Huele a divorcio en el Cáucaso

En la exrepública soviética de Armenia se respira política por los cuatro costados porque en menos de dos semanas se celebran unas elecciones parlamentarias en las que el primer ministro, Nikol Pashinián, buscará la reelección. En Rusia, que en los últimos años se ha mostrado molesta cada vez que Ereván se acercaba a la Unión Europea, dicen que no quieren interferir, pero los últimos acontecimientos desprenden un aroma diferente.

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 Rusia prohíbe a Armenia la importación de flores en vísperas de elecciones y mientras se deterioran sus relaciones  

En la exrepública soviética de Armenia se respira política por los cuatro costados porque en menos de dos semanas se celebran unas elecciones parlamentarias en las que el primer ministro, Nikol Pashinián, buscará la reelección. En Rusia, que en los últimos años se ha mostrado molesta cada vez que Ereván se acercaba a la Unión Europea, dicen que no quieren interferir, pero los últimos acontecimientos desprenden un aroma diferente.

En medio del deterioro de sus relaciones, el Servicio de Vigilancia Veterinaria y Fitosanitaria de Rusia (Rosseljoznadzor) ha prohibido temporalmente la importación de flores procedentes de Armenia, alegando haber detectado 135 infracciones que requieren medidas de “cuarentena” entre los casi cien millones de flores importadas de Armenia, “el 77 % de las identificaciones detectadas en todo el 2025”.

Según cálculos de la agencia Ría Nóvosti, sin el mercado ruso Armenia podría perder más del 90 % de sus ingresos por exportación de flores. En 2025 Armenia ganó 49,1 millones de dólares por esta vía, 46 de los cuales se generaron por las ventas a Rusia.

Aunque Rusia y Armenia siguen siendo formalmente aliados, sus relaciones comenzaron a deteriorarse cuando la vecina Azerbaiyán recuperó en septiembre de 2023 la región de Nagorno-Karabaj, poniendo fin a décadas de conflicto territorial. El gobierno de Ereván mostró su disgusto por la falta de apoyo de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), la alianza militar que lidera Moscú y de la que Armenia forma parte desde su inicio, en 1994. Como consecuencia, Ereván ha suspendido su participación en este grupo.

Armenia sigue siendo miembro activo de la Unión Económica Euroasiática (UEE), un bloque económico formado por cinco países exsoviéticos y con Rusia al frente, pero Ereván ha declarado su deseo de formar parte de la Unión Europea y el año pasado su Parlamento aprobó una ley para iniciar el proceso de adhesión.

Moscú ha dicho no pocas veces a Ereván que es incompatible pertenecer a la UEE y a la UE, y le ha instado a elegir. El presidente ruso, Vladímir Putin, se lo recordó a Pashinián en la reunión que mantuvieron en abril y el Ministerio de Exteriores ruso ha tirado de metáforas estos días al decir que Armenia “no puede bailar en dos bodas”.

Las relaciones entre Moscú y Ereván se tensaron en el último mes por la celebración en la capital armenia de una cumbre con la UE, así como la octava reunión de la Comunidad Política Europea en la que participó el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski. Serguéi Shoigú, exministro de Defensa de Rusia y actual secretario de su Consejo de Seguridad, dijo el miércoles que su discurso, en el que llamó a aumentar la presión contra Rusia, fue un insulto a la memoria de los armenios que participaron en la lucha contra el nazismo en la Segunda Guerra Mundial.

El Ministerio de Exteriores ruso ha negado que Moscú esté llevando a cabo una campaña para interferir en los comicios parlamentarios armenios del próximo 7 de junio, como aseguraba la semana pasada una investigación el portal opositor ruso The Insider. Estas presiones podrían influir en las opciones de la fuerza gobernante, Contrato Cívico, que lidera Pashinián, hasta ahora la favorita en las encuestas.

El gobierno de Armenia ha intentado rebajar este aroma de tensión. Su ministro de Exteriores, Ararat Mirzoyán, aseguró que su país no tiene intención de “divorciarse” de Rusia, y subrayó que los dos países son “socios vinculados por numerosos lazos”. Y aseguró que Armenia entiende “perfectamente” que la UEE y la UE son incompatibles. Pero indicó: “Continuaremos acercándonos a la UE, y cuando llegue el momento de tomar una decisión sobre la adhesión a uno u otro grupo, la tomaremos”.

También Pashinián calificó la semana pasada como “cálida” la relación de Armenia con Rusia, y la de él mismo con Putin. “Nunca hemos hecho nada que pudiera dañar los intereses de Rusia, y nunca lo haremos”, afirmó. Y sobre la prohibición de las flores armenias, dijo que entra dentro de lo habitual. “Estas restricciones siempre han existido, ya que cualquier producto que no cumpla con las normas fitosanitarias son sujeto de restricciones”, aseguró

Pero lo que no es habitual es que estas medidas se tomen en medio de una disputa política y en vísperas de unas elecciones legislativas. Además, levantan aromas de separación porque en el pasado Rusia ha usado tácticas similares contra otros vecinos por disputas políticas, como la prohibición de importar el agua mineral georgiana Borjomi o el vino moldavo, y siempre se alegaron motivos sanitarios.

Para colmo el jefe de Rosseljoznadzor, Serguéi Dankvert, ha dicho que Rusia también tiene “problemas” con las frutas y verduras del país caucásico. Y el pasado sábado, otro organismo ruso, en este caso el encargado de velar por los derechos del consumidor, Rospotrebnadzor, suspendió la venta en Rusia de la producción de tres empresas de vino y coñac armenios.

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