Bellerín alegra al Barça con un gol en el descuento ante un Madrid sin pasión

Un inesperado gol de Héctor Bellerín en el descuento castigó a un Madrid que se fue al vestuario antes de acabar, como si el 0-1, logrado después de un partido desapasionado, fuera inamovible. El tanto de un futbolista formado en la Masia, tipo con aspecto de lateral búlgaro ochentero con unas inquietudes fuera del campo que valen mucho la pena, le quita un poco más la Liga al grupo de Arbeloa, que se quejó airadamente  de la acción del gol en la sala de prensa por posible falta previa de Antony a Mendy. No fue injusto en cualquier caso el desenlace del partido. Antes de que Bellerín cambiara su signo no había dudas acerca del mejor hombre de la noche: un Lunin que salvó en repetidas ocasiones al Madrid.

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 Un gol del ex azulgrana en el descuento deja al conjunto blanco en evidencia y más lejos de la Liga  

Un inesperado gol de Héctor Bellerín en el descuento castigó a un Madrid que se fue al vestuario antes de acabar, como si el 0-1, logrado después de un partido desapasionado, fuera inamovible. El tanto de un futbolista formado en la Masia, tipo con aspecto de lateral búlgaro ochentero con unas inquietudes fuera del campo que valen mucho la pena, le quita un poco más la Liga al grupo de Arbeloa, que se quejó airadamente  de la acción del gol en la sala de prensa por posible falta previa de Antony a Mendy. No fue injusto en cualquier caso el desenlace del partido. Antes de que Bellerín cambiara su signo no había dudas acerca del mejor hombre de la noche: un Lunin que salvó en repetidas ocasiones al Madrid.

El Madrid golpeó primero sin apenas esfuerzo por deferencia del portero bético Valles. Disparó desde lejos Valverde y la respuesta del meta fue doblemente defectuosa, primero por no blocar el balón y segundo, por dejarlo en el centro del área pequeña y no hacia la banda como mandan los manuales. Estuvo atento Vinícius cazando el rechace y adelantando a placer a su equipo. El Betis, que protestó una posible mano de Brahim de la que no hubo una sola imagen televisiva clara para decidir si fue o no fue, tardó un mundo en despertar pero cuando lo hizo se topó con Lunin, que con una batería de intervenciones evitó la igualada.

El Madrid hizo lo mínimo tras el gol de Vinícius, con Lunin salvándole antes del chasco final

Abde inició el toque de corneta con una galopada por la izquierda que Bakambu desaprovechó lanzando la pelota fuera. El congoleño volvió a acariciar el gol poco después pero su regate finalista lo adivinó el portero ucraniano del Madrid con una mano salvadora. Después llegó el turno para Antony, de repente hiperactivo. En sus dos disparos más peligrosos el brasileño maldijo a Lunin, porque por arriba y por abajo le adivinó las intenciones. Antony también tuvo problemas con Huijsen, en este caso por una dura entrada con los tacos que arrancó la amarilla del árbitro cuando La Cartuja, abarrotada y con postales costumbristas de la Feria de abril, pidió la roja. El central, que hizo gestos inclasificables de llorón hacia su víctima, volvió a demostrar que está muy lejos del jugador que el madridismo imaginó. No le fue a la zaga Thiago Pitarch, titular tras la lesión de Güler, que volvió a protagonizar un error garrafal en una entrega en defensa como ya le sucedió ante el City y el Bayern.

El Betis se fue al descanso con un último disparo de Fidalgo y la sensación de que el Madrid, que apenas lo intentó con dos acciones aisladas de Mbappé y Bellingham, era asequible.

La segunda parte empezó como una réplica de la primera, con un Betis empezando sin punch y un Madrid de servicios mínimos pero que parecía controlar el partido. Incluso Mbappé celebró un gol de volea que fue anulado por fuera de juego.

Se despabiló el equipo andaluz de nuevo gracias a un obsequio de Pitarch. Cucho Hernández, que había entrado por Bakambu, se encontró con el de siempre, un Lunin que despejó a córner. Se produjo entonces en La Cartuja una pequeña revolución con la entrada al campo de Isco, ídolo local que había reaparecido unos minutos en Girona después de cinco meses de baja. Valverde y Vinícius, con Mbappé en el banquillo tras pedir el cambio, aprovecharon los espacios y pudieron sentenciar el encuentro pero fue Bellerín, en una jugada embarullada, el héroe de un empate que decide (casi) la Liga.

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