Ben Gvir presenta un plan para expulsar a los palestinos de Gaza en siete años

A menos de dos meses de que se celebren las elecciones en Israel, varios ministros de Beniamín Netanyahu insistieron ayer en el plan de limpieza étnica para Gaza. Mientras el ministro de Defensa, Israel Katz, aseguró que “no hay una solución real para Gaza sin esta migración voluntaria” —empleando el término con el que los políticos israelíes se refieren a la expulsión de los 2,1 millones de palestinos que viven en el territorio devastado por la guerra—, el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, detalló su hoja de ruta para promover la salida “voluntaria” de la franja de Gaza de 1,86 millones de personas en un plazo de siete años. 

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 Varios ministros del gobierno de Netanyahu insisten en su objetivo de vaciar el territorio palestino   

A menos de dos meses de que se celebren las elecciones en Israel, varios ministros de Beniamín Netanyahu insistieron ayer en el plan de limpieza étnica para Gaza. Mientras el ministro de Defensa, Israel Katz, aseguró que “no hay una solución real para Gaza sin esta migración voluntaria” —empleando el término con el que los políticos israelíes se refieren a la expulsión de los 2,1 millones de palestinos que viven en el territorio devastado por la guerra—, el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, detalló su hoja de ruta para promover la salida “voluntaria” de la franja de Gaza de 1,86 millones de personas en un plazo de siete años. 

El plan del ministro ultraderechista, bautizado ‘Desconexión 710’ y en cuya elaboración se trabaja desde el inicio de la guerra, contempla la creación de una oficina gubernamental específica, acuerdos con países receptores, rutas migratorias reguladas y paquetes de asistencia para los emigrantes. 

Según las cifras presentadas, el objetivo es que salgan de la franja unas 250.000 personas en el primer año, 1,11 millones en tres años y 1,86 millones en siete años.

Ningún país de la región se ha prestado a acoger a los palestino como parte del plan

El documento fija doce principios, entre ellos la exigencia de que cada salida esté avalada por un país de acogida, la apertura de un expediente individual por caso, la prioridad a la salida de unidades familiares completas, diversas vías migratorias, compensación económica a terceros países y una asignación económica a los emigrantes durante sus primeros 24 meses fuera de Gaza.

Ben Gvir cifró la inversión inicial israelí en 10.000 millones de séqueles (casi tres millones de euros), con un marco de financiación adicional de hasta 50.000 millones de séqueles (15 millones de euros) condicionado a la participación internacional y a los acuerdos que se alcancen con los países receptores.

A pesar de la concreción del plan, actualmente ningún país de la región se ha prestado a acoger a los palestinos como parte de él. El año pasado, el presidente estadounidense Donald Trump propuso “limpiar” Gaza trasladando a sus habitantes a países como Egipto y Jordania, pero se retractó ante la indignación pública. Meses después, acabó aprobando un alto el fuego que prohíbe por completo los planes israelíes de despoblar Gaza de palestinos. El texto especifica que “nadie será forzado a abandonar Gaza” y, por el contrario, anima a la gente “a quedarse” para “construir una Gaza mejor”.

Sin embargo, según Katz, Trump “no ha abandonado su idea, solo la ha suspendido” ante la presión de los países árabes. “Pero el plan no se ha archivado; se sigue debatiendo continuamente, incluso ahora”, afirmó el ministro israelí en una conferencia organizada por el portal de noticias israelí Ynet. También añadió que el gobierno israelí está organizado y preparado para evacuar “por mar, aire y cualquier medio posible” a su población.

Según Katz, Trump “no ha abandonado su idea, solo la ha suspendido” 

“Pero para que esto suceda, necesitamos a Estados Unidos. ¿Cuándo darán su aprobación? Cuando quede claro que Hamás no está cumpliendo con sus obligaciones en el marco de las negociaciones del plan de paz impulsado por Estados Unidos”, continuó.

Sin especificar su fuente, Katz también afirmó que el 80% de los habitantes de Gaza quieren irse, pero que Hamás se lo impide. Ben Gvir recordó también encuestas, sin precisar la metodología, según las cuales una amplia mayoría de la sociedad israelí respaldaría la medida. 

Ambos ministros, así como su colega Bezalel Smotrich, ministro de Finanzas ultraderechista, llevan varios meses abogando por esta medida, presentada como una “emigración voluntaria” de los residentes de la franja de Gaza. Smotrich propone incluso extender el proyecto a los palestinos de Cisjordania, mientras que parte del Ejecutivo respalda la idea de reconstruir los asentamientos judíos desmantelados hace dos décadas en Gaza. El desplazamiento forzoso de una población civil constituye un crimen de guerra según el derecho internacional. 

Ben Gvir, líder de Poder Judío, anunció también ayer que, de permanecer en el gobierno tras las elecciones legislativas del mes que viene, su formación exigirá en la próxima coalición la creación de un Ministerio de Migración, con presupuesto y competencias propias, y presentó un calendario de 100 días para poner en marcha un marco legal, un sistema de registro y los primeros acuerdos con países receptores.

En Gaza, la mayoría de los residentes fueron desplazados por la devastadora guerra lanzada por Israel tras los ataques sin precedentes del 7 de octubre perpetrados por Hamás y viven en condiciones muy precarias tras la masiva destrucción de casas e infraestructuras causadas por las bombas israelíes y los combates.  Según el Ministerio de Salud de Gaza, cuyas cifras son consideradas fiables por las Naciones Unidas, en los últimos tres años el ejército israelí ha asesinado a más de 73.000 personas en Gaza.

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