Bárcenas se venga de Rajoy

Se acabó. Venganza, verdad o cuentas pendientes pero Luis Bárcenas ayer zanjó su guerra con Mariano Rajoy. Ante un tribunal, el hombre que manejó la caja b del Partido Popular durante años fue claro: su presidente era plenamente consciente de la contabilidad paralela, cobró de ella, trituró las pruebas y él le grabó. Lo que pasa es que esa grabación, en forma de audio, ha desaparecido. Bárcenas lo tenía guardado por dos vías, en un pendrive y subido a una plataforma digital: la primera fue robada y la segunda eliminada. Por lo menos esta es la versión que dio ayer el hombre de las finanzas del PP al tribunal que juzga a la excúpula de Interior y policial, acusada de este robo. Su mujer, Rosalía Iglesias, también declaró para relatar el “infierno” que vivieron entre 2013 y 2015. Su suspiro final tras contestar a la última de las preguntas lo dijo todo. Aquello se había acabado o por lo menos por su parte. Rajoy y su antigua secretaria general María Dolores de Cospedal declaran el jueves para, con toda seguridad, negarlo todo.

Seguir leyendo…

 El extesorero del PP ratifica que grabó al expresidente del Gobierno entregándole dinero negro  

Se acabó. Venganza, verdad o cuentas pendientes pero Luis Bárcenas ayer zanjó su guerra con Mariano Rajoy. Ante un tribunal, el hombre que manejó la caja b del Partido Popular durante años fue claro: su presidente era plenamente consciente de la contabilidad paralela, cobró de ella, trituró las pruebas y él le grabó. Lo que pasa es que esa grabación, en forma de audio, ha desaparecido. Bárcenas lo tenía guardado por dos vías, en un pendrive y subido a una plataforma digital: la primera fue robada y la segunda eliminada. Por lo menos esta es la versión que dio ayer el hombre de las finanzas del PP al tribunal que juzga a la excúpula de Interior y policial, acusada de este robo. Su mujer, Rosalía Iglesias, también declaró para relatar el “infierno” que vivieron entre 2013 y 2015. Su suspiro final tras contestar a la última de las preguntas lo dijo todo. Aquello se había acabado o por lo menos por su parte. Rajoy y su antigua secretaria general María Dolores de Cospedal declaran el jueves para, con toda seguridad, negarlo todo.

“Sufrí una persecución tremenda y permanente con la clara intención de humillarme

Para entender la declaración de ayer hay que mirar trece años atrás. Era 19 de enero de 2013. A primera hora de la mañana, los dirigentes del Partido Popular veían en las portadas de los principales diarios que su extesorero Luis Bárcenas había ocultado 22 millones de euros en Suiza mientras estaba en nómina en Génova, 13. Y se extendía, por entonces, la sospecha de que el guardián de las cuentas del partido habría montado una red de sobresueldos en negro entre las filas populares. Aquel día, Cospedal, mano derecha del entonces presidente Mariano Rajoy, puso voz al portazo que la cúpula le daba su extesorero: “Quien la hace, la paga. Que cada uno aguante su vela”.

Ayer, más de una década después, esa frase fue pronunciada como un boomerang contra los exdirigentes del PP. Bárcenas, en su declaración como testigo -y perjudicado- del Caso Kitchen, se vengó de Rajoy apuntando que la operación parapolicial para robarle información se inició “por los responsables del partido”. El argumento esgrimido por Bárcenas se basa en que es a raiz de que se conociesen los llamados ‘papeles de Bárcenas’ —con la contabilidad b de Génova, 13— cuando empieza una guerra contra él. Relató todos los pasos que se dieron desde el PP para que intentara destruir, manipular o falsear esos manuscritos y negarlos ante el juez de la Audiencia Nacional: desde ofrecerle 500.000 euros hasta amenazarle con su mujer.

Cuando reconocí la veracidad de los papeles con la caja b mi vida cambió drásticamente: hay una correlación causa efecto”

Cuando decidió avalar judicialmente la caja b empezó un “infierno” para el extesorero y su esposa. Para empezar, su situación en la cárcel de Soto del Real cambió de manera drástica. Filtraron fotografías suyas desde dentro. Incluso, tal y como aseguró ayer el antiguo abogado de Bárcenas -que también declaró como testigo-, Javier Gómez de Liaño, habían ofrecido a la prensa una fotografía de Bárcenas desnudo en las duchas de la cárcel.

