Burnham pide que “toda Europa” se vuelque en reducir la inmigración ilegal

Julio y agosto han sido como la pretemporada política de Andy Burnham, una gira de partidos amistosos por el país y la publicación en las redes sociales de videos tontos, como una cata a ciegas de tentempiés de pub en la que dio su primer premio a las patatas fritas de bolsa, y el ministro de Economía John Healey a las cortezas de cerdo (el objetivo era parecer hombres del pueblo, no de las élites sofisticadas que prefieren unas gambas al ajillo). Ahora ha comenzado la liga con su primera comparecencia en los Comunes y su primer debate con la líder conservadora Kemi Badenoch, y la Champions con un encuentro fácil en casa, recibiendo a un vecino y líder próximo como Emmanuel Macron. Pronto llegará el primer clásico con Trump…

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 El primer ministro británico pone como ejemplo el éxito de la campaña conjunta de Gran Bretaña y Francia  

Julio y agosto han sido como la pretemporada política de Andy Burnham, una gira de partidos amistosos por el país y la publicación en las redes sociales de videos tontos, como una cata a ciegas de tentempiés de pub en la que dio su primer premio a las patatas fritas de bolsa, y el ministro de Economía John Healey a las cortezas de cerdo (el objetivo era parecer hombres del pueblo, no de las élites sofisticadas que prefieren unas gambas al ajillo). Ahora ha comenzado la liga con su primera comparecencia en los Comunes y su primer debate con la líder conservadora Kemi Badenoch, y la Champions con un encuentro fácil en casa, recibiendo a un vecino y líder próximo como Emmanuel Macron. Pronto llegará el primer clásico con Trump…

Burnham acusó a su predecesor Keir Starmer (que ha renunciado al escaño en el Parlamento y se retira de la política activa) de dedicar demasiado tiempo a los viajes, las cumbres y las relaciones exteriores, en detrimento de la agenda doméstica, y prometió que él cambiaría las prioridades y pondría el foco en el crecimiento económico y la reducción del coste de la vida (aunque por el momento no hace más que subir).

Burnham quiere dar prioridad a la agenda doméstica y relegar a un segundo plano la política internacional

Pero el hombre propone y Dios dispone, y una considerable dosis de política internacional no habrá quién se la quite a Burnham. Su debut en la escena global fue un viaje a Kyiv en el que reveló la desclasificación de documentos militares y la entrega a Zelensky de planos para el desarrollo por Ucrania de misiles de largo alcance con los que atacar objetivos en Rusia. Ayer fue la presentación ante la propia parroquia, con un encuentro sencillo y música de violines, después de que el presidente francés visitara en el Museo Británico la exposición que acoge el famoso tapiz de Bayeux, prestado al Reino Unido por Francia en un gesto de amistad.

La chicha del encuentro bilateral de los dos líderes en Downing Street consistió en un plato de inmigración y otro de relaciones con Europa. En el primero hubo parabienes mutuos por la cooperación en la lucha contra la inmigración ilegal en el canal de la Mancha, que se encuentra en su punto más bajo en siete años y a la que las autoridades francesas, entre gendarmes y operativos de inteligencia, va a dedicar 1.500 agentes. Ambos mandatarios coincidieron en que lo importante ahora es que ese éxito y ese esfuerzo se repliquen en toda Europa.

Downing Street advierte del impacto negativo de la agenda industrial de la UE para el Reino Unido

El otro plato fuerte del menú fue el empeño británico en resetear las relaciones con la Unión Europea para hacer que la economía crezca y paliar el efecto negativo del Brexit, al que Burnham echa la culpa (junto al thatcherismo y las privatizaciones) de la grave situación de las finanzas estatales. Pero el primer ministro británico, igual que sus predecesores, no quiere saber nada del regreso al mercado único, la unión monetaria o la libertad de movimiento.

Macron y Burnham prepararon el terreno para la cumbre bilateral Reino Unido-EU que se tenía que haber celebrado en julio y fue aplazada por la crisis política en Londres. Así como Starmer parecía dispuesto a aprobar el plan de movilidad juvenil que quiere Bruselas, y a que estudiantes de países europeos vinieran a universidades británicas con las mismas tarifas que los nacionales, su sucesor no acaba de verlo del todo claro, lo cual complica la jugada.

Además, tanto en la sesión de control parlamentario del miércoles como tras la reunión con Macron, Downing Street ha mostrado su preocupación por el impacto de la estrategia industrial de la UE (“ made in Europe plus ”) para proteger a sus empresas de la competencia extranjera e impulsar las manufacturas con compras por valor de dos billones de euros, hasta que ese sector constituya el 20% del PIB del grupo. Londres teme que ello repercuta negativamente en su sector agrícola y del acero, que también subvenciona. Burnham, como Starmer, habla de acercarse a Europa, pero pide concesiones sin ofrecer gran cosa a cambio. Y así la cosa es difícil.

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