El largo brazo de China en Europa

El primero de julio de 2026 no es un día como los demás para Tenzyn Zöchbauer, una tibetana que creció en el exilio en Austria. Es la fecha en que ella, y miles de miembros de minorías étnicas chinas exiliados en Europa, sintieron que la sombra de Pekín se cernía, más oscura que nunca, sobre sus vidas.

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 La nueva Ley de Unidad Étnica de Pekín amenaza a las voces disidentes de tibetanos, uigures y hongkoneses que viven en el exilio   

El primero de julio de 2026 no es un día como los demás para Tenzyn Zöchbauer, una tibetana que creció en el exilio en Austria. Es la fecha en que ella, y miles de miembros de minorías étnicas chinas exiliados en Europa, sintieron que la sombra de Pekín se cernía, más oscura que nunca, sobre sus vidas.

La nueva Ley de China para la Promoción de la Unidad y el Progreso Étnicos consagra el dominio cultural de la etnia Han sobre las otras 55 minorías del país. Lo que más inquieta a los exiliados es el artículo 63, que indica que las organizaciones y personas fuera de China que “cometan delitos dirigidos contra el país y que socaven la unidad étnica y el progreso […] serán perseguidas por su responsabilidad jurídica de conformidad con la ley”.

Las personas sobre las que quiere influir la ley son las de la comunidad de la diáspora”

Según el profesor James Leibold, experto en política étnica china, la nueva norma “codifica una serie de políticas asimilatorias que existen desde la década de los 1990”, aunque esta vez, el blanco va más allá de la frontera china. “Ha habido represión transnacional desde los inicios de la República Popular. Ahora, las personas sobre las que de verdad quieren influir son las de la comunidad de la diáspora”, afirma en una entrevista con La Vanguardia. Los más afectados son los uigures, pueblo túrquico y musulmán del noroeste de China, además de tibetanos y hongkoneses.

Tenzyn Zöchbauer en una protesta por los derechos de los Tibetanos 
Tenzyn Zöchbauer en una protesta por los derechos de los Tibetanos Cedida

El miedo a ser acusado de terrorismo por ser activista ahora cuenta con respaldo legal. “Le da al Gobierno chino un fundamento jurídico para silenciar las voces de los activistas de la diáspora”, afirma la tibetana Zöchbauer, para quien la ley convierte la disidencia en una cuestión de seguridad nacional.

Para entender el alcance real de esta amenaza, La Vanguardia ha hablado con cuatro exiliados de distintas minorías étnicas chinas repartidos por Europa.

Retuvieron a un tibetano en el aeropuerto, le mostraron una foto mía, y le pidieron información”

Desde que tiene memoria, Zöchbauer lucha por el Tíbet libre en el que vivieron sus abuelos hasta la década de 1960, cuando el Dalai Lama se tuvo que exiliar. Como activista de la Tibetan Initiative Deutschland en Berlín, cada semana recibe llamadas de miembros de la diáspora tibetana en Alemania que cuentan que, justo después de ir a una protesta anti China, “un familiar en Tíbet les ha llamado para decirles que tienen que cortar el contacto con ellos y les suplican que dejen de acudir a este tipo de protestas”.

Hace poco se supo de un tibetano que, al viajar a Tíbet, fue retenido en el aeropuerto, donde le mostraron fotos de Tenzyn y “le pidieron que entregara cualquier información que tuviera” sobre ella.

China me llamó ‘el tibetano más peligroso de Europa’”

Thubten Wangchen tenía solo cuatro años cuando el Partido Comunista Chino (PCCh) mató a su madre durante el levantamiento tibetano de 1959 y tuvo que huir de su país a pie, cruzando el Himalaya. Hoy, este monje de 71 años, fundador de la Casa del Tíbet en Barcelona, vive exiliado entre esta ciudad y São Paulo. 

