Iceye, el gigante de los satélites que nació ‘de Erasmus’ y aspira a revolucionar la defensa: «Cuando haya una gran bolsa europea, saldremos al mercado allí»

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De los Erasmus surgen muchas relaciones efímeras, pero no tantas empresas y seguramente apenas un puñado de compañías milmillonarias, los famosos unicornios. Iceye es una de ellas. La empresa nació tras un proyecto de universidad ideado por su CEO, Rafal Modrzewski, y Pekka Laurila, cofundador y director de Seguridad de la compañía, durante el Erasmus del primero en Finlandia en 2012.

La compañía terminó de fundarse en 2014 por unos jóvenes a los que movía, como a tantos otros emprendedores, la idea de crear una alternativa a los grandes satélites, en este caso en las tecnologías radar, y lo hicieron con un campo que estaba creciendo, el de las tecnologías verdes. Iceye es literalmente la fusión de las palabras hielo y ojo en inglés, ya que los primeros satélites de la compañía se diseñaron para medir el nivel de hielo en el ártico. Sin embargo, el paso de los años ha llevado a la compañía a un campo con mucho más recorrido a nivel de negocio que la cleantech actualmente: la defensa.

«No hemos cerrado el área civil, pero no crece tan rápido como defensa. Muchos usuarios decidirán comprar sus propias constelaciones por el miedo a perder la inteligencia de EEUU», explica en una entrevista con Actualidad Económica el CEO de la compañía, Rafal Modrzewski, durante una visita a España.

Valencia es uno de los centros donde el grupo desarrolla sus proyectos. La tecnológica aspira a emplear a más de un centenar de personas en unas oficinas que aúnan fabricación de satélites, gestión e investigación y desarollo y atraen cada vez más talento extranjero. «Últimamente llegan un montón de solicitudes de Estados Unidos», explica el directivo de la entidad.

La apuesta de los dos jóvenes emprendedores al crear Iceye consistía en solucionar tres de los problemas que amenazan a la industria de los satélites: su precio, el tiempo de desarrollo y la tecnología de captación de imágenes.

Para ello no inventaron ninguna tecnología, sino que se lanzaron a aprovechar al máximo el SAR (radar de apertura sintética), que permite captar imágenes de la zona observada independientemente de las condiciones meterológicas y miniaturizarla hasta niveles no vistos antes. Entre sus funciones está monitorizar cómo evoluciona el citado hielo del ártico o el nivel del mar, pero también pueden usarse para supervisar fronteras, proveer inteligencia a un gobierno o vigilar las fronteras marítimas.

Los satélites de Iceye cuestan, además, unos 20 millones de euros, mucho menos que los 300 millones de euros que solía necesitar la industria espacial para desarrollar proyectos con fines similares a los de la empresa europea.

La compañía opera de una forma -para algunos arriesgada- que ha jugado a su favor. Fabrica satélites de forma continua para acelerar las entregas. «Los clientes se sorprenden cuando les decimos que podemos entregar en un año», incide el directivo de Iceye, que trabaja para producir al menos 20 de sus artefactos cada año, lo que les permitiría armar varias constelaciones anuales para sus distintos clientes.

Muchos de estos satélites son lanzados por la compañía y operados por ella para generar imágenes a demanda. En total, la compañía ha desplegado 64 satélites para clientes de todo el mundo, desde Europa a Japón.

La startup cerró el año con 250 millones de euros en ingresos, 100 millones de beneficio bruto de explotación (Ebitda) y una cartera de proyectos de 1.500 millones de euros, lo que le convierte en la compañía de su sector con mayor volumen de facturación.

Entre sus clientes gubernamentales, hay países como Grecia, Portugal, Finlandia o Alemania, donde la empresa ha creado una filial conjunta con Rheinmetall para un proyecto valorado en 1.700 millones de euros para proveer de inteligencia a las fuerzas armadas.

Modrzewski reconoce que esta fórmula podría usarse para nuevos contratos en otros países estratégicos como España, donde la compañía ya jugó un rol clave analizando las inundaciones de la dana de octubre de 2024 en Valencia. Para ello, no hace falta que España contrate la producción de satélites, ya que la empresa también funciona como una firma de servicios de análisis de las imágenes que captan sus artefactos.

El emprendedor es consciente de que el camino que ha transitado con éxito Iceye está lleno de otras empresas que han caído. «El 90% de las startups fracasa en un año y el 90% de otras,en el segundo. Está bien. La gente tiene que empezar empresas y si fracasa no pasa nada. Yo creo que no lo estamos intentando suficiente», apunta en relación al continente europeo, la gran bandera que ondea la compañía.

«No somos una empresa finlandesa, ni una empresa polaca, somos una empresa europea. Tiene que haber empresas europeas para competir a nivel global. Cuando antes nos demos cuenta, mejor», subraya Modrzewski, que reconoce que la compañía ha rechazado varias ofertas de fondos estadounidenses y hace un llamamiento a los Estados a ir más allá de pensar en campeones nacionales y saltar al nivel continental.

Además, el emprendedor polaco también insiste en que Europa aborde finalmente una mayor integración del mercado de capitales y cree finalmente una gran bolsa europea que pueda competir con el Nasdaq. «El momento en que haya una gran bolsa europea, saldremos a bolsa allí. Si eso no ocurre, seguiremos saliendo a bolsa, pero no sé dónde», avanza el máximo directivo del fabricante de satélites. En su hoja de ruta también habría una posible compra de empresas de tamaño inferior para consolidar el atomizado sector espacial.

En ese sentido, el directivo reconoce que Europa tiene varias dependencias que necesita contrarrestar y las mayores de ellas, subraya, no están en Estados Unidos sino en los chips y Taiwán, pero también en el acceso al espacio.

«Europa debería trabajar en tener su propio acceso al espacio», apunta el directivo, que destaca el trabajo de PLD Space y recuerda que existen alternativas a SpaceX, como la también europea Ariane, pero son menos competitivas a la hora de mirar costes y número de lanzamientos. «Al final del día, SpaceX no es la única compañía del mundo para lanzar satélites, pero es la más barata y la que tiene capacidad «, subraya el directivo.

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