Madrid concentrará la mayoría de despidos en Capgemini, seguida de Cataluña y Asturias Leer Madrid concentrará la mayoría de despidos en Capgemini, seguida de Cataluña y Asturias Leer
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Los primeros ERE que se pueden asociar directamente al espacio de la IA ya están en España. Las consultoras de servicios digitales francesas Capgemini e Inetum pusieron el pasado jueves cifras a los dos primeros grandes despidos relacionados con esta tecnología en España. Las compañías prevén despedir a 748 y 425 trabajadores, para un total combinado de 1.173 empleados en plena transformación de su sector por el impacto de la IA.
En ambos casos, según fuentes consultadas, parte importante de los afectados serán perfiles técnicos, como desarrolladores de software, informáticos o analistas de ciberseguridad. Aunque la falta de talento digital es un discurso omnipresente en la empresa española, lo cierto es que la inteligencia artificial está elevando la productividad de estas tareas y haciendo que proyectos que antes eran muy intensivos en mano de obra ahora pasen a serlo menos.
A esto se suma el escaso crecimiento del sector de la consultoría digital en los últimos dos años tras el boom del covid y la presión de los accionistas por mostrar progreso con la IA y exprimir eficiencias. «Antes hacer un ERE daba mala prensa y castigaba tu imagen, ahora dices que vas a despedir a gente y suben las acciones», se lamentan fuentes sindicales de Capgemini.
Esta compañía tiene un mes ahora para negociar con los empleados de la plantilla. Con los números actuales, saldrían de la compañía el 6,8% de sus 11.000 empleados en España. El reparto propuesto por la dirección se centra en Madrid, con 501 despidos propuestos, pero también afecta a Cataluña, 128 personas, Asturias, con 62, Andalucía, 32, y Comunidad Valenciana, con 28, según comunicaciones sindicales a las que ha tenido acceso este periódico.
«Este proceso se desarrolla en un contexto marcado por la aceleración del cambio tecnológico, la evolución de las necesidades de los clientes y la necesidad de adaptar las capacidades organizativas para garantizar la sostenibilidad económica y operativa de la compañía a medio y largo plazo», apunta Capgemini en un comunicado.
Por su parte, el proceso de Inetum está en una etapa más inicial y se abrirá ahora un proceso de dos semanas para conformar la mesa negociadora. Sindicatos como Fetico han adelantado que pedirán que la compañía que compró el negocio de Informática El Corte Inglés replique el modelo de las ‘telecos’ y priorice salidas voluntarias y prejubilaciones para cubrir las 450 bajas.
Inetum tiene también 10.000 empleados en España y aclaró en su comunicado que el despido será «una medida de carácter puntual que no contempla fases posteriores» y que afectará únicamente a «perfiles técnicos» y no a los servicios corporativos o de soporte. «La medida no contempla la supresión de líneas de negocio», incide la compañía.
La concatenación de ambos procesos, no obstante, ha creado un ambiente de inquietud en el resto de empresas de un sector que emplea a más de medio millón de trabajadores en España y que se considera clave para la transformación de la economía española, ya que el número de ocupados en el sector de programación y consultoría se ha casi doblado desde que empezó la pandemia.
Precisamente, los trabajadores de cuello blanco son que potencialmente están más afectados por la inteligencia artificial. De hecho, hay predicciones como la del CEO de Anthropic, Dario Amodei, que cree que un 50% de los puestos de trabajo de la tecnología desaparecerán. Recientemente, OpenAI publicó también un artículo en la que reclamaba a los gobiernos una renta básica para paliar los efectos de la escasez de empleo que provocará a medio plazo la IA, según sus previsiones.
En el escenario más inmediato, uno de los puntos de interés serán los argumentos que van a esgrimir estas empresas para acometer sus ajustes, ya que la legislación no permite despidos colectivos libres. De momento, el expediente de Capgemini alega tres «económicos, productivos y organizativos». Sin embargo, no todas las compañías pueden esgrimir el económico, puesto que para ello hay que declarar pérdidas o argumentar una caída sostenida de ingresos, que no es el caso de otras compañías como la propia Inetum, que creció un 10% el pasado año.
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