Oda al ahorro en plena crisis de las pensiones: el mito de colgar las botas a los 65 años y poner el cazo se acabó

José Ramón Iturriaga (Abante) y el economista Carlos Rodríguez Braun reflexionan sobre la importancia del ahorro en España en su libro ‘Ahora, ahorra’. El problema de pensiones vertebra la necesidad de crear un patrimonio para ser capaz de afrontar una vejez más prolongada y sin el respaldo de los gobiernos Leer José Ramón Iturriaga (Abante) y el economista Carlos Rodríguez Braun reflexionan sobre la importancia del ahorro en España en su libro ‘Ahora, ahorra’. El problema de pensiones vertebra la necesidad de crear un patrimonio para ser capaz de afrontar una vejez más prolongada y sin el respaldo de los gobiernos Leer  

La fábula de la cigarra y la hormiga data de la antigua Grecia, hace más de 26 siglos. Y no solo eso. «El aprecio hacia el ahorro está presente en las tres grandes religiones» y eso que la teoría económica tuvo momentos en los que se empeñó en tirar por tierra la valía del ahorro como forma de prosperar, cegados por el consumo inmediato. El catedrático y economista Carlos Rodríguez Braun, y uno de los gestores de referencia en bolsa española, José Ramón Iturriaga, al frente de dos de los fondos más rentables los últimos años en Abante Asesores, han escrito un alegato basado en diez argumentos para defender la importancia de ahorrar, y de hacerlo ya. ‘Ahora, ahorra’, de LID Editorial.

¿En España se ahorra? La respuesta es optimista. «Sí, quizás menos de lo que deberíamos, pero hay más conciencia de la necesidad de hacerlo que antes, quizás producto de la incertidumbre sobre las pensiones», explica Rodríguez Braun. «Cuanto antes empecemos y pongamos el dinero a trabajar, antes empezará a funcionar lo que llamamos en el libro el milagro del interés compuesto», continúa Iturriaga. La charla tiene lugar una manzana más allá del Banco de España, a las faldas de la Puerta de Alcalá donde Abante Asesores tiene sus oficinas desde hace nueve años.

Con la cultura financiera siguiendo un lento, aunque permanente, ascenso en nuestro país, los hogares españoles tienen algo más de 1,1 billones de euros depositados en su cuenta bancaria. La media de la retribución que paga el banco por tener ese dinero a plazos para los nuevos depósitos es del 1,86%. La inflación sube a tasas del 3,2% interanual. Están perdiendo poder adquisitivo. «No hay que caer en el fatalismo. Estamos mucho mejor que hace 50 años, entre otras cosas, porque antes España no ahorraba porque no había nada que ahorrar. Hoy somos más prósperos, más ricos, pero aquí juegan dos factores: el primero es que somos muy malos tomando decisiones; el segundo es falta de cultura financiera. Si miras el dinero que hay en activos de riesgo en nuestro país el dato es ridículo. De los 500.000 millones de euros que hay en fondos de inversión, solo el 12%-13% están en renta variable o mixtos», señala el gestor de Abante.

¿Por qué no se invierte más y mejor? «El marketing del miedo es poderosísimo y los bancos están encantados de tener más de un billón de euros en las cuentas corrientes porque con eso están financiando su balance (…) Es mucho más fácil decir, oye, no te preocupes, no vas a perder tu dinero, que decir ‘ponlo a trabajar aunque vas a tener que apretar los dientes durante algunos periodos…’ Hemos vivido en la primera línea del frente lo que ha pasado en estos últimos 18 años, del 2008 hasta ahora, y fíjate cuáles eran los titulares hace dos semanas de los periódicos económicos con máximos de todas las bolsas» y el Ibex al borde de los 20.000 puntos.

«Por eso había que haber empezado a invertir ayer. Incluso si la bolsa cae, te llevas un aprendizaje muy importante que es aprender a convivir con la volatilidad», afirma Iturriaga que ha pasado largos años a la sombra, con una cartera cargada de bancos españoles cuando la política monetaria del BCE mantenía los tipos al 0% e, incluso, en negativo. Hoy Okavango Delta es uno de los mejores fondos de bolsa española del año tras ganar un 57% en 2025, otro 21,3% en 2024 y el 25,8% en 2023.

En España, en general, si se ahorra es para vivir una mejor jubilación. A nadie escapa que la pirámide poblacional se ha invertido con más mayores y muchos menos nacimientos. «El fantasma que sobrevuela Europa, más que el comunismo, es el de las pensiones. Es un tema muy sensible y resulta muy complicado abrir ese melón. Ponte a hablar de la sostenibilidad de las pensiones con 8 ó 9 millones de pensionistas que además votan», subraya Iturriaga. Y no le falta razón. Gobierno tras gobierno se han pasado esta patata caliente que está cada vez más cerca de explotar. «Yo tenía un amigo que decía que el Pacto de Toledo era un pacto de silencio para no contarle a los españoles la verdad sobre las pensiones (…) La actitud de los estados es más bien hostil mediante la fiscalidad y hostil mediante el engaño. Por eso, no hay que esperar a que el gobierno sea amigable, hay que ahorrar», insiste Rodríguez Braun.

Ambos expertos se niegan a caer en el fatalismo, habrá pensiones sí, aunque de menor cuantía en unos años cuando el sistema sea, sencillamente, insostenible. «Una pensión por definición es un fondo que tú nutres con tus aportaciones, se desarrolla gracias al interés compuesto y cuando te jubilas retiras la rentabilidad obtenida; pero las pensiones públicas no son así, se pagan en cada momento y esto, además, lo deciden unos señores políticos. La tentación que tienen de utilizarlo políticamente es devastadora«.

Alemania acaba de aprobar una reforma del sistema de pensiones de calado, con una situación similar (aunque menos mala) que la de España. ¿Sería posible aprobar aquí algo similar? Entienden que sí, que tarde o temprano el discurso europeo sobre la sostenibilidad del sistema se impondrá utilizando «el comodín de Bruselas» para aplacar las críticas. «Uno de los llamamientos que hacemos a lo largo de todo el libro es la responsabilidad individual. El maná no va a llegar. Hay que tener el dinero trabajando desde el principio y hay que asumir más riesgo, pero no para cubrir la volatilidad…El riesgo de verdad es no obtener la rentabilidad que necesitamos para cubrir nuestras necesidades». La generación boomer, que ha atesorado riqueza, logrará haciendo «líquidos sus pisos» salvar los muebles. El problema viene después y aquí entra el «error de pensar que te vas a jubilar con 65-67 años». «Tenemos que irnos mentalizando de que con estas nuevas esperanzas de vida, que son un regalo, va a haber segundas carreras profesionales, menos intensas en horas quizás. No pensemos que a los 65-70 vas a colgar las botas y ya a poner la mano», reflexiona Iturriaga.

En la España en la que tener una vivienda en propiedad se ha convertido en el gran factor que divide a la población entre ricos y pobres es difícil concienciar sobre la necesidad del ahorro cuando muchos ciudadanos no llegan a fin de mes. «Ese es el asunto, pero no se trata de qué cantidad. La filosofía tiene que ser al revés, es decir, no tienes que esperar a tener dinero para ahorrar, es que primero ahorras y después tienes dinero».

Defienden que el ahorro ha de ser un hábito que mantener por poca que sea la cantidad y «el tiempo juega a favor del ahorrador», aunque también hay que mejorar. Saber dónde invertir, dejarse asesorar y, sobre todo, perder el miedo al riesgo. No tiene sentido, aseguran, que los jóvenes españoles tengan una cartera a base de depósitos y renta fija. ¿Cuánto exigir a una inversión? La historia siempre ha hablado del 7,5% anualizado, que es la media que ha dado el S&P 500 las últimas décadas. Algo que ahora parece casi nimio comparado con las subidas de tres dígitos que se están viendo en las compañías de IA, semiconductores y tecnología. «Por esa concentración sobre la que el mercado ha empezado ahora a dudar no hay que estar solo en EEUU, hay que diversificar. Y hay que saber que ese 7,5% anual no es lineal. Lo importante es haber estado 40 años invertido todo el tiempo».

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