First Dates se ha convertido, con el paso del tiempo y por méritos propios, en uno de los programas más destacados de la programación de Mediaset España. El espacio presentado por Carlos Sobera ha ofrecido, desde su estreno, la oportunidad a miles de personas de probar suerte en una cita a ciegas, buscando el amor o la compañía de otra persona. La popularidad del formato original ha permitido emitir varios spin-offs, como es el caso de First Dates Hotel.
Kiko y Rocío protagonizaron una apasionada cita que acabó con insinuaciones y besos en el karaoke
First Dates se ha convertido, con el paso del tiempo y por méritos propios, en uno de los programas más destacados de la programación de Mediaset España. El espacio presentado por Carlos Sobera ha ofrecido, desde su estreno, la oportunidad a miles de personas de probar suerte en una cita a ciegas, buscando el amor o la compañía de otra persona. La popularidad del formato original ha permitido emitir varios spin-offs, como es el caso de First Dates Hotel.
Cada lunes, martes y miércoles, desde las 21:45 de la noche, los espectadores de Telecinco pueden ser testigos de todo tipo de citas en un restaurante que no deja escapar ninguna. Desde las más irreverentes y divertidas hasta las más aberrantes, pasando por aquellas que humedecen los ojos sin contención alguna. A estas se le suman las reposiciones del jueves y viernes en Cuatro, en las que se repasan algunos de los encuentros más recordados del formato.

En esta ocasión, el programa ha echado la vista atrás en el flechazo instantáneo de Kiko y Rocío. El primero era un modelo, nacional e internacional, de 25 años con una fuerte personalidad e independencia. “Mi tiempo libre necesito dedicármelo a mí, no necesito a nadie, me voy yo solo a todos los lados”, aseguraba, destacando su afición al gimnasio y la oportunidad que le da de aislarse con sus auriculares. Por otro lado, ella llegaba al restaurante con la “autoestima muy alta”, siendo madre soltera por decisión propia.
Ya desde el primer encuentro en los taburetes, la tensión romántica ha sido evidente. “Ten cuidado, que te puedes quemar”, expresaba el oriundo de Cartagena, antes de pasar a la cena. Durante la conversación, ambos han descubierto que compartían aficiones y gustos, como por ejemplo la vida nocturna. “Yo también soy modelo y cantante”, expresaba la andaluza. En este sentido, ambos también compartían una cierta sequía a nivel romántico: siete y dos años sin pareja, respectivamente.

Conexión total
“Necesito que mi pareja sea fogosa y pasional”, dejaba claro el modelo, antes de encontrarse con una interesante respuesta por parte de su compañera: “Soy muy activa, mucho. Una mujer lobo”. “Yo llevo un lobo tatuado en la oreja”, respondió el murciano, mientras mostraba algunos de sus tatuajes, entre ellos una mujer gimiendo, unas esposas y la palabra “sexo”. Minutos después, ambos se encontraban en el karaoke, donde cantaron un poco antes de dar rienda suelta a su pasión.
“Me has descolocado y he sentido una conexión increíble. Hace mucho tiempo que no sentía nada así al conocer a alguien”, expresaba Kiko, después de que ambos se hubieran dado un primer beso muy tempranero. Aunque se llevó una sorpresa al saber que su cita era madre, acabó aceptando la continuidad en la relación, consciente de que se había topado con algo bastante especial.
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