El “interés general” se puede definir como la obligación de los poderes públicos de adoptar medidas que beneficien a la mayoría de los ciudadanos, no solo a unos pocos o a una minoría. No voy a analizar ahora si algunas de las actuaciones más polémicas del Gobierno de Pedro Sánchez respondían a ese “interés general”, pero lo traigo a colación por las palabras del presidente al justificar su decisión de no convocar elecciones, como le pedían desde distintos ámbitos, incluidos algunos de sus socios, como el PNV y Coalición Canaria, y algunas voces del PSOE. Dijo que no puede “convocar elecciones por interés partidista, tengo que convocarlas por el interés general de todos los ciudadanos y ciudadanas”.
El “interés general” se puede definir como la obligación de los poderes públicos de adoptar medidas que beneficien a la mayoría de los ciudadanos, no solo a unos pocos o a una minoría. No voy a analizar ahora si algunas de las actuaciones más polémicas del Gobierno de Pedro Sánchez respondían a ese “interés general”, pero lo traigo a colación por las palabras del presidente al justificar su decisión de no convocar elecciones, como le pedían desde distintos ámbitos, incluidos algunos de sus socios, como el PNV y Coalición Canaria, y algunas voces del PSOE. Dijo que no puede “convocar elecciones por interés partidista, tengo que convocarlas por el interés general de todos los ciudadanos y ciudadanas”.Seguir leyendo…
El “interés general” se puede definir como la obligación de los poderes públicos de adoptar medidas que beneficien a la mayoría de los ciudadanos, no solo a unos pocos o a una minoría. No voy a analizar ahora si algunas de las actuaciones más polémicas del Gobierno de Pedro Sánchez respondían a ese “interés general”, pero lo traigo a colación por las palabras del presidente al justificar su decisión de no convocar elecciones, como le pedían desde distintos ámbitos, incluidos algunos de sus socios, como el PNV y Coalición Canaria, y algunas voces del PSOE. Dijo que no puede “convocar elecciones por interés partidista, tengo que convocarlas por el interés general de todos los ciudadanos y ciudadanas”.
Una semana después de conocerse el auto que recoge la investigación judicial a la que está siendo sometido José Luis Rodríguez Zapatero, Pedro Sánchez se encontró con las preguntas de los periodistas en el Vaticano, tras ser recibido en audiencia por el papa León XIV. El presidente acababa de conocer, cuando pronunció esas palabras, los registros en la sede del PSOE y en la Guardia Civil, relacionados con supuestas actuaciones dirigidas por los socialistas para desacreditar a agentes que investigaban causas que afectaban al PSOE o al Gobierno y a su entorno.
La moción de censura aclararía lo que el presidente se propone, servir al interés general
Al escuchar a Pedro Sánchez hablar del interés general, lo primero que me vino a la cabeza fue otra comparecencia del presidente, esta en España, en el palacio de la Moncloa, el 29 de mayo del 2023. Tan solo unas horas antes había ocurrido algo que llevaba al presidente del Gobierno a convocar elecciones generales. ¿Era el interés general? Creo que no, pero lo someto a la consideración de los que leen este artículo. Dijo entonces: “He tomado esta decisión a la vista de los resultados de las elecciones –municipales y autonómicas– celebradas ayer”. De quién era, pues, el interés, en la anterior convocatoria. Entonces consideraba que para acabar de superar la crisis provocada por la covid y la guerra en Ucrania, que había comenzado un año antes, lo mejor era dar la palabra a los españoles “y que se pronuncien sin demora para definir el rumbo político del país”.
Ahora, el presidente cree que para hacer frente a las actuales crisis, que “requieren de respuestas eficaces”, es mejor no convocar elecciones, pese a las advertencias de sus socios, que ya en los últimos meses le tienen sometido a una situación precaria en la que se cambian votos por cesiones que poco tienen que ver con el interés general.

Es cierto que la prerrogativa de convocar elecciones es única y exclusivamente del presidente del gobierno, lo único que debe hacer es convocar un Consejo de Ministros para comunicárselo, pero la hemeroteca persigue a los políticos, y Pedro Sánchez debería recordar cómo un año antes de la moción de censura que le hizo presidente le decía a su antecesor, entonces en el cargo, que “un gobierno sin presupuestos es un gobierno que no gobierna nada” –Mariano Rajoy los aprobó unos meses después; Sánchez lleva tres años sin conseguirlo–. También decía que “gobernar no consiste en vivir en la Moncloa” y concluía que él, desde luego, si no pudiera aprobarlos, “anticiparía las elecciones para que hubiera una mayoría parlamentaria distinta que pudiera gobernar este país”. Concluía que, si no convocaba elecciones, lo que debería hacer Rajoy, “desde el punto de vista constitucional, es someterse a una cuestión de confianza”.
Lo apunto para quienes dicen que es poco democrático pedir la dimisión del presidente o elecciones, cuando la oposición puede plantear una moción de censura, y lo digo porque la cuestión de confianza aclararía lo que Sánchez se propone, servir al interés general, dado que no aclaró cómo va a trabajar por el interés general sin mayoría parlamentaria. Del lawfare y otras conspiraciones de las que se está hablando, ya comentaremos, que va para largo.
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