¿Cómo actuar si se encuentra un animal abandonado?

Los animales se siguen abandonando en cunetas, carreteras o descampados, al igual que hace más de 20 años en España. La única diferencia es que ahora se acude antes a los albergues para dejarlos, pero si no es posible, se toma la opción más fácil y cruel: dejarlo en la calle. “Cuando una persona particular ya no puede hacerse cargo de su animal y acude a un refugio, ya sea municipal o gestionado por una entidad privada o asociación, ese centro no tiene la obligación de acogerlo directamente, porque se trata de un animal que tiene tutor o propietario”, explica Elena García, veterinaria especialista en comportamiento de Ethogroup y VetBonds, dos grupos dedicados al fomento del bienestar animal.

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 Cuando una mascota sufre esta traumática situación, lo más importante es asistirles para ponerles a salvo y no mirar hacia otro lado. “En el caso en que se vea a alguien intentando abandonar al animal, hay que denunciarlo a la policía”, explica Liliam Calle, presidenta de Terrican Adopta  

Los animales se siguen abandonando en cunetas, carreteras o descampados, al igual que hace más de 20 años en España. La única diferencia es que ahora se acude antes a los albergues para dejarlos, pero si no es posible, se toma la opción más fácil y cruel: dejarlo en la calle. “Cuando una persona particular ya no puede hacerse cargo de su animal y acude a un refugio, ya sea municipal o gestionado por una entidad privada o asociación, ese centro no tiene la obligación de acogerlo directamente, porque se trata de un animal que tiene tutor o propietario”, explica Elena García, veterinaria especialista en comportamiento de Ethogroup y VetBonds, dos grupos dedicados al fomento del bienestar animal.

“Muchas veces lo que ocurre es que algunas personas dejan al animal en la vía pública y después avisan a las autoridades, normalmente a la policía local, que es quien suele activar el servicio de recogida. Entonces sí, el animal puede entrar en el circuito del refugio o centro de acogida correspondiente”, aclara García. Según el último estudio sobre abandono de animales de la Fundación Affinity, en el año 2024 se recogieron en las protectoras españolas 292.000 perros y gatos. Las cifras de la investigación indican un aumento de un 2% con respecto al año anterior.

Un perro o gato desvalido necesita ayuda y lo primero es atenderlo y no desentenderse. “Cuando encontramos un animal en situación de abandono, desamparo o sin tutela, lo primero es hacerse cargo de él. Después hay que observar si está herido, si parece desorientado, tiene alguna necesidad urgente o si se encuentra en peligro”, aclara la experta.

Frente a un animal desamparado se pueden aplicar unos primeros auxilios básicos según el estado en el que se encuentre. “Por ejemplo, si hace calor, darle agua para hidratarle y ponerle en un lugar fresco hasta que reciba asistencia sanitaria”, recomienda Liliam Calle, presidenta de Terrican Adopta. “En el caso en que se vea a alguien intentando abandonar al animal, hay que denunciarlo a la policía, pero suele haber miedo a represalias y no siempre se hace lo correcto”, aclara Calle.

Un animal abandonado está asustado y su comportamiento puede ser impredecible, por lo que hay que acercarse con precaución y calma. “Puede reaccionar de forma agresiva por miedo, aunque normalmente sea sociable. Por eso es importante acercarse de manera progresiva, hablarle con suavidad, intentar transmitir calma y ganarse poco a poco su confianza antes de manipularlo”, agrega García. “En el caso de los gatos, debemos encontrar algo para retenerlo, como un transportín o una caja, hasta que se pueda trasladar”, aclara.

Evitar que el animal se sienta acorralado o acosado es fundamental para que no haya accidentes. “Nunca hay que perseguir a un perro o gato asustados, porque tenderán a huir y correr sin control y pueden resultar atropellados. Es mejor avisar a un equipo de rescate animal, que está preparado para actuar en estos casos y van pertrechados con un equipo específico, como jaulas”, explica por su parte Calle.

Es importante comprobar si el animal tiene microchip para contactar con el dueño, cuyos datos están registrados en este dispositivo de identificación. “Se puede llamar a las autoridades locales. Si acuden con un lector de datos y el animal está identificado, se puede localizar a los tutores para que lo recojan o, en caso contrario, trasladarlo al refugio que corresponda al municipio”, continúa García, a la vez que menciona la opción de llevar al animal a un centro veterinario, donde comprobar si está identificado. Si se localiza a la familia del animal, existe la posibilidad de que no quieran hacerse cargo. “Puede ocurrir que el animal se pierda y quieran recuperarlo o no, pero si no hay chip, habrá que avisar al servicio municipal de recogida de animales abandonados o en situación de desamparo”, afirma.

También se puede contactar directamente con la protectora más cercana para obtener asesoramiento sobre cómo actuar. “Se puede llevar al animal directamente o llamar y explicar la situación, porque en cada zona puede haber particularidades con respecto a la gestión y en el albergue conocerán cuál es la solución mejor y más correcta”, subraya.

Una opción que puede surgir es que la persona que ha rescatado al animal abandonado decida acogerlo en su casa temporalmente. En este caso hay que atenderles adecuadamente, teniendo en cuenta que han sufrido un trauma. “Lo importante es ofrecerle tranquilidad y cubrir sus necesidades básicas: agua, comida adecuada, un espacio de descanso, desparasitación interna y externa y un entorno seguro”, aconseja García. La paciencia es importante cuando el perro o gato llegan a un nuevo hogar tras ser abandonados y rescatados. “Es posible que los primeros días se muestre esquivo, miedoso y reticente a la interacción. Puede estar asustado, agotado o desconfiado. Por ello hay que ser prudentes, tranquilos y amables, además de intentar que esté lo más cómodo posible mientras se resuelve la situación legal”, aclara.

Los perros y gatos que más se suelen abandonar son los más desprotegidos, como los mayores o enfermos. “Hay casos de animales que se dejan en el albergue cuando ya tienen más de 14 años porque implican más cuidado o porque sus dueños mueren y sus hijos no se quieren hacer cargo de ellos”, afirma Calle. “Es fundamental comprender y considerar que un perro o un gato es un miembro más de la familia y debe ser cuidado hasta el final de su vida”, agrega.

Los albergues tienen muchos animales esperando un hogar, por lo que cuando se toma la decisión responsable de vivir con un perro o un gato, lo mejor es adoptar. “Los centros de recogida están llenos de animales maravillosos que han pasado por situaciones muy difíciles, que no han sido atendidos como merecían y que han acabado allí esperando una oportunidad”, advierte por su parte García.

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