CNA Group relanza su marca con Santiago Torent a punto de cumplir un año como presidente ejecutivo del fabricante catalán de electrodomésticos de cocina Leer CNA Group relanza su marca con Santiago Torent a punto de cumplir un año como presidente ejecutivo del fabricante catalán de electrodomésticos de cocina Leer
Todo comenzó en 1947 en Torelló (Barcelona), con una pequeña fábrica que dio origen a la fundación de Cata, el primer fabricante de ventilación en España. Hoy es un holding que aglutina cuatro marcas emblemáticas de electrodomésticos de cocina, como son la propia Cata, Edesa, Nodor y Apelson. Hasta ahora unidas en CNA Group, la empresa acaba de anunciar su reconversión en Cata Group para reforzar su compromiso con sus marcas core. Y el responsable de pilotar este relanzamiento es Santiago Torent, que en agosto cumplirá un año como presidente ejecutivo del grupo con presencia en un centenar de países y más de un millar de empleados por todo el mundo.
Su ascenso a los mandos de la compañía no fue repentino, sino el resultado de una transición ordenada. Antes de asumir el cargo en sustitución de Jorge Paladé, Torent llevaba una década colaborando con la empresa como asesor estratégico y tres años como vicepresidente ejecutivo. Hoy pilota la entrada del grupo en esta nueva etapa cuyos principales hitos estratégicos desvela en Actualidad Económica. La intención, explica, es reforzar la identidad histórica de la compañía y situar a Cata como eje central de todas las marcas del grupo. Más que un simple cambio estético, asegura que con esta nueva identidad corporativa buscan reconectar con los valores fundacionales de ingeniería, diseño y durabilidad del producto.
La durabilidad, de hecho, destaca como uno de los elementos diferenciales de Cata Group. Frente a la cultura del ‘usar y tirar’ y ante la proliferación de electrodomésticos demasiado baratos y con una vida útil reducida, en contraposición a una industria cada vez más orientada al bajo coste y a la sustitución rápida, Torent reivindica su apuesta por fabricar electrodomésticos pensados para durar décadas, en base a dos características clave: calidad y reparabilidad. «Lo barato sale caro», resume contundente, para insistir en que sus productos están pensados «para que duren 20 años y más». Así, defiende que la sostenibilidad no puede limitarse al reciclaje o al consumo energético, sino que debe medirse también por la capacidad de evitar sustituciones prematuras.
Con todo, Torent se muestra crítico con el concepto de «obsolescencia programada». «No hay nadie tan maquiavélico» que diseñe productos para que fallen deliberadamente, afirma. A su juicio, el verdadero problema es la reducción continua de costes y materiales, que termina provocando una menor vida útil de los electrodomésticos, y el verdadero reto es fabricar productos que no necesiten ser sustituidos continuamente. En todo caso, demanda que el sector necesita avanzar hacia regulaciones europeas más exigentes que obliguen a acreditar la resistencia real de los productos que vienen de fuera.
El relanzamiento de la marca llega en plena reorganización del centro productivo de Torelló, donde la compañía puso en marcha a finales del año pasado un plan de ajuste para trasladar la producción a China, manteniendo en Cataluña el equipo de I+D y la actividad comercial. Torent pone el foco en el hecho de que el grupo sigue siendo una empresa española y catalana y recuerda que la internacionalización forma parte de su ADN desde finales de los noventa, cuando abrieron sus primeras oficinas en Hong Kong. Asegura que la producción cerrada representaba menos del 5% del total y sostiene que hoy el consumidor valora más la calidad y el diseño que el origen geográfico del producto.
Precisamente, el directivo diferencia el modelo de Cata Group del de muchos fabricantes asiáticos centrados únicamente en el precio e insiste en que mientras gran parte del mercado compite reduciendo costes y materiales, en su compañía apuestan por mantener el control del diseño y la propiedad industrial de sus productos. Reivindica, además, que el grupo no compra electrodomésticos terminados para revenderlos, sino que desarrolla íntegramente sus propias soluciones, especialmente en sus categorías históricas: campanas extractoras, placas y hornos.
Sobre el contexto económico y geopolítico internacional, asegura que la compañía está acostumbrada a operar en entornos complejos y globalizados. Reconoce que el aumento de los costes logísticos y de componentes ha afectado a todo el sector, pero precisamente por eso, considera que no supone una amenaza diferencial para la empresa. En cambio, sí muestra preocupación tanto por la presión que ejercen los productos de muy bajo coste como por la caída del gasto medio de los consumidores europeos en electrodomésticos.
En el plano nacional también le inquieta la situación que atraviesa el mercado de la vivienda, en un contexto en el que existe una demanda claramente superior a la oferta disponible. A su juicio, el elevado coste de construcción y de acceso a la vivienda está ralentizando el desarrollo de nuevos proyectos residenciales, lo que repercute indirectamente en sectores como el de los electrodomésticos. Sin embargo, considera que la renovación de viviendas existentes sigue siendo una importante fuente de actividad para el grupo.
En el terreno económico, el grupo superó el año pasado los 100 millones de euros de facturación en España y los 2,5 millones de beneficio, pese a haber abandonado parte del negocio de bajo valor añadido en un mercado de márgenes estrechos y fuerte competencia internacional. Según explica Torent, la estrategia pasa por crecer con productos de marca propia y mayor calidad, aunque eso implique renunciar a competir únicamente por precio. Asimismo, señala que el grupo prevé seguir aumentando la inversión en I+D, marketing y distribución, en ese orden de prioridad.
Por otro lado, el directivo rebaja el entusiasmo alrededor del impacto de la inteligencia artificial en el sector. Y es que Cata Group ya trabaja en la incorporación de herramientas de IA para optimizar procesos internos y mejorar la eficiencia, pero su presidente se muestra escéptico respecto a una revolución inmediata en los electrodomésticos conectados. A su juicio, el consumidor sigue valorando, ante todo, que los productos funcionen bien y sean fáciles de usar.
A la pregunta «¿qué tendría que pasar en los próximos cinco años para considerar que esta nueva etapa ha sido un éxito?», responde rotundo: «El gran objetivo es consolidar a Cata Group como uno de los pocos grupos independientes tradicionales que quedan en Europa dentro del sector. Aspiramos a seguir creciendo orgánicamente, generar más empleo ligado a la innovación y reforzar la percepción de nuestras marcas como sinónimo de calidad, durabilidad y funcionalidad».
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