Las cadenas públicas integradas en la Unión Europea de Radiodifusión (UER) apuran los plazos para fijar su postura sobre su participación en Eurovisión 2027. Lejos de reconducirse la situación tras el plante de varios países en la pasada edición, la tensión en torno a la presencia de Israel vuelve a fracturar al festival y ha llevado a la televisión irlandesa a volver a renunciar a su plaza histórica en el certamen.
La televisión pública RTÉ vuelve a renunciar al certamen europeo por segundo año consecutivo, manifestando su preocupación por lo sucedido en Oriente Medio
Las cadenas públicas integradas en la Unión Europea de Radiodifusión (UER) apuran los plazos para fijar su postura sobre su participación en Eurovisión 2027. Lejos de reconducirse la situación tras el plante de varios países en la pasada edición, la tensión en torno a la presencia de Israel vuelve a fracturar al festival y ha llevado a la televisión irlandesa a volver a renunciar a su plaza histórica en el certamen.
Siendo uno de los países que más victorias acumula en su palmarés —con siete hasta el momento—, la ausencia de la delegación irlandesa supone un nuevo golpe para el festival. Una decisión que la emisora pública Raidió Teilifís Éireann (RTÉ) ha argumentado manifestando la “profunda preocupación” del ente ante la situación en Oriente Medio.
En el breve comunicado que ha compartido en sus canales oficiales, la cadena pública asegura que su postura “se mantiene inalterada” ante la “continua pérdida de vidas en Gaza y la crisis humanitaria que allí se vive”. Por ello, Irlanda no solo no concursará en 2027, sino que tampoco emitirá Eurovisión, tal y como ya hizo en la edición de 2026.
Otra de las cuestiones que RTÉ ha puesto sobre la mesa para justificar su ausencia es la restricción de acceso a los periodistas internacionales en Gaza, lo que dificulta la cobertura informativa sobre el terreno. Un argumento que tensiona la postura oficial de la UER, que históricamente ha defendido la naturaleza apolítica del certamen al definirlo como un evento entre cadenas públicas y no entre Estados.

Esto sigue los pasos de la cadena pública de Países Bajos, AVROTROS, que hace un mes anunció su retirada del certamen. Sin embargo, en el caso del país neerlandés la situación podría ser diferente. Y es que la NPO, el organismo que coordina la radiodifusión pública del país, puede otorgar los derechos de Eurovisión a otra de las cadenas asociadas y así poder participar en esta próxima edición. Por el momento, el ente no se ha pronunciado al respecto y el escenario definitivo respecto a la presencia neerlandesa continúa siendo una incógnita.
La participación de España en Eurovisión 2026 continúa en el aire
También continúa siendo un secreto la postura de España. Si bien RTVE ha sido una de las cadenas públicas más firmes contra la participación de Israel en el festival, provocando su retirada en 2026, los cambios que ha sufrido el certamen estas últimas semanas podrían cambiar la situación. A petición de la corporación y de otras cadenas europeas, Eurovisión ha tomado una serie de medidas para intentar proteger el carácter apolítico de la competición.
Entre las reformas más destacadas que llegarán para la próxima edición se encuentra la retirada del patrocinio de Moroccanoil, una empresa israelí que contaba con gran parte del peso publicitario estos últimos años. Asimismo, la UER estudia la remodelación del sistema de voto —limitando el número de votos permitidos por usuario y reforzando los filtros de verificación— para neutralizar posibles campañas masivas de apoyo a determinados países y blindar la imparcialidad del concurso.
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