Ramon Espadaler afronta uno de los momentos decisivos de su mandato, en plena implantación de la ley de Eficiencia. Los grandes cambios en la justicia, dice, necesitan tiempo, recursos, diálogo y todo el respeto institucional.
Entrevista con el conseller de Justícia i Qualitat Democràtica
Ramon Espadaler afronta uno de los momentos decisivos de su mandato, en plena implantación de la ley de Eficiencia. Los grandes cambios en la justicia, dice, necesitan tiempo, recursos, diálogo y todo el respeto institucional.
Arrancamos con cosas que mejoran la vida de la gente.
El plan contra la multirreincidencia está funcionando. Los nuevos juzgados en Barcelona han logrado pasar de los ocho meses de espera a un mes en los juicios inmediatos por delitos leves y reducir un año la fecha para los rápidos. Seguiremos reduciendo los tiempos y ganando eficiencia.
Siguen faltando juzgados.
Sí, por eso son tan importantes las 91 nuevas unidades judiciales que se pondrán en marcha a partir del 31 de diciembre, para todas las jurisdicciones, en todos los niveles y en todo el territorio. No será un refuerzo solo en penal, también se notará en civil, en mercantil y en las audiencias provinciales. Probablemente la Audiencia de Barcelona sea la que sufre más déficit de recursos. Las plazas contarán con recursos y personal que dependerá del Departament de Justícia. Al ritmo de los últimos años, hubiéramos tardado 14 años en conseguir estas 91 nuevas plazas.
El déficit en la administración de justicia era y es grande.
Sí, pero hemos avanzado en importantes reformas, en aportar recursos humanos y materiales, y en sentar las bases de una transformación que, permítame que le diga, da y seguirá dando buenos resultados.
Más recursos
“Al ritmo de antes, hubiéramos tardado 14 años en conseguir las 91 nuevas plazas judiciales”
¿Cómo se ha hecho?
Con diálogo con todas las administraciones y los distintos órganos de gobierno de los jueces. De otra manera hubiera sido imposible. Y no me dejo a la parte social, a los sindicatos. Esta segunda parte de la legislatura, con los presupuestos aprobados, nos permite trabajar con planificación.
Han desatascado la reforma de grandes infraestructuras, pero la foto de los vergonzantes juzgados de Martorell dio la vuelta al mundo.
Tiene toda la razón, pero si se acerca hasta la estación de los Ferrocarrils verá que avanza la construcción de la nueva sede del Tribunal de Instancia de Martorell. Un déficit histórico.
Las cifras de criminalidad mejoran. ¿Cuánta responsabilidad hay de las mejores en justicia en la bajada de los delitos?
Este es un trabajo de todos y coordinado. Recuerde que una vez al mes, el presidente de la Generalitat reúne a los equipos de Justícia e Interior y eso nos permite tener a unos y a otros toda la información actualizada. Creo que estamos en el buen camino, conscientes de que nos queda mucho por hacer. Pero esta es una legislatura profundamente reformista, y que empieza a dar resultados. Hay que ser honestos, necesitamos tiempo. Estamos ante una reforma en la justicia que hacía décadas que se debía haber hecho. El colapso era insostenible. El diagnóstico era compartido y este era el mejor momento para hacer los cambios.
La transformación
“Esta es una legislatura profundamente reformista y que ya da los primeros resultados”
¿Hasta qué punto el ciudadano percibe esas mejoras?
Soy consciente de que en seguridad tan relevantes son los datos como las percepciones. Y no siempre van de la mano. ¿Qué nos dicen los datos? Que descienden las cifras delincuenciales. Algunas nos preocupan muchísimo, como la violencia contra las mujeres. Fíjese que las unidades judiciales nuevas que ya están funcionando son precisamente las de violencia sobre la mujer. Queda muchísimo trabajo por hacer. La justicia es el penúltimo eslabón de una cadena. El último sería el ámbito penitenciario. Pero hay que hacer más cosas en materia de prevención porque no avanzamos. Vamos hacia atrás.
Hablando de cárceles, hay riesgo de colapso.
No. Llevamos tres años en los que la población penitenciaria crece ligeramente. Estamos por encima del 90% de nuestra capacidad. Hemos hecho un plan de contingencia que contempla las capacidades que tenemos de crecer dentro del perímetro de algunos centros, levantando nuevos módulos. Por tanto, si estos crecimientos de la población reclusa se consolidan, tenemos esa opción.
Las cárceles
“No hay colapso, estamos a un 90% de la capacidad y con posibilidad de ampliar”
Seguridad y convivencia.
Tenemos problemas con los drones y con los móviles. Estos días se conoció una investigación sobre la detención de un individuo que presuntamente traficaba con armas de fuego desde su celda con un móvil, que precisamente detectaron los funcionarios de prisiones. En ellos quiero detenerme, porque que hayamos logrado que sean agentes de la autoridad, además de la responsabilidad con la que actúan, ha permitido que en este primer semestre se hayan reducido considerablemente las agresiones, las graves en un 73%, y las leves en un 35%.
Salud mental.
Es uno de los grandes retos. Pero dentro y fuera, porque las prisiones son un reflejo de lo que ocurre fuera con una variante que distorsiona todo que es la privación de libertad. En este ámbito vamos de la mano de Salut. Hemos tenido un primer trimestre muy duro con varios suicidios.
¿Qué hacer?
Profundizar en las medidas de detección y prevención de los suicidios.
Cada año se intervienen un promedio de 800 móviles y 30 kilos de drogas. ¿Es inevitable?
Los hechos constatan que es difícil controlarlo. De ahí que hayamos primado los drones, los escáneres corporales, y anular la cobertura telefónica para inutilizar los móviles. Ciertamente es un reto, un problema y las cifras lo demuestran. Pero seguiremos insistiendo.
Seguridad
“Tenemos problemas con los drones, con los móviles y la droga, las cifras lo demuestran”
La escuela judicial se queda.
Sí y para nosotros es muy importante. Había demasiadas voces que planteaban su regreso a Madrid con el final del convenio. Pero se queda y lo hace de manera indefinida. Ya hemos resuelto que durante las obras en el edificio de Vallvidrera, las clases se harán en un espacio de la Ciudad de la Justicia, en pleno corazón de la actividad judicial.
Nos faltan vocaciones de jueces y fiscales en Catalunya.
Pues ayudemos a que las haya. Tenemos 50 becas y ahora lanzaremos otras 50 más para futuros jueces, fiscales y letrados en la administración. Ya hemos ayudado a medio centenar de estudiantes con un perfil académico impecable. Jóvenes de familias con rentas por debajo de la media. Tenemos que lograr que esos talentos no se pierdan por imposibilidad económica.
Veo que marcha de vacaciones satisfecho.
En esta legislatura estamos resolviendo déficits enquistados en infraestructuras, en personal, en recursos con jueces, con fiscales, y estamos sentando las bases de un mejor futuro no a muy largo plazo. El ciudadano tardará en ver los resultados, pero vamos por el buen camino. No nos limitamos a administrar, transformamos.
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