La esposja de José Luís Bárcenas, Rosalía Iglesias (derecha) 
La esposja de José Luís Bárcenas, Rosalía Iglesias (derecha) Dani Duch / Propias

Bárcenas sitúa en su reconocimiento judicial de la financiación irregular el inicio de todo el operativo contra él. Una de las cosas que se buscaban era el audio de Rajoy. Alguien sabía que lo tenía. Según se desprende de la declaración, cuando se enteró de que Suiza iba a entregar la información sobre sus cuentas en quel país tomó una serie de precauciones. Primero, se fue al notario a reconocer la existencia de una contabilidad extracontable; después se grabó a él mismo explicando el sistema de financiación paralela del partido; quedó con el ex dirigente andaluz Javier Arenas para explicarle que había ido al notario y le grabó; y por último fue al despacho de Rajoy y le grabó también. Así recuerda cómo sucedió: “Le entrego la última hoja de esos movimientos, le doy el saldo en un sobre y él se lo queda”. Su jefe le preguntó porqué tenía apuntada esa contabilidad y es cuando Bárcenas le explicó que así lo hacía con el anterior tesorero Álvaro Lapuerta para tener controladas las entradas y salidas de dinero. “Se extraña mucho que esté apuntado. Se da la vuelta al sillón”, y lo mete en la trituradora.

Cuando mi marido ingresó en prisión vivimos un infierno, le hacían un cacheo integral tras cada visita”

Las defensas intentan agarrarse a que esos audios no han aparecido para desmontar la existencia de la operación Kitchen, a pesar de que hay pruebas de que el exchófer sustrajo los teléfonos de Bárcenas y los entregó a la Policía para realizar un volcado. Sergio Ríos fue la segunda diana del extesorero. Le contrató como conductor por recomendación de una persona próxima a él. Tenía “máxima confianza” en él. En su turno de declaración, Iglesias lo definió como “uno más de la familia” y de ahí la decepción después de enterarse que fue él quien robó los teléfonos a Bárcenas para que la policía los copiase y quien puede estar detrás del robo de toda su documentación.

Bárcenas llegaba al juicio sereno, ya en libertad para declarar en esta ocasión como víctima. Lo hacía en la misma sala en la que años atrás fue juzgado y condenado por corrupción, al igual que su mujer. Y así lo tuvo que recordar la presidenta del tribunal, Teresa Palacios, a algunos abogados que parecían intentaban incriminar al extesorero: “no conteste a esta pregunta. Les recuerdo que el señor no es acusado, es un testigo”.

Fui a verlo 97 veces a Soto del Real. Su vida en la cárcel no era fácil; tenía la sensación de que lo estaban grabando constantemente”

Gran parte de su declaración estuvo dirigida contra su antiguo hombre de confianza, que le traicionó para “cobrar de fondos reservados”. A un lado del estrado, Ríos le escuchaba, lo negaba, gesticulaba y hacía comentarios hasta que fue advertido por el tribunal. Mientras tanto, el extesorero seguía rememorando aquellos años, sin desgastarse, sin inmutarse, “fresquísimo” como él mismo reconoció tras casi cinco horas de declaración.

Según recordó, cuando fue encarcelado, a través de su mujer daba instrucciones a Ríos para que moviera y entregara a su abogado sus papeles sobre la contabilidad del PP, sus teléfonos y otros dispositivos. A preguntas del fiscal de Anticorrupción, Bárcenas reconoció la autoría de los papeles que fueron incautados en este procedimiento. “Esa documentación estaba en mi casa y le dije a Sergio Ríos que la cogiese para entregársela a mi abogado, Javier Gómez de Liaño”. Entre la documentación, había datos sobre campañas electorales y donativos al partido. Es mi letra”, advirtió.

El extesorero fue claro. El pendrive con el audio de Rajoy lo guardó en su casa y después en el estudio de su mujer, donde escondía más documentos que luego fueron sustraídos. Sin embargo, esta contundente afirmación no es la que siempre ha ofrecido y a eso se agarraron ayer las defensas hasta que Bárcenas reconoció que mintió en fase de instrucción. A preguntas del abogado del exministro del Interior Jorge Fernández Díaz, asumió que no dijo la verdad ante el juez cuando afirmó que no sabía donde tenía guardado el pendrive con el audio de Rajoy, dejando abierta la posibilidad que estuviera en su despacho de la sede del partido en la calle Génova.

Otra contradicción es que en una declaración ante el juez instructor Manuel García Castellón en el 2019 dijo que “jamás” había grabado a nadie de su partido, cuando ahora dice que grabó a Mariano Rajoy y Javier Arenas. En esos momentos -señaló- decir la verdad no era una opción. “Estaba en un periodo de negociación con el PP de ‘no nos vamos a agredir, vamos a llevarnos bien’; estaba pendiente de la sentencia del Tribunal Supremo por el caso Gürtel y por si fuese poco tenía pendiente el defenderme como acusado en la pieza separada Udef bla (la caja b del partido). Colisionaba con mis intereses de defensa en ese momento reconocer las grabaciones. No quería que se distorsionase la buena relación que volvía a tener con los responsables del PP”. El tribunal decidirá si ahora dice la verdad.

 Política

Noticias Similares

  • Las negociaciones entre PP y Vox en Aragón, muy cerca del acuerdo

  • Izquierda correcta e incorrecta

  • Amb el racisme a la boca

  • Con el racismo en la boca