Thubten Wangchen, monje budista fundador de la Casa del Tibet en Barcelona 
Thubten Wangchen, monje budista fundador de la Casa del Tibet en Barcelona Paula Sama / Propias

Se ríe a carcajadas cuando cuenta que el Gobierno de Xi Jinping lo nombró uno de los “tibetanos más peligrosos de Europa”, un título que, dice, lleva con “orgullo”. Desde que la ley entró en vigor, sin embargo, se siente vigilado de cerca. 

La bandera tibetana que ondea a las puertas del centro cultural es objeto de vandalismo con frecuencia y, según el monje, representantes del Partido Comunista de China han distribuido revistas “hablando de Tíbet” entre negocios chinos de Badalona y Santa Coloma de Gramanet en las que asegura haber sido mencionado en varias ocasiones.

Mis vecinos recibieron fotos generadas con IA que me presentaban como trabajadora sexual”

Tras años de campañas contra Pekín, Carmen Lau, exconcejala prodemocracia de Hong Kong, vive como refugiada política en el Reino Unido desde 2021. El Departamento de Seguridad Nacional de Hong Kong ha ofrecido una recompensa de 110.000 euros a quien aporte información sobre ella, a la que acusa de incitar a la secesión.

En 2025, sus vecinos recibieron “dos tandas de cartas anónimas”. La primera los animaba a delatar a Lau, la segunda contenía “imágenes sexuales falsas, generadas con IA, que me presentaban como trabajadora sexual”, cuenta. Los sellos confirmaban que se habían enviado desde Macao, en el sur de China.

Orden de detención dictada por el Gobierno de Hong Kong en 2024 contra la activista Carmen Lau 
Orden de detención dictada por el Gobierno de Hong Kong en 2024 contra la activista Carmen Lau Cedida

Las amenazas no acabaron ahí. Después de que organizara una protesta frente a la Embajada china en Londres en febrero, su familia en Hong Kong fue detenida e interrogada durante horas sobre los movimientos de la activista. 

Lau sostiene que esta última ley y el artículo 63 son un intento de “silenciar a toda la diáspora hongkonesa, no solo a los activistas más visibles”. Le preocupa cómo proteger a su comunidad de cara al futuro. “Los agentes de policía británicos no conocen las dinámicas de la represión transnacional”, señala.

El Partido Comunista Chino usa el miedo para infiltrar informantes dentro de la diáspora uigur”

Este tipo de agresión ha formado parte de la vida de Zumretay Arkin desde que tiene memoria. Nacida en Ürümqi, capital de Xinjiang, donde vive la comunidad uigur, y exiliada primero en Canadá, reside ahora en Múnich, donde trabaja como defensora de los derechos humanos. Explica que el PCCh en algunos casos ha intentado “fracturar a la comunidad” usando incentivos económicos y miedo, para “infiltrar informantes dentro de la diáspora uigur”. 

Arkin perdió todo contacto con su familia en 2017, cuando el partido envió a miles de uigures a campos de reeducación. Aunque la ley solo lleva seis semanas en vigor, advierte que es “retroactiva”: alguien podría ser detenido “por críticas pasadas al Gobierno chino publicadas en internet”.

Zumretay Arkin vive en Munich. La activista de origen uigur no ha tenido contacto con su familia en Xinjiang desde el 2017 
Zumretay Arkin vive en Munich. La activista de origen uigur no ha tenido contacto con su familia en Xinjiang desde el 2017 Cedida

Vivir en el exilio nunca ha sido fácil para quienes han huido de la República Popular desde mediados del siglo XX. Pero a medida que el poder de China crece a escala global, y su uso de la tecnología en la represión se vuelve más sofisticado, su control se estrecha sobre quienes viven en democracias que, hasta ahora, parecían fuera de su alcance. ¿Cómo responderá Europa?

“Los Gobiernos democráticos europeos no deberían malvender sus preocupaciones por los derechos humanos y convertirlas en una simple moneda de cambio en su relación financiera con China”, concluye Lau.

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