El Barça no jugará los playoffs de la Euroliga. Por mucho que los aficionados se hubieran hecho ya a la idea ante lo que han observado en estos últimos meses (años), la frase no deja de tener un enorme peso, confirmando que la travesía por el desierto continúa y flirteando con otra temporada en blanco. Porque ganar la Liga Endesa ahora mismo seria obra divina. En Mónaco, el equipo de Pascual perdió la final del play-in y lo peor fue que no sorprendió a nadie. En el octavo enfrentamiento entre ambos en menos de un año, los derroteros fueron los mismos, sin soluciones por parte azulgrana ante lo que casi todos intuían. Se deshace el equipo y en el club nadie asume la responsabilidad, como si lo dejaran morir y se conformaran con no salir en la foto. Triste realidad la del baloncesto azulgrana.
Los azulgrana caen en en el Principado ras una pésima primera parte y flirtean con otra temporada en blanco
El Barça no jugará los playoffs de la Euroliga. Por mucho que los aficionados se hubieran hecho ya a la idea ante lo que han observado en estos últimos meses (años), la frase no deja de tener un enorme peso, confirmando que la travesía por el desierto continúa y flirteando con otra temporada en blanco. Porque ganar la Liga Endesa ahora mismo seria obra divina. En Mónaco, el equipo de Pascual perdió la final del play-in y lo peor fue que no sorprendió a nadie. En el octavo enfrentamiento entre ambos en menos de un año, los derroteros fueron los mismos, sin soluciones por parte azulgrana ante lo que casi todos intuían. Se deshace el equipo y en el club nadie asume la responsabilidad, como si lo dejaran morir y se conformaran con no salir en la foto. Triste realidad la del baloncesto azulgrana.
Porque hay lugares que no te sorprenden. Pero eso no les quita ningún encanto, simplemente uno sabe lo que se va a encontrar. Si entras a la Sagrada Familia, boquiabierto y admirado serán dos de los adjetivos más probables. Si el Barça juega en la sala Gaston Medecin, trasquilado y cabizbajo suelen venir al caso, desgraciadamente para los intereses azulgrana.
Los azulgrana salvaron el honor en la segunda mitad pero volvieron demostrar demasiadas carencias
Intensidad, ataques rápidos y golpes desde todos los costados. La receta del Mónaco lleva años siendo la misma, también ahora con Markoishvili, y el Barça ha demostrado que no sabe contrarrestarla. De otra manera, se hubiera plantado en el partido con otro talante. En apenas cinco minutos, el conjunto del Principado ya había puesto la sexta marcha ante un rival que parecía tener el motor gripado.
Las maravillosas paradojas del deporte regalaron a Diallo celebrando su título como mejor defensor del año atacando como nunca. El Mónaco encontraba puntos con demasiada facilidad y tres canastas casi seguidas de Blossomgame rubricaron un 11-0 de parcial para subir el 21-9. La aventura acababa de comenzar y la subida era importante. Es más, un triple de Okobo estiraba hasta el 26-12, lo que ya empezaba a parecer una auténtica pared.
Pascual buscaba respuestas pero no las encontraba, así que decidió apostar por una defensa en zona en el segundo cuarto para intentar cortar la sangría. El buen hacer de Brizuela, protagonista indiscutible en esos minutos, le permitió soñar con acercarse a los monegascos pero la ilusión no tardó en diluirse. La zona empezó a hacer aguas. El Barça concedía tiros fáciles y tenía nulo control del rebote. Tarpey, en una misma jugada, falló dos triples y recogió él mismo sus rebotes, un auténtico desastre para los azulgrana.
Willy Hernangómez intentaba ayudar un poco a Brizuela, anotando, defendiendo y asistiendo, pero las estrellas del Barça no aparecían. No había noticias de Punter y todas las que había habido de Clyburn se habían enquistado en los primeros minutos. En cambio, enfrente todo parecía funcionar a las mil maravillas, con un soberbio Mike James, para el que no pasan los años, dirigiendo el recital que culminaba Blossomgame con el 47-30.
Por primera vez en su carrera, Xavi Pascual no logra conducir a su equipo a los playoffs de la Euroliga
Los primeros compases de la segunda mitad confirmaron que al menos el Barça había optado por caer con honor y honrar el escudo. Con lo que le diera, que no es mucho. Pero con orgullo y actitud, que es de agradecer. Satoransky no pudo volver al parquet con problemas, pero entre Vesely y Shengelia empezaron a abrir una herida en el subcampeón de Europa que alcanzó el 53-35. Pero la agresividad del Barça y los puntos del checo y el georgiano comenzaron a apretar la cosas. Hasta el punto que Punter recortó hasta el 58-53 camino del último acto.
Pero como tantas otras veces, la gasolina del Barça se agotó demasiado pronto. Y eso que Juani Marcos le puso interés y acierto, ganándose minutos, pero Okobo volvió a acelerar y a los azulgrana ya no les alcanzó para ponerse a su altura. Amargo final del curso europeo para ellos y para Pascual, que por primera vez en su carrera no alcanza los palyoffs de la Euroliga. Con este equipo tampoco era fácil.
79 – Mónaco (26+23+9+21): Mike James (13), Strazel (6), Blossomgame (11), Diallo (9) y Theis (16) -cinco inicial-, Okobo (14), Hayes (0), Begarin (3) y Tarpey (7).
70 – Barça (14+21+18+17): Satoransky (-), Punter (5), Clyburn (16), Shengelia (14) y Vesely (12) -cinco inicial-, Willy Hernángomez (2), Cale (0), Norris (0), Brizuela (10), Parra (2), Fall (4), Juani Marcos (5).
Árbitros: Sasa Pukl (SLO), Emin Mogulkoc (TUR), Luka Kardum (CRO). Sin eliminados.
Incidencias: Último partido de la repesca de la Euroliga disputado en la sala Gaston Medecin de la capital monegasca.
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