La empresa fundada por Barbacid recibirá los 3,6 millones de euros donados por particulares a la Fundación Cris contra el cáncer

El bioquímico del CNIO Mariano Barbacid, a la izquierda, y Lola Manterola, presidenta de la Fundación Cris.

La Fundación Cris contra el cáncer entregará los 3,6 millones de euros que recaudó en donaciones de particulares a la empresa Vega Oncotargets, fundada por el bioquímico Mariano Barbacid junto a otros socios para desarrollar moléculas contra el cáncer de páncreas. Esta organización también aportará 750.000 euros al grupo de Oncología Experimental del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), que dirige el propio Barbacid. Así lo ha explicado esta mañana a EL PAÍS Lola Manterola, presidenta de la fundación. La organización también se ha salido del accionariado de Vega Oncotargets, de la que tenía el 5%. También Barbacid anunció que vendía sus activos en la compañía.

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 El grupo del CNIO dirigido por el científico, que dice que se desligó de esa compañía, percibirá 750.000 euros para estudios en ratones con cáncer de páncreas  

La Fundación Cris contra el cáncer entregará los 3,6 millones de euros que recaudó en donaciones de particulares a la empresa Vega Oncotargets, fundada por el bioquímico Mariano Barbacid junto a otros socios para desarrollar moléculas contra el cáncer de páncreas. Esta organización también aportará 750.000 euros al grupo de Oncología Experimental del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), que dirige el propio Barbacid. Así lo ha explicado esta mañana a EL PAÍS Lola Manterola, presidenta de la fundación. La organización también se ha salido del accionariado de Vega Oncotargets, de la que tenía el 5%. También Barbacid anunció que vendía sus activos en la compañía.

Los fondos donados a Vega proceden íntegramente de una campaña iniciada a finales de enero y basada en un estudio científico realizado por el grupo de Barbacid que fue retirado varios meses después por la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos porque Barbacid y dos de sus estrechos colaboradores no informaron de que eran cofundadores y copropietarios de la empresa Vega Oncotargets, que podría lucrarse con los hallazgos de ese trabajo. Esta semana se ha publicado una nueva versión corregida del artículo, lo que reinstaura su validez.

“Solo queríamos apoyar la investigación”, ha explicado Manterola sobre la polémica que rodeó la campaña. “O se hacían las cosas de esta manera o no se hacían”, ha añadido la responsable de la Fundación Cris, una organización que ella misma creó en 2010 tras superar un mieloma múltiple gracias a un fármaco experimental y que financia a 750 investigadores de varios países.

El dinero para Vega Oncotargets se otorgará a lo largo de los próximos dos años en plazos sujetos a objetivos, asegura la organización. El primer pago sería de unos 600.000 euros. El logro final es producir una o varias moléculas viables para una triple terapia contra el cáncer de páncreas dirigida a degradar la molécula STAT3; y que quedaría así en el estadio preclínico. Después, ya en fases sucesivas no cubiertas por este proyecto, habría que revalidar la seguridad de esos compuestos en animales y después dar el salto a ensayos clínicos a humanos, un proceso que llevaría años y decenas de millones de euros, previsiblemente.

El trabajo original de Barbacid publicado por la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, ahora retirado, describía la remisión del cáncer de páncreas en 45 ratones gracias a una triple terapia experimental. El estudio se publicó en la revista PNAS de esta academia el 27 de diciembre de 2025, y pasó desapercibido hasta que, el 27 de enero, la Fundación Cris organizó una rueda de prensa en la que Barbacid explicó los prometedores resultados del estudio, y pidió apoyo para continuar investigando en esta línea. Junto a él participaba una enferma de cáncer de páncreas, a pesar de que el tratamiento experimental era inviable dárselo a pacientes, y que la investigación estaba en un momento muy preliminar.

La noticia tuvo una gran repercusión mediática en televisiones y medios internacionales, que llegaron a proclamar: “Un científico español descubre la cura del cáncer de páncreas”. La Fundación Cris, que financia las investigaciones de Barbacid, inició el 31 de enero una campaña de recogida de fondos específica para apoyar los siguientes pasos del equipo en la búsqueda de nuevas moléculas que pudieran funcionar en futuros ensayos clínicos en humanos. La idea era desarrollar nuevas versiones de alguna de las moléculas incluidas en la triple terapia a través de Vega Oncotargets, aunque la publicidad de la campaña no lo decía así.

Barbacid supo que su estudio iba a ser retirado por la academia al menos a partir del 12 de marzo. A pesar de ello, el científico no avisó a la Fundación Cris, que siguió recaudando fondos, según explicaron a este diario fuentes de esta organización.

El estudio original no mencionaba que Barbacid es cofundador y copropietario de Vega Oncotargets, una empresa creada en abril de 2024 dedicada al desarrollo de nuevas moléculas experimentales contra el cáncer de páncreas. Carmen Guerra y Vasiliki Liaki, científicas de su grupo en el CNIO, también poseen acciones de esta compañía. Esto supone un conflicto de interés que deberían haber advertido a la Academia, por lo que el trabajo fue retirado. Además, el equipo envió el estudio por la vía de “contribución”, abierta a los miembros de la academia —Barbacid lo es desde 2012—, y que permite un proceso de revisión algo más laxo.

Tras saber de la retirada, el equipo volvió a enviar una nueva versión del trabajo, esta vez por la vía ordinaria, en el que Barbacid declaraba sus conflictos de interés mencionados, además de acciones en las compañías farmacéuticas Pfizer, Bristol Myers Squibb, Merck Sharpe & Dome y Johnson & Johnson por valor de unos 600.000 euros. Sus dos colaboradoras también advertían de que tienen acciones en Vega Oncotargets. El estudio, con algunas modificaciones, aunque casi idéntico al original, fue publicado este lunes, con lo que los resultados del trabajo quedaban revalidados.

A través de un comunicado de su abogada, Barbacid aseguró que renunciaba a sus acciones en Vega Oncotargets. El científico asegura que no declarar sus conflictos de interés fue un descuido. Su compañera Carmen Guerra explicó a EL PAÍS una versión diferente: que sabían que podía ser un conflicto de interés, pero pensaron que la baja participación que tenían entre los tres —un 16% de la empresa— no les obligaba a declararla.

Hasta el inicio de la campaña de recogida de fondos, el grupo de Barbacid había dispuesto de casi 11 millones de euros de dinero público de España y la Unión Europea, y de unos dos millones de euros aportados por la Fundación Cris. Desde 2024, Barbacid es presidente de Honor Científico de Cris, una organización fundada por Lola Manterola tras superar un mieloma múltiple que ha recaudado 64 millones de euros en sus 15 años de vida para invertirlos en la investigación oncológica en instituciones públicas, según sus propias cifras.

Vega Oncotargets se encuentra en una situación financiera muy comprometida, y podría tener que cerrar en apenas dos meses por falta de fondos, según han explicado fuentes cercanas a la compañía a este diario. La sede de esta firma está en un bloque de pisos en una calle de Salamanca. Todo el trabajo científico de la empresa —el desarrollo de moléculas propias para degradar la molécula STAT3— lo hace un solo químico que trabaja como autónomo. La inyección de capital que podría llegar ahora de la Fundación Cris podría salvar la compañía de la quiebra, darle dinero para contratar a ocho químicos y cubrir su trabajo durante unos dos años, según las mismas fuentes. En la campaña original, no se mencionaba que los fondos irían a parar a una empresa que es propiedad de Barbacid y sus socios.

Mariano Barbacid poseía el 9,77% de Vega Oncotargets. Carmen Guerra tiene el 5,15% y Vasiliki Liaki el 1,43%. El administrador único es el químico Gerardo Gutiérrez, que a través de su empresa Gutinver S.L. posee el 24,33%. La sociedad de inversiones de la Junta de Castilla y León, Sodical, tiene otro 24,33%. El CNIO posee el 5% y la Fundación Cris tenía el 5,19%. También figura en el accionariado la Fundación Hermanos Álvarez Quirós, una entidad creada con 1,5 millones de euros de una herencia familiar, de la que Barbacid fue patrono fundador junto con José Ignacio Fernández Vera. Este último fue fulminado de su puesto de directivo en el CNIO por su posible implicación en la trama corrupta que está investigando la Fiscalía Anticorrupción, y que tenía como presunto cabecilla al exgerente, Juan Arroyo. La trama pudo estafar unos 30 millones de euros, el mayor caso de corrupción de la ciencia en España. Mariano Barbacid, que fue el fundador y primer director del CNIO, y trabajó codo con codo con Arroyo durante años, sigue defendiendo la actuación del antiguo gerente.

El CNIO atraviesa la peor crisis de su historia desde su creación a principios de este siglo. Desde 2024, el organismo, considerado una referencia en la investigación oncológica nacional e internacional, ha visto el cese de su directora científica, María Blasco, de su gerente, Juan Arroyo, de la marcha de José Manuel Bernabé, el sucesor en la gerencia que ayudó a destapar la trama corrupta, y, esta misma semana, el abandono de quien iba a ser su nuevo director científico: Raúl Rabadán. Tras meses preparando su llegada al CNIO, el bioinformático madrileño ha decidido renunciar, por la “politización” que existe en el centro, y su “falta de estabilidad”, según ha explicado esta semana en una carta a los casi 500 trabajadores del centro. El patronato del CNIO, su máximo órgano de Gobierno, presidido por Eva Ortega Paíno, secretaria general del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, ha convocado una reunión el próximo lunes para decidir cómo reemplazar a Rabadán.

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