El viaje del Rey a Ceuta mete más presión a la Moncloa

El gran debate político del arranque de curso se mueve en el terreno de los matices, las omisiones y los silencios calculados. Cuatro semanas después de que el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, saliera del palacio de Marivent, asegurando que Felipe VI estaba “comprometido con visitar Ceuta”, las versiones cruzadas entre el Ejecutivo y la Casa del Rey han situado el viaje en una incómoda tierra de nadie. Todos dan por hecho que se producirá, pero nadie pone fecha a una visita cuya indefinición empieza a convertirse en un desgaste para la Moncloa.

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 La Zarzuela reitera el compromiso de Felipe VI a desplazarse a la ciudad autónoma  

El gran debate político del arranque de curso se mueve en el terreno de los matices, las omisiones y los silencios calculados. Cuatro semanas después de que el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, saliera del palacio de Marivent, asegurando que Felipe VI estaba “comprometido con visitar Ceuta”, las versiones cruzadas entre el Ejecutivo y la Casa del Rey han situado el viaje en una incómoda tierra de nadie. Todos dan por hecho que se producirá, pero nadie pone fecha a una visita cuya indefinición empieza a convertirse en un desgaste para la Moncloa.

El Gobierno lleva dos días intentando sofocar las acusaciones de la oposición, que le atribuye un “veto” implícito al jefe del Estado. La Moncloa niega cualquier impedimento, asegura que las relaciones con la Zarzuela son “excelentes” y sostiene que no quiere “marcar la agenda del Rey”. Desde el palacio de la Zarzuela reiteraron que el compromiso de Felipe VI a desplazarse a Ceuta sigue en pie.

No hay fecha para la visita del Monarca, que tendría una lectura política y diplomática en Rabat

Dada la crisis migratoria actual, la pregunta ya no es cuándo será la visita sino porqué aun no hay fecha. Estrictamente hablando, no hay ningún elemento que permita sostener que la Moncloa esté bloqueando el viaje. Tampoco la Zarzuela ha acusado al Gobierno­ de impedirlo. Lo único claro es que existe el compromiso del jefe del Estado de ir, que Felipe VI quiere mostrar su apoyo a los españoles de Ceuta y Melilla y que espera el refrendo del Gobierno para poder ir. Lo que no
se puede asegurar es que el Ejecutivo autorice esta visita en lo que queda de legislatura. Hay, por tanto, una disonancia en los tiempos y en el relato que alimenta las interpretaciones.

El 1 de agosto, el Rey expresó su “gran preocupación e indignación” ante la crisis migratoria y pidió medidas al Gobierno para “velar por la seguridad del Estado”. Ante la imposibilidad de viajar a Ceuta, llamó ayer a Vivas y lanzó un mensaje de “unidad” en el día de la ciudad autónoma. En X, la Zarzuela mostró las banderas de Ceuta, España y la UE en uno de sus salones de audiencias.

La cautela a que el Rey vaya, según fuentes del Gobierno, tiene una explicación institucional. La visita a Ceuta y Melilla no sería “un desplazamiento más de la agenda real”. Felipe VI ha acudido a Paiporta tras la dana o a Adamuz después del accidente ferroviario como expresión de respaldo ante una emergencia. En las ciudades autónomas, además de ese componente institucional, su presencia tendría una evidente lectura política y diplomática al reafirmar la españolidad de dos territorios cuya soberanía reclama Marruecos.

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