Sánchez clama en Barcelona: “Los ultras y las derechas lacayas gritan porque su tiempo se acaba”

“¡En Barcelona empezó todo!”, ha asegurado Pedro Sánchez que se recordará en el futuro. Si hace años que una internacional ultraderechista campa por sus respetos en todo el mundo, acelerada tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en enero del 2025, este sábado ha echado a andar en la capital de Catalunya una internacional progresista convocada por el jefe del Ejecutivo español y por el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, como alternativa a la ola reaccionaria global y al nuevo orden geopolítico e ideológico que alienta el presidente de Estados Unidos.

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 El presidente del Gobierno y el brasileño Lula da Silva clausuran la Global Progressive Mobilisation en un ambiente de entusiasmo frente a la agenda ideológica de Trump, con el apoyo del alcalde de Nueva York o el gobernador Tim Walz  

“¡En Barcelona empezó todo!”, ha asegurado Pedro Sánchez que se recordará en el futuro. Si hace años que una internacional ultraderechista campa por sus respetos en todo el mundo, acelerada tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en enero del 2025, este sábado ha echado a andar en la capital de Catalunya una internacional progresista convocada por el jefe del Ejecutivo español y por el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, como alternativa a la ola reaccionaria global y al nuevo orden geopolítico e ideológico que alienta el presidente de Estados Unidos.

“La internacional ultraderechista y unas derechas lacayas de esta, a falta de ideas que ilusionen y movilicen a la gente, hace mucho ruido. Gritan tanto y tan alto que a veces parece que no existieran otras”, ha advertido Sánchez, este sábado en Barcelona, en la clausura de la Global Progressive Mobilisation. Pero ha asegurado que nadie se debe engañar: “Los ultras y las derechas no gritan porque estén ganando, gritan porque saben que su tiempo se acaba”, ha augurado entre los aplausos de los 6.500 simpatizantes internacionales reunidos, según la organización, en la Fira de Barcelona.

Sánchez ha asegurado que la “ortodoxia neoliberal” de estas derechas, que “además de ineficiente es cruel”, “murió en el 2008” con la gran crisis financiera, superada por las políticas progresistas. “Saben que su visión del orden internacional se está viendo desmantelado como consecuencia de los aranceles y las guerras ilegales. Saben que su rendición al negacionismo climático, a la xenofobia y al machismo de la internacional ultraderechista ha sido su mayor error”, ha añadido. Para concluir: “La derecha no lidera, la derecha languidece”. A su juicio, estas derechas solo han traído cuatro cosas al mundo: “Guerra, inflación, desigualdad y fractura social”.

“El tiempo de la internacional ultraderechista y la derecha rendida a esos postulados reaccionarios ha llegado a su fin”, ha insistido el líder socialista en un ambiente de entusiasmo en el cónclave socialista, en cuya clausura también han intervenido la líder del Partido Democrático italiano, Elly Schlein, con una intervención muy potente en la que se ha sumado al grito unánime de “¡No a la guerra!”, el gobernador de Minnesota Tim Walz –ticket electoral de Kamala Harris en los últimos comicios que ganó Trump-, o el senador demócrata Chris Murphy, y donde también desde Estados Unidos han mostrado su apoyo a la movilización progresista a través de vídeos el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, Hillary Clinton o Bernie Sanders.

Con este encuentro internacional celebrado en Barcelona, Sánchez ha dado ya por logrados dos de sus objetivos: la unidad de las fuerzas progresistas de muchos puntos del planeta y la recuperación del orgullo de los progresistas, cuya ideología e identidad se han visto arrinconados por el auge de las derechas globales. “Han intentado que nos avergoncemos de nuestras ideas y de nuestra historia. Pero eso termina hoy en Barcelona”, ha asegurado, de nuevo entre grandes aplausos. “La vergüenza cambia de bando”, ha alertado, parafraseando a Gisèle Pelicot.

“A partir de ahora, la vergüenza para ellos”, ha recalcado el líder socialista. “La vergüenza para aquellos que callan ante la injusticia, para aquellos que explotan a los trabajadores, los que criminalizan al diferente, los que convierten derechos en mercancías, los que defienden el privilegio de las élites, los que apoyan la guerra y la violencia, en Gaza, en Cisjordania, en Ucrania, en el Líbano, en Oriente Medio. La vergüenza para ellos, para nosotros el orgullo”, ha señalado. “El orgullo de ser pacifistas, ecologistas, sindicalistas, feministas y de izquierdas”, ha enumerado. “¡Sí a la paz y no a la guerra!”, ha clamado.

Sánchez ha defendido las “sociedades abiertas”, y ha celebrado la puesta en marcha de un nuevo proceso de regularización de medio millón de inmigrantes en España, pese a la oposición del PP y Vox: “España es hija de la inmigración y no va a ser madre de la xenofobia”, ha advertido. Y también ha cargado contra los tecnooligarcas, al asegurar que los gobiernos progresistas “doblarán el brazo a quienes se creen intocables, a los multimillonarios que explotan a la gente y cuya codicia no tiene límites, a los especuladores que juegan con los ahorros y las casas de la gente, a los tecnooligarcas que quieren llenarse el bolsillo a costa de la salud de nuestras democracias y la salud mental de nuestros jóvenes”. “Cuando gobernamos los progresistas, los Estados no se arrodillan ante las élites, las ponemos en su sitio”, ha afirmado.

Y ha concluido su intervención llamando a la recuperación de “la fe en el progreso” y la confianza en el futuro, tratando de inyectar “moral de victoria” a esta nueva internacional progresista.

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