alejan de los peligros que acechan su entorno con un balón en las instalaciones del Institut Miquel Tarradell, la Escola Elisabets, la Escola Vedruna-Àngels y la pista municipal Drassanes.
La iniciativa de la Associació Esportiva Ciuta Vella apoya a entre 700 y 800 niños desde los seis años
Muchos de los que empezaron con 6 o 7 años de edad ahora son monitores que alientan la esperanza de otros infantes. “A los 16 años apoyamos a los que muestran interés por trabajar o que tengan aptitudes con los pequeños. Les dan un título oficial y algunos ahora son coordinadores con responsabilidades”, señala Pinto otra rama del plan que también aporta empatía. “Sirven de referentes para las familias porque les genera más confianza apuntar a su hijo en una actividad donde hay un entrenador del mismo país y cultura”, recuerda por los diferentes orígenes de los ciudadanos del barrio y por tanto de la iniciativa, con más de diez nacionalidades mezcladas. El proyecto no solo se queda en los jóvenes, ya que también ayuda a “mujeres adultas con un perfil multicultural, sedentario y con pocas herramientas de sociabilización relegadas a tareas domésticas”. “Tienen 40 años pero parecen tener 60”, lamenta Pinto.

“Lo de la FIFA da una perspectiva integral, global y a lo largo de todo el recorrido educativo, a la que no tenía acceso la gente del Raval. Nosotros solo asegurábamos la parte deportiva”, apunta el coordinador sobre la diferencia entre el antes y el futuro a partir del curso que viene. Hasta ahora, la estructura se nutría con financiación pública, con unas 1.000 becas, y privada, con la ayuda entre otras de la Associació Rosa Peris. Pero el concurso del organismo futbolístico, con una financiación de entre 44.000 y 132.000 euros, abrió un nuevo horizonte para seguir ayudando con apoyo educativo y socioemocional en una zona muy castigada.
“Lo de la FIFA da una perspectiva integral a lo largo de todo el recorrido educativo, a la que no había acceso en el Raval. Nosotros asegurábamos la parte deportiva”
“Barcelona tiene esta cara oculta tapada por el marketing. El Raval está en el centro, pero a la vez es un territorio vulnerable con una densidad poblacional brutal, con mucho riesgo de exclusión social y una tasa de paro juvenil elevada”, denuncia Pinto los males del barrio y a su vez los motivos que han llamado la atención de la FIFA de entre miles de proyectos. Porque en la misma Barcelona en la que reluce uno de los mayores focos del fútbol, en las sombras del Raval luchan por sobrevivir a través del deporte gracias a proyectos como el de la Associació Esportiva Ciutat Vella.
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