Moncloa acepta jugar la baza del ex gobernador del Banco de España, aunque no sea de su equipo, al precipitarse el reparto y ser el mejor español posicionado Leer Moncloa acepta jugar la baza del ex gobernador del Banco de España, aunque no sea de su equipo, al precipitarse el reparto y ser el mejor español posicionado Leer
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El Gobierno ha pasado oficialmente de incluir a Pablo Hernández de Cos como «uno de los candidatos posibles» a jugar solo esa baza por ahora, ante el serio riesgo de que España quede fuera de la cúpula del Banco Central Europeo durante años.
El Gobierno era crítico con Hernández de Cos cuando era gobernador del Banco de España entre 2018 y 2024 por sus reproches a la reforma de pensiones, a la subida de sueldo a funcionarios o al impuesto a la banca, pero ahora hay alabanzas. «Fue un excelente gobernador», aseguró Sánchez a Bloomberg el pasado miércoles en Nueva York. Allí oficializó el presidente del Gobierno que es su baza para intentar la presidencia del Banco Central Europeo, que quedará libre en 2027, pero cuyo relevo puede decidirse en las próximas semanas.
«Por supuesto tiene mi respaldo», afirmó Sánchez. «Tiene el liderazgo, y también la capacidad y el conocimiento. Sería algo muy positivo no solo para España, sino también para Europa, contar con alguien como él al frente del banco central», remachó. Matizó que para ello hay que «hablarlo con los socios de la Eurozona».
Sánchez se resigna así a respaldar, en contra de su tradición estos años, a alguien que no considera de su equipo o del de sus socios de investidura. El movimiento coincide con la caída de su influencia en el Consejo Europeo, donde hay mayoría del Partido Popular Europeo, y su falta de capacidad para recabar para cargos de envergadura el apoyo de algunos de los principales dirigentes europeos, como el canciller alemán, Friedrich Merz, o la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. De Cos es considerado el favorito para presidir el BCE por los economistas consultados por el Financial Times, y es actualmente el presidente del Banco de Pagos Internacionales (BIS). Es la mejor baza española aunque sea para que, en caso de derrota, pueda reclamar otra compensación, según la conclusión de Moncloa, porque el calendario se precipita.
Tres sillas quedan libres en el BCE en 2027 y la tentación es que el Consejo Europeo de este mes de diciembre resuelva ya las tres, que incluyen la presidencia, que deja Christine Lagarde; el puesto de economista-jefe, que pierde el irlandés Philip Lane; y el de consejera, que cede la alemana Isabel Schnabel.
Esta última, que iba a dejar el cargo a finales de 2027, oficializó este jueves que acelera su salida a enero para ocupar un puesto en la cúpula del Fondo Monetario Internacional (FMI). De este modo, deja manos libres a Alemania para intentar la presidencia, para la que aún suena el presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, sin descartar que el tapado alemán sea, en realidad, el holandés Klaas Knot, considerado un halcón. Otra maniobra, más sofisticada, sería que Schnabel se fuera unos meses al FMI para regresar como nueva presidenta en sustitución de Lagarde. Schnabel no puede legalmente saltar del puesto de consejera a presidenta, pero tras un tiempo en el FMI podría esquivar ese problema.
Es probable que Merz y el presidente francés, Emmanuel Macron, intenten zanjar el reparto antes de cualquier elección en sus países en las que podrían triunfar los partidos extremos euroescépticos. Para la estabilidad del euro es necesario que gobiernos actuales decidan la cúpula del BCE para los próximos ocho años. Esta aceleración tiene la ventaja para Sánchez de poder participar él y no su sucesor -si pierde las elecciones en 2027- en el reparto del BCE. La desventaja es que su debilidad política le puede dejar fuera de las tres sillas. Parece seguro que Alemania cederá el puesto de Lane a Francia, a cambio de que París apoye a quien Berlín desee para la presidencia. No es probable que Macron intente aún retener la presidencia tras ocho años de Lagarde. Para el puesto que dejen Francia y Alemania pujarán países nórdicos y bálticos que aún no han tenido representación en el BCE y que pueden arrebatárselo a España.
Hay una cuarta opción y es que si logra la presidencia Knot, saldría el actual consejero ejecutivo holandés Frank Elderson, liberando un puesto más al que podría aspirar España. Sánchez podría entonces argumentar que, al ser rechazado De Cos para la presidencia, se le debe una plaza que podría ya jugar para algún candidato que considere más de su cuerda. El actual ministro de Economía, Carlos Cuerpo, aseguró ya el pasado febrero a este diario que él no sería candidato, pero abrió la puerta a que lo hicieran otros entre los que De Cos sería «uno de ellos». El peligro es que, tras la salida de Luis de Guindos por fin de mandato, sea imposible recuperar la silla a corto plazo.
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