El 19 de abril de 1956, el príncipe y la actriz sellaban su amor en el altar ante casi 700 invitados y más de 1.500 periodistas y reporteros que se desplazaron hasta el pequeño principado. Dos días de celebraciones que convirtieron a la ganadora de un Oscar en un referente para las novias del futuro
El 19 de abril de 1956, el príncipe y la actriz sellaban su amor en el altar ante casi 700 invitados y más de 1.500 periodistas y reporteros que se desplazaron hasta el pequeño principado. Dos días de celebraciones que convirtieron a la ganadora de un Oscar en un referente para las novias del futuro
Grace Kelly y el príncipe Raniero III de Mónaco se conocieron el 6 de mayo de 1955 durante el festival de cine de Cannes, en un encuentro que marcaría la historia del pequeño principado. La actriz, que acababa de ganar un Oscar por su papel en ‘La angustia de vivir’, era la invitada de honor en la VIII edición del certamen, pero antes de su llegada a Cannes un conocido periodista de ‘Paris Match’, Pierre Galante, propuso una histórica sesión de fotos con el príncipe Raniero. En aquel momento, él tenía 32 años y ella 26. El encuentro se produjo, no sin una anécdota que lo podría haber cambiado todo: hubo un apagón en el hotel Carlton de Cannes, donde se alojaba la estrella, y no se pudo planchar ninguno de los estilismos que llevaba en su equipaje. El problema se solucionó con improvisación: un vestido con flores multicolores y una tiara con flores artificiales. En menos de dos horas, los dos fotógrafos tomaron unas 300 instantáneas que marcarían el inicio de un intercambio de correspondencia privada. Siete meses después, en diciembre de 1955, Raniero viajó a Filadelfia para pedirle matrimonio con el consentimiento expreso de sus padres. El compromiso se anunció públicamente el 5 de enero de 1956. Grace Kelly y su familia más cercana viajaron en el transatlántico SS Contitution, un buque de lujo preparado para la travesía que iba a llevar a la actriz a su nueva vida en Europa. El 12 de abril el barco atracó en el puerto de Mónaco ante una multitud —y cientos de periodistas— congregada desde primera hora de la mañana para ver de cerca a la futura princesa. La boda se celebró en dos ceremonias: el 18 de abril la civil y, un día después, la religiosa. Reg Burkett (Getty Images)Un día antes de darse el primer «sí, quiero», la pareja se dejó ver en público para recibir regalos por parte de los ciudadanos del principado. Les regalaron un Rolls-Royce Silver Cloud I; una niña le dio a la oscarizada actriz una paloma blanca para representar la paz, la prosperidad y los nuevos comienzos. También se les entregó una bolsa enorme repleta de cartas, saludos y felicitaciones, y recibieron varios ramos de flores. Haywood Magee (Getty Images)Según la legislación monegasca de la época, todo matrimonio debía celebrarse primero por vía civil, para tener validez jurídica, y después por la iglesia. El 18 de abril de 1956, Grace Kelly se convirtió en la esposa de Raniero de Mónaco, pero tendría que esperar unas horas más para recibir la bendición religiosa y ser princesa. La primera de las ceremonias se celebró en el Salón del Trono del Palacio del Príncipe, en presencia de 80 invitados. La actriz lució un traje de encaje color champán diseñado por Helen Rose, la misma que se encargaría de confeccionar el mítico vestido de novia. Aunque la boda civil fue íntima y solo asistieron las familias, esta fue seguida de un cóctel multitudinario para los monegascos, al que fueron unas 3.000 personas. Esa misma noche se celebró un baile de gala, tras acudir a la ópera. Los invitados se marcharon a sus dependencias: el día grande estaba a punto de comenzar. Keystone-France (Gamma-Keystone via Getty Images)La catedral de San Nicolás fue el escenario elegido para la celebración de la que fue considerada como la boda del siglo. Decorado con enormes ramos de lilas y lirios, el templo cristiano recibió a unos 700 invitados, entre los que se encontraban estrellas de Hollywood de la época, como Ava Gardner. Además, se convertiría en la primera boda real en ser emitida en todo el mundo: más de 30 millones de espectadores la siguieron en directo desde sus casas. A cambio de liberar a Grace Kelly de su contrato con Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), la productora pudo grabar la ceremonia para su posterior emisión en televisión y en las salas de cine. A diferencia de la mayoría de las bodas, la novia llegó al altar antes que Raniero III de Mónaco y lo hizo acompañada de su padre, John Brendan Kelly. Keystone-France (Gamma-Keystone via Getty Images)La ceremonia fue oficiada por el obispo de Mónaco, Gilles Barthe, en francés, a pesar de que ella no hablaba el idioma. Raniero de Mónaco lució un uniforme militar que él mismo había diseñado para la ocasión. Más de 1.500 fotógrafos y reporteros enviados desde todas las partes del mundo quisieron estar presentes en la celebración e intentar conseguir las fotos más buscadas y esperadas del momento. Si por algo es recordada la boda, es por todas las elecciones de Grace Kelly para el gran día: desde el vestido a los accesorios, pasando por su presencia y gestos de complicidad con su prometido. La actriz escogió a seis damas de honor, todas ellas vestidas con trajes amarillos y pamelas. En lugar de llevar tiara, por ejemplo, la actriz optó por un gorro con aplicaciones de encaje y perlas adornado con flores de azahar, que sujetaba el velo. En cuanto al calzado, escogió unos zapatos de tacón bajo para no superar en altura a su marido y creados por el prestigioso zapatero inglés David Evins. El diseño incluía el nombre de ella grabado en el zapato izquierdo y el del príncipe en el derecho. Además, llevaba cosido un centavo de cobre bajo la plantilla derecha, como un amuleto de la suerte. Reg Burkett (Getty Images)El aclamado vestido que lució Grace Kelly en su boda se convirtió en una inspiración para las novias de diferentes épocas. Fue un regalo de la productora estadounidense MGM, que quiso obsequiar a su gran estrella con un traje creado por la diseñadora de vestuario Helen Rose, quien trabajó junto a 36 costureras durante los dos meses que les llevó la confección. Se utilizaron más de 100 metros de tul de seda, 25 de tafetán para crear un diseño con cuerpo de encaje, cuello subido y falda voluminosa y cientos de perlas cosidas a mano a lo largo del vestido, además de una cola de un metro de largo. Se dice que el vestido costó 60.000 dólares de la época. No escogió tampoco joyas que destacasen por encima del vestido: solo lució unos sutiles pendientes de perlas con diamantes que pertenecían a su familia. Bettmann (Getty Images)Una de las anécdotas que dejó la boda religiosa fue el momento en el que el recién estrenado matrimonio tuvo que intercambiarse las alianzas de casados. Debido a los nervios de Raniero de Mónaco, este requirió la ayuda de Grace Kelly para colocarle el anillo. Antes de intercambiarse las alianzas definitivas, el príncipe de Mónaco le entregó dos joyas que también han pasado a la historia. Su anillo de compromiso, valorado en cuatro millones de dólares, sigue siendo una de las gemas de celebridades más caras e icónicas. La joya Cartier de 10,4 quilates no fue el primer anillo que Raniero le presentó a la protagonista de ‘Atrapa a un ladrón’: durante la pedida en Filadelfia le regaló un cintillo con rubíes y diamantes alternos. Unas semanas después le entregaría el definitivo, que ella llevó durante el rodaje de ‘Alta sociedad’, la última película que protagonizó antes de casarse y abandonar su carrera de actriz. Gilbert TOURTE (Gamma-Rapho via Getty Images)En una época en la que las novias de la realeza y la alta sociedad optaban por ramos grandes y ostentosos que acaparaban el protagonismo, la nueva princesa de Mónaco esquivó todas las tendencias del momento. Grace Kelly escogió un accesorio que serviría de precedente para las composiciones florales de la actualidad. Optó por un ramo de lirios de los valles, una flor de primavera conocida por su aroma característico y el color blanco de sus pétalos. Simbólicamente, se relaciona con el regreso a la felicidad. La actriz llevó el ramo posado sobre una biblia adornada con flores y perlas. Rompiendo también con la tradición nupcial, sus damas de honor llevaron ramos de flores completamente diferentes. Su hermana y dama de honor principal, Peggy, llevaba un ramo de rosas de té, mientras que el resto sostenían ramilletes de margaritas.Mondadori (Getty Images)El día de la boda, Grace Kelly llevaba un perfume único: se dice que Raniero encargó a la casa británica Creed la creación de una fragancia para su prometida. Se bautizó la colonia como Fleurissimo. Fue fabricada en exclusiva para la princesa hasta 1972, cuando comenzó a comercializarse para todo el que quisiese oler como ella. Después de darse el «sí, quiero», la recién nombrada princesa Grace y Raniero de Mónaco abandonaron la catedral de San Nicolás entre las ovaciones del pueblo monegasco. Bettmann (Getty Images)Aunque asistieron cientos de invitados y de estrellas del cine, no hubo representación de las casas reales europeas. A excepción del rey Faruk de Egipto, ningún otro miembro real quiso personarse en la unión, ya que consideraban a la estrella de Hollywood una mera plebeya. Después de abandonar la catedral de San Nicolás, el matrimonio se montó en su coche oficial y paseó por las calles del pequeño principado. Por el camino hicieron una parada en la iglesia de Santa Devota, donde la princesa ofreció su ramo de novia a la patrona. Una tradición que se repetiría 55 años después, cuando Charlene de Mónaco acudió al lugar el día de su boda con Alberto de Mónaco.Joseph McKeown (Getty Images)La siguiente parada sería el palacio real, donde se organizó la recepción oficial para los invitados al enlace. Se sirvió caviar, langosta fría, mucho champán… pero lo mejor llegó al final: una tarta de bodas de seis pisos y 90 kilos. “Mamá dijo que era abrumador, que ‘emocionada’ o ‘rebosante de alegría’ no eran palabras suficientes para expresar sus sentimientos. Mi padre también lo dijo”, afirmó su hijo, Alberto de Mónaco, en una entrevista para ‘People’ en 2016. Y añadió: “Mi padre decía que es agotador pasar por todo eso, por la pompa, por la planificación”. Bettmann (Getty Images)Una vez concluidas las celebraciones, los príncipes de Mónaco comenzaron su luna de miel, un crucero por el Mediterráneo a bordo del Deo Juvante II durante siete semanas. El navío fue un regalo de bodas de Aristóteles Onassis. Visitaron Córcega, Cerdeña y España. A su regreso, Grace Kelly encontraría una vida completamente diferente. Nueve meses después de la boda, el matrimonio dio la bienvenida a su primera hija, Carolina. En 1958, nacía Alberto de Mónaco; en 1965, Estefanía de Mónaco. El 14 de septiembre de 1982, con 52 años, Grace Kelly perdía la vida después de sufrir un accidente de coche. “Su alteza serenísima, la princesa Grace, ha fallecido esta noche a causa de una hemorragia cerebral y vascular”, explicaba el comunicado emitido por palacio. Junto a ella viajaba su hija Estefanía, de 17 años, que solo sufrió contusiones leves después de que el vehículo se precipitase por un barranco de 40 metros.REPORTERS ASSOCIES (Gamma-Rapho via Getty Images)
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