Barça-Messi: Cinco años de la gran sacudida

Hay imágenes que perduran para siempre, que son icónicas, inolvidables. Por su emotividad, por su plasticidad o por su trascendencia. Por suerte para el barcelonismo Lionel Messi les regaló imágenes para rellenar infinidad de álbumes. Quién puede olvidar la fotografía de su gol de cabeza en la final de Roma del 2009 o aquella vez que conquistó por enésima ocasión el Santiago Bernabéu y mostró al respetable su camiseta con el número 10. Pero hay otra imagen que dolió, duele y siempre dolerá en el seno de la afición blaugrana. La herida puede cicatrizar pero ese momento resultó terrible para el argentino y para el común de los barcelonistas. Se trata de las lágrimas del astro el 8 de agosto del 2021, el sábado que viene hará cinco años, en su rueda de prensa para despedirse del que había sido el club de su vida. “Yo quería quedarme. Tengo claro que hice todo lo posible para quedarme, el club no sé”.

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 El 5 de agosto del 2021 el conjunto barcelonista comunicaba que no podía renovar el contrato de Lionel Messi y tres días después el astro rompía a llorar en su despedida  

Hay imágenes que perduran para siempre, que son icónicas, inolvidables. Por su emotividad, por su plasticidad o por su trascendencia. Por suerte para el barcelonismo Lionel Messi les regaló imágenes para rellenar infinidad de álbumes. Quién puede olvidar la fotografía de su gol de cabeza en la final de Roma del 2009 o aquella vez que conquistó por enésima ocasión el Santiago Bernabéu y mostró al respetable su camiseta con el número 10. Pero hay otra imagen que dolió, duele y siempre dolerá en el seno de la afición blaugrana. La herida puede cicatrizar pero ese momento resultó terrible para el argentino y para el común de los barcelonistas. Se trata de las lágrimas del astro el 8 de agosto del 2021, el sábado que viene hará cinco años, en su rueda de prensa para despedirse del que había sido el club de su vida. “Yo quería quedarme. Tengo claro que hice todo lo posible para quedarme, el club no sé”.

Tres días antes, el 5 de agosto (el miércoles se cumplen cinco años) el club sacudió a todo el mundo al emitir un escueto comunicado de tres párrafos en el que indicaba que no podía renovar al futbolista “a causa de obstáculos económicos y estructurales (normativa de LaLiga española)”.

El rosarino sigue con ganas de fútbol y continúa marcando diferencias, como se ha visto en el Mundial

Un mensaje frío para despedir al mejor jugador de su historia. Y, sobre todo, un mensaje sorprendente porque ese día el padre del delantero había aterrizado en Barcelona para sellar la renovación del rosarino. Pero el club aducía que no tenía la posibilidad de cumplir con las normas financieras de la patronal si seguía contando con su crack.

Cinco años después Lionel Messi continúa jugando a fútbol, y de qué forma. Reciente finalista con Argentina en un Mundial en el que marcó ocho