Cuatro meses después, el juicio por la llamada operación Kitchen quedó ayer visto para sentencia. Después de que la mitad del juicio se retirara la acusación para policías encausados, serán ocho los acusados que deben esperar ahora a que el tribunal, presidido por Teresa Palacios, dicte sentencia.
El chófer del extesorero del PP Luis Bárcenas pide “clemencia” al tribunal
Cuatro meses después, el juicio por la llamada operación Kitchen quedó ayer visto para sentencia. Después de que la mitad del juicio se retirara la acusación para policías encausados, serán ocho los acusados que deben esperar ahora a que el tribunal, presidido por Teresa Palacios, dicte sentencia.
Todos ellos han negado que existiera una operación parapolicial para robar documentos al extesorero del Partido Popular Luis Bárcenas que demostrarían la caja b del partido y que podría llegar a implicar al entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.
El excomisario Villarejo hizo uso de la última palabra y pidió que se conozca “toda la verdad”
La tesis de la Fiscalía Anticorrupción es que el plan el robo era evitar que Bárcenas entregase esa información al juez de la Audiencia Nacional que le investigaba por el caso Gürtel después de que el partido le diese de lado por su imputación.
Antes de anunciar el visto para sentencia, varios de los acusados hicieron uso de su última palabra. El excomisario José Manuel Villarejo mostró su “confianza absoluta” en el Tribunal y la Fiscalía Anticorrupción y que “la verdad saldrá a la luz”.
Por su parte, el comisario Andrés Gómez Gordo y el exchófer de Bárcenas, Sergio Ríos (actualmente policía) recordaron al tribunal que se encuentran desde hace cinco años suspendidos de empleo y sueldo y no pueden trabajar en nada más desde entonces. “Cualquier condena sería el fin de mi carrera. Les pido una duda razonable, clemencia y justicia”, espetó Ríos a los tres magistrados que juzgan el caso en la Audiencia Nacional.
Esta pieza se inició a raíz de la detención del excomisario José Manuel Villarejo en 2017 y la incautación de sus agendas y sus grabaciones. Asuntos Internos halló anotaciones de conversaciones entre Villarejo y el entonces secretario de Estado, Francisco Martínez, con el director adjunto operativo Eugenio Pino y con los comisarios Enrique García Castaño y José Luis Olivera sobre, entre otras cosas, la captación del chófer del extesorero, Sergio Ríos, y el pago con fondos reservados para éste.
Acabaron en el banquillo de los acusados la cúpula de Interior y la policial. El principal acusado es el exministro Jorge Fernández Díaz, quien se enfrenta a una pena de 15 años de cárcel por presuntamente ordenar la operación.
Tanto éste, como quien fuera su secretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez y el resto de acusados han sostenido que nunca existió tal operación sino un operativo de inteligencia en el que se captó a Ríos en buscar del dinero que escondía Bárcenas en el extranjero cuando ya estaba siendo investigado en el ‘caso Gürtel’, una investigación sobre corrupción del PP.
El principal investigador de la UDEF Manuel Morocho declaró como testigo y negó la existencia de tal operación. Durante estos meses de juicio, la presidenta del tribunal ha protagonizado numerosos rifirrafes con la abogada que representa al PSOE como acusación popular, quien, entre toras cosas, ha intentado hasta el último momento que la acusación se ampliara a la entonces secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal.
Ni el juez que instruyó la causa Manuel García Castellón ni después el tribunal ha permitido que se ponga el foco en el PP aunque como ya deslizó la defensa de Fernández Díaz, Bárcenas no era el tesorero del ministerio y él no aparecía en los apuntes sobre esa contabilidad paralela, en la que, entre otras anotaciones, aparecían el pago de sobresueldos a dirigentes del PP. Quien sí aparecía era M.Rajoy.
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