Los organizadores del Festival de Eurovisión del 2027, que se celebrará en Bulgaria, en ciudad y fechas aún por determinar, quieren elevar la cifra de participantes para compensar las previsibles ausencias de los cinco países disidentes, entre ellos España, que boicotearon el concurso en la edición de este año en Viena debido a la permanencia de Israel.
La Unión Europea de Radiodifusión (UER) quiere compensar la previsible ausencia de cinco naciones disidentes, entre ellas España, que rechazan la permanencia de Israel
Los organizadores del Festival de Eurovisión del 2027, que se celebrará en Bulgaria, en ciudad y fechas aún por determinar, quieren elevar la cifra de participantes para compensar las previsibles ausencias de los cinco países disidentes, entre ellos España, que boicotearon el concurso en la edición de este año en Viena debido a la permanencia de Israel.
Tras el ingreso de Canadá, anunciado a bombo y platillo por la Unión Europea de Radiodifusión (UER) a inicios de julio, la lista podría ampliarse con Hungría y quizá con Eslovaquia. Después de faltar durante cuatro años, Macedonia del Norte ha confirmado su regreso.
El desembarco de Canadá supone un gran vuelco, porque implica que el mayor acontecimiento musical televisado en directo del mundo pone pie en América. Canadá es el primer nuevo país en unirse a Eurovisión desde la incorporación de Australia en el 2015, si bien las condiciones jurídicas son distintas.
Posibles incorporaciones en Europa
El nuevo primer ministro de Hungría, Péter Magyar, aboga por volver al festival, y Macedonia del Norte ha confirmado su regreso, mientras Eslovaquia lo sopesa
Australia participa por invitación especial, ya que su radiotelevisión pública SBS es miembro asociado de la UER, mientras que CBC/Radio Canada, también miembro asociado desde 1950, fue aceptada como miembro de pleno derecho durante la asamblea del organismo en Praga el pasado 25 de junio. El nuevo estatus habilita a Canadá para concursar en Eurovisión sin más.
La participación en el Festival de Eurovisión nunca ha estado limitada a la Europa geográfica, sino a los miembros de la UER, la alianza de radiotelevisiones públicas que forman parte del Espacio Europeo de Radiodifusión, tal como lo define la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), que ubica en ese espacio también a países ribereños del Mediterráneo. Por eso son miembros de pleno derecho Israel o Turquía. La UER admite también en el concurso a países miembros del Consejo de Europa.
Para poder incorporar a Canadá a la UER, el organismo aprobó en junio un cambio de reglas. A partir de ahora, se permite la membresía de pleno derecho “a organizaciones de radiodifusión de estados no europeos, cuyos sistemas de medios de comunicación de servicio público cumplen con los estándares fundamentales del Consejo de Europa y que tienen estatus de observador oficial ante dicho Consejo”. Aparte de Canadá, en la práctica solo otros dos países reúnen esos requisitos: Estados Unidos y Japón. En junio se aprobó también el ingreso en la UER de 3Cat como miembro auxiliar, categoría creada ex profeso.
La edición de este año en Viena quedó marcada por el boicot de España, Eslovenia, Irlanda, Islandia y los Países Bajos en rechazo a la participación de Israel por su mortífera ofensiva militar en Gaza. Concursaron 35 países, la cifra más baja desde el 2003. Para alcanzar ese número, la UER dio facilidades para el regreso a tres naciones que por motivos financieros llevaban un tiempo sin participar: Bulgaria, Moldavia y Rumanía. La representante búlgara, Dara, resultó ganadora con su tema de pop electrónico Bangaranga.
La próxima sede del concurso
La ciudad búlgara anfitriona del festival del 2027 se conocerá a finales de julio: será o la capital, Sofía, o la turística localidad costera de Burgas
El boicot produjo una caída de audiencia del 20%, con 131 millones de telespectadores, 35 millones menos que en el 2025 en Basilea, según cifras de la UER. A finales de julio se conocerá la ciudad búlgara anfitriona del 2027. Será o la capital, Sofía, o la villa costera de Burgas, tras el descarte de las otras dos candidatas, Plovdiv y Varna. El Gobierno de Bulgaria ve la celebración de Eurovisión en el país como un asunto de Estado, y dedicará 20 millones de euros de su presupuesto a la cita.
Canadá, que busca acrecentar vínculos con Europa dado el acoso del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, envió una delegación observadora al festival de Viena. Su primer ministro, Mark Carney, ve esta participación en clave geopolítica y ha dicho que Canadá elegirá a su representante en una selección nacional: “Ustedes decidirán qué artista canadiense pisa por primera vez ese escenario de Eurovisión”.
La presencia indirecta de Canadá más recordada en Eurovisión es el triunfo en 1988 en Dublín de la cantante canadiense Céline Dion, que representaba a Suiza, con Ne partez pas sans moi . En el festival del 2027, Canadá competirá en semifinales para intentar clasificarse. A diferencia de Australia, de ganar, tendría derecho a albergar el siguiente certamen.
Si unos países ven ahora Eurovisión como un instrumento de blanqueo de las actividades bélicas de Israel, otros lo ven como destino de europeísmo. Así, el nuevo primer ministro de Hungría, el conservador Péter Magyar, aboga por el regreso de su país al festival, que tras la edición del 2019 abandonó sin explicación oficial.
La decisión de la televisión pública húngara MTVA se atribuyó al acoso del entonces primer ministro, Viktor Orbán, a la comunidad LGTBIQ+, muy presente en el concurso. “No tengo ninguna objeción y no tiene sentido no participar en dicho concurso”, ha dicho Magyar. La UER está a la espera del próximo paso.
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