De portero a portero. De guipuzcoano a guipuzcoano. De realista a realista. De chaval a un mito. Arconada ya tiene sucesor: Unai Marrero, que vestido de azul con una camiseta retro que homenajea al legendario guardameta se convirtió en el héroe de la cuarta Copa del Rey de los txuri urdin.
El portero de la Real Sociedad para dos penaltis de la tanda, como el mito en la final de 1987
De portero a portero. De guipuzcoano a guipuzcoano. De realista a realista. De chaval a un mito. Arconada ya tiene sucesor: Unai Marrero, que vestido de azul con una camiseta retro que homenajea al legendario guardameta se convirtió en el héroe de la cuarta Copa del Rey de los txuri urdin.
La historia es cíclica y el fútbol, caprichoso, quiso que se repitiese el mismo guion que en la final de 1987. Se enfrentaban los dos mismos equipos, aunque entonces fuese en La Romareda de Zaragoza, esta vez en La Cartuja de Sevilla. Y el tiempo reglamentario acabó 2-2, con la Real adelantándose dos veces y con el Atlético igualando en ambas ocasiones. La película era clavada. La película tuvo el mismo final.
Matarazzo no lo dudó: iba a ser titular
Solo ha jugado cuatro partidos de Primera pero ya fue clave en la tanda de octavos contra el Osasuna
En 1987 ni Da Silva ni Quique Ramos pudieron superar a un veterano Arconada. Treinta y nueve años después, el joven Marrero paró los lanzamientos de Sorloth y de Julián Álvarez.
Y eso que había quien defendía que no debía jugar, que una final es para los titulares. Pero el estadounidense Matarazzo, matemático de Columbia, es un hombre de números y tenía claro que la Copa era de Marrero, que se lo había ganado, que gracias a él la Real estaba allí, porque en octavos de final ya había parado dos penaltis en la tanda contra el Osasuna, a Moncayola y Catena.
De La Romareda a La Cartuja
Mismo rival (el Atlético), mismo resultado (2-2), misma película (siempre por delante en el marcador) y mismo desenlace: triunfo en los penaltis
El técnico sentó a Remiro y al portero no le vino grande para nada el choque. Aunque en el 2022 estuviese jugando con la Real Sociedad C ante el Racing Rioja o el Tropezón. Solo le contemplan cuatro partidos en Primera División y ¡no ha ganado ninguno!
Pero uno de ellos, fue en el Bernabéu y allí ya paró un penalti a Mbappé. Le van los retos al portero, que incluso fue capitán bastantes minutos, entre que se marchó Oyarzabal y le cedió el brazaleta con la ikurriña a Elustondo ya en la prórroga.
La paciencia de un canterano
Entró en Zubieta en 2016 y en el 2022 estaba jugando con la Real Sociedad C ante el Racing Rioja o el Tropezón
Dicen que el dinero no da la felicidad. Al Atlético lo que sí que le dio fue la prórroga. Los cinco futbolistas que entraron en la segunda parte desde el banquillo le han costado al Atlético 120 millones. Por los dos goleadores que batieron a Marrero (Lookman y Julián Álvarez) pagaron 110.
En cambio, la Real tenía a un chico de Azpeitia, que entró en Zubieta hace diez años, en 2016. Ahora tiene 24 años. En la recta final los rojiblancos Baena y Cardoso no pudieron superarle y el partido se fue a la pórroga, donde la cruceta evitó el 3-2 de Julián. Se iban a acordar mucho de esas jugadas en el Atlético. Porque los penaltis son terreno de Unai Marrero, el heredero de Arconada.
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