Los habitantes de Kyiv están exhaustos tras un verano de constantes ataques rusos

Suena la aplicación de alarma en los móviles del hotel Intercontinental y los trabajadores apenas parecen preocupados mientras guían a todas las delegaciones europeas presentes en el restaurante y las habitaciones hacia el refugio. El garaje del hotel está repleto de sillas, mantas y termos con agua caliente para hacer té, preparado para acoger cada día a decenas de personas.

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 La velocidad y eficiencia de los misiles de Moscú cambia los hábitos de los ciudadanos, que ya desconfían de la rapidez de las alertas  

Suena la aplicación de alarma en los móviles del hotel Intercontinental y los trabajadores apenas parecen preocupados mientras guían a todas las delegaciones europeas presentes en el restaurante y las habitaciones hacia el refugio. El garaje del hotel está repleto de sillas, mantas y termos con agua caliente para hacer té, preparado para acoger cada día a decenas de personas.

“Aquí no hay ningún problema, porque en dos minutos y medio, que es lo que tarda en llegar un misil ruso, te da tiempo a bajar al garaje. El problema lo tienen mis vecinos, los que viven en el ático de edificios que no tienen un búnker construido en el sótano”, asegura una empleada, que prefiere no decir su nombre a los medios de comunicación. En su apartamento no hay refugio y lo que queda más cerca para protegerse de los misiles balísticos rusos es una parada de metro a diez minutos. “Como no te da tiempo, te organizas y ya ves que esta noche tocará alarma. Mis vecinos llevan seis o siete semanas durmiendo cada día en los andenes”, cuenta.

No es una exageración. Este verano en Ucrania ha sido el que más víctimas ha provocado el conflicto desde la primavera del 2022, según dato del observatorio de Naciones Unidas. Solo en julio murieron al menos 437 personas y 2.610 resultaron heridas en todo el país, cifra que se suma a un primer semestre de 2026 con 1.396 civiles ucranianos muertos y 7.978 heridos. Representa un aumento del 37% respecto al mismo periodo del año anterior.

En Kyiv se vive una mezcla entre el hartazgo, el cansancio y la costumbre. Los jóvenes van igualmente a los bares y solo se ponen bajo un techo si ven que la amenaza es seria. Si creen que es un misil y no un dron -más fácil de esquivar con una simple pared-, toca bajar al refugio. “Durante el día aguantas. Pero las noches son cada vez más difíciles. Es complicado dormir de esta manera”, cuenta el periodista Vitaliy Sayenko mientras cubre la ceremonia del 35º. aniversario de la independencia ucraniana, el pasado lunes.

“La gente tiene miedo del invierno. Hay una gran preocupación porque no tenemos interceptores y, con estas explosiones tan grandes, la electricidad está siendo atacada”, indica Sayenko. La escasez de sistemas de defensa aérea para interceptar misiles balísticos de alta velocidad es uno de los grandes problemas a corto plazo del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.

Según cuentan, hace unos meses bajaban al refugio de vez en cuando, este verano ha sido casi cada noche y la población se siente más vulnerable que nunca. Uno de los días más duros fue el 1 de agosto, cuando un ataque nocturno con misiles balísticos rusos contra Kyiv dejó al menos nueve muertos y 28 heridos, según el balance ofrecido por el alcalde de la capital, Vitali Klitschko. La falta de defensas para hacer frente a los misiles balísticos volvió a evidenciarse el 20 de agosto, la semana pasada, cuando al menos 12 civiles murieron y una treintena resultaron heridos tras un ataque masivo ruso contra la capital.

También la embajadora de la Unión Europea ante Ucrania, Katarina Mathernova, duerme en el refugio. “El ánimo en Ucrania se ha oscurecido por los ataques. La gente está exhausta. Normalmente los veranos eran rejuvenecedores y servían para recuperarse de la dureza y el frío del invierno. Este ha sido un verano muy, muy cansado”, explica en el tren de camino a Kyiv sentada en un vagón junto a un grupo de periodistas europeos.

Los residentes están constantemente controlando Telegram para buscar información sobre cuántos nuevos misiles Zircons u Ónix Rusia ha almacenado. Cuentan que en una noche particularmente tensa alrededor de 150.000 personas se refugiaron en el metro de Kyiv, comparado con los 50.000 que solían hacerlo. “Estamos agotados pero seguimos adelante, porque, ¿qué más se puede hacer?”, asegura la trabajadora del hotel.

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