Giró a piey a caballo

Con una promoción previa extenuante, finalmente se estrenó Cara al show con Marc Giró en La Sexta, que coincide con el Al cielo con ella de Hénar Álvarez en La 1. Lástima que la coincidencia explote el mismo filón de audiencias. Los contenidos de ambos late shows alternan la promoción, el juego con los invitados y un monólogo introductorio marcado por la retórica antifascitas y la reivindicación de los derechos LGTBIQ+ elevados a seña de identidad y materia prima para una comicidad que, con la coartada de ser combativa, a veces se permite el lujo de no hacer gracia. Contra las expectativas y las interpretaciones generadas por su fichaje (de la televisión pública a la privada), Giró dejó claro que no cambiará. Y lo oficializó con el momento más espectacular del programa. Bailando y cantando, Giró interpretó una versión del No cambié , con un coro de voces y una orquesta, movimientos circulares de cámara, alma de número musical y la presencia irónicamente decadente de Leonardo Dantés, mito de la telebasura de los tiempos del efecto 2000. Cara al show repite casi todos los ingredientes de la receta del Late Xou de La 1 (las Glorias Cabareteras, el gag inicial del ascensor, el monólogo protosubversivo, la carismática verborrea del presentador, la actuación en directo, la banda), pero con más medios –el caballo, Judit Martín como refuerzo polivalente para gags y la seguridad de, gracias a cierta proyección de futuro, no vivir amenazados por la inestabilidad, los egos de­satados y las conspiraciones autodestructivas tan propias de la tele pública.

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 Con una promoción previa extenuante, finalmente se estrenó Cara al show con Marc Giró en La Sexta, que coincide con el Al cielo con ella de Hénar Álvarez en La 1. Lástima que la coincidencia explote el mismo filón de audiencias. Los contenidos de ambos late shows alternan la promoción, el juego con los invitados y un monólogo introductorio marcado por la retórica antifascitas y la reivindicación de los derechos LGTBIQ+ elevados a seña de identidad y materia prima para una comicidad que, con la coartada de ser combativa, a veces se permite el lujo de no hacer gracia. Contra las expectativas y las interpretaciones generadas por su fichaje (de la televisión pública a la privada), Giró dejó claro que no cambiará. Y lo oficializó con el momento más espectacular del programa. Bailando y cantando, Giró interpretó una versión del No cambié , con un coro de voces y una orquesta, movimientos circulares de cámara, alma de número musical y la presencia irónicamente decadente de Leonardo Dantés, mito de la telebasura de los tiempos del efecto 2000. Cara al show repite casi todos los ingredientes de la receta del Late Xou de La 1 (las Glorias Cabareteras, el gag inicial del ascensor, el monólogo protosubversivo, la carismática verborrea del presentador, la actuación en directo, la banda), pero con más medios –el caballo, Judit Martín como refuerzo polivalente para gags y la seguridad de, gracias a cierta proyección de futuro, no vivir amenazados por la inestabilidad, los egos de­satados y las conspiraciones autodestructivas tan propias de la tele pública.Seguir leyendo…  

Con una promoción previa extenuante, finalmente se estrenó Cara al show con Marc Giró en La Sexta, que coincide con el Al cielo con ella de Hénar Álvarez en La 1. Lástima que la coincidencia explote el mismo filón de audiencias. Los contenidos de ambos late shows alternan la promoción, el juego con los invitados y un monólogo introductorio marcado por la retórica antifascitas y la reivindicación de los derechos LGTBIQ+ elevados a seña de identidad y materia prima para una comicidad que, con la coartada de ser combativa, a veces se permite el lujo de no hacer gracia. Contra las expectativas y las interpretaciones generadas por su fichaje (de la televisión pública a la privada), Giró dejó claro que no cambiará. Y lo oficializó con el momento más espectacular del programa. Bailando y cantando, Giró interpretó una versión del No cambié , con un coro de voces y una orquesta, movimientos circulares de cámara, alma de número musical y la presencia irónicamente decadente de Leonardo Dantés, mito de la telebasura de los tiempos del efecto 2000. Cara al show repite casi todos los ingredientes de la receta del Late Xou de La 1 (las Glorias Cabareteras, el gag inicial del ascensor, el monólogo protosubversivo, la carismática verborrea del presentador, la actuación en directo, la banda), pero con más medios –el caballo, Judit Martín como refuerzo polivalente para gags y la seguridad de, gracias a cierta proyección de futuro, no vivir amenazados por la inestabilidad, los egos de­satados y las conspiraciones autodestructivas tan propias de la tele pública.

Marc Giró encontrará en La Sexta la relativa seguridad que no podía darle la televisión pública

APOTEOSIS DE CORNELLÀ. El primer día, homenaje a Cornellà –entrevista y actuación de Estopa y doble presencia de Jordi Évole, cómplice del aterrizaje de Giró en La Sexta– y la colaboración de Yolanda Ramos, que despliega unos recursos de humor errático que obligan a Giró a mostrar todo su repertorio de recursos para –en la radio y en la tele, la generosidad del interlocutor es básica para que los colaboradores brillen– disfrutarla sin sufrir. Buenas ideas: el nombre de Hannah Arendt como, supongo, primero de una larga lista de futuros desdoblamientos con carga ideológica y la idea de encuestar a ciudadanos españoles y hacerles algunas preguntas del test obligatorio que deben superar los extranjeros que aspiran a la nacionalidad española.

 Televisión

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