Un día antes de su repentina muerte a los 71 años, el senador republicano Lindsey Graham se reunió en Kyiv con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y anunció que había logrado un acuerdo bipartidista entre senadores y la Casa Blanca para aumentar la presión sobre Rusia con nuevas sanciones a su petróleo. Fue su último acto de servicio a una causa, la defensa de Ucrania, que encuentra detractores en el movimiento aislacionista Make America Great Again.
Trump se encontrará con ambos líderes en guerra, que buscan consolidar el apoyo militar del presidente tras la pérdida de su consejero
Un día antes de su repentina muerte a los 71 años, el senador republicano Lindsey Graham se reunió en Kyiv con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y anunció que había logrado un acuerdo bipartidista entre senadores y la Casa Blanca para aumentar la presión sobre Rusia con nuevas sanciones a su petróleo. Fue su último acto de servicio a una causa, la defensa de Ucrania, que encuentra detractores en el movimiento aislacionista Make America Great Again.
Graham, uno de los aliados más cercanos de Donald Trump en el Senado y su consejero en política exterior, era uno de los últimos representantes del viejo Partido Republicano, un halcón intervencionista, que charlaba con asiduidad con el presidente para convencerle de la necesidad de ayudar a Ucrania e Israel, de plantar cara a Irán, a Rusia y a China, o a los aliados (como España) que no permitieron el uso de las bases militares compartidas en la ofensiva contra Teherán.
Este domingo, salieron a la luz imágenes inéditas de un documental sobre la vida de Graham en las que el senador describió sus esfuerzos para convencer a Trump para que bombardeara Irán como “lo mejor que he hecho en mi vida”. En el video, grabado el 28 de febrero, el día que comenzó la campaña militar conjunta entre Estados Unidos e Israel, Graham compara a Trump y al primer ministro israelí, Beniamin Netanyahu, con Franklin D. Roosevelt y Winston Churchill durante la Segunda Guerra Mundial.
Este martes, Zelenski y Netanyahu acudirán en la Catedral de Washington para los servicios funerarios de su gran aliado y, de paso, ambos se reunirán por separado en la Casa Blanca con el presidente Trump en un momento crucial para sus conflictos con Rusia e Irán. Desde que falleció Graham el 11 de julio por un desgarro en la aorta, Moscú ha incrementado sus ataques contra el país europeo y EE.UU. e Irán han estado intercambiando bombardeos diarios durante 13 días consecutivos hasta este fin de semana, en el que una nueva pausa a las hostilidades ha dado margen para la diplomacia.
Trump y Netanyahu no se han reunido en persona desde que comenzó su guerra en Irán y Líbano, hace cinco meses. Desde entonces, la visión más belicista de Netanyahu, que ha expandido el conflicto a Líbano contra la milicia proiraní Hizbullah, ha chocado repetidamente con la de Trump, receloso de una escalada regional incontrolable. Especialmente, después de que el mes pasado el republicano firmara un memorando de entendimiento para el alto el fuego con Teherán, que ha terminado saltando por los aires en las últimas dos semanas de bombardeos. Tampoco sentó bien en Tel Aviv el acuerdo firmado la semana pasada con Arabia Saudí, que proporcionará al país capacidades nucleares de EE.UU. para fines civiles.
Un documental muestra los esfuerzos de Graham por convencer a Trump contra Irán: “Es lo mejor que he hecho en mi vida”
“Mira lo que hemos logrado, casi lloro. ¿Cuánto tiempo llevamos buscándolo?”, dijo Graham sobre el inicio de la guerra de Irán en un fragmento del documental publicado el domingo, para el que el periodista Alex Holder siguió al senador de Carolina del Sur en los últimos tres años. “Mucha gente dentro (de la Casa Blanca) no quería hacerlo”, continuó, y celebró que había convencido a Trump sobre la importancia de atacar Irán.
En otro video, grabado en marzo, el senador predijo que Teherán iba a perder el control sobre su propio territorio al cabo de “tres o cuatro semanas” y afirmó que, si se unían los aliados del Golfo Pérsico a la guerra, se iba a crear un “momentum irreversible” hasta la caída del régimen islámico. Se trata de una prueba más de que, a pesar del cambio de discurso público de Trump, el objetivo inicial de la guerra era el cambio de régimen, aunque el conflicto ha terminado afianzando a los ayatolás por su capacidad de resistencia y de someter al mundo con el bloqueo del estrecho de Ormuz.
Este martes, Netanyahu llega a Washington con la intención de afianzar el apoyo estadounidense en su objetivo de eliminar la amenaza de Irán, el mayor adversario geopolítico de Israel. Según la cadena israelí Channel 12, su intención es presentar al presidente nueva evidencia de que Irán está a punto de lograr la bomba nuclear, por lo que deben intensificarse los ataques contra infraestructura. Del mismo modo, Zelenski buscará elevar la presión sobre Trump para que incremente su ayuda militar en un momento en el que la guerra en Oriente Medio ha dejado a Ucrania en un segundo plano en el orden de prioridades.
Los MAGA Laura Loomer y Tim Pool, destacados defensores de Moscú, dan un giro drástico y piden a Trump que apoye Ucrania
Aunque Trump llegó al poder el año pasado prometiendo que pondría fin a cualquier gasto innecesario en guerras externas, aliados como Graham trabajaron incansablemente para influir exitosamente sobre el presidente. Tras su fallecimiento, Kyiv ha perdido a un gran aliado, pero la semana pasada dos personalidades MAGA anunciaron un importante giro.
La influencer de extrema derecha Laura Loomer, también muy influyente en Trump, se reunió con Zelenski en la capital ucraniana y después se retractó públicamente de haber apoyado a Rusia, algo que fue recibido con sorpresa en Washington. Del mismo modo, el podcaster MAGA Tim Pool ha pasado de decir que Ucrania era “enemiga de EE.UU.” a pedir públicamente a Trump que le brinde la ayuda necesaria para ganar la guerra.
Trump, que en el 2025 regañó y echó a gritos a Zelenski de la Casa Blanca, afirmado que no tenía en su poder “las cartas” contra Rusia, ha adoptado recientemente una postura más conciliadora, mientras ha suavizado su cercanía con Moscú, en parte, por su presunta ayuda a Irán. El presidente se reunió con Zelenski este mes en Ankara, en el marco de la cumbre de la OTAN. Este martes, el líder ucraniano busca asegurarse el apoyo de Washington, con quien ha compartido recientemente inteligencia que muestra que Rusia ha estado vigilando las bases militares estadounidenses en el Golfo.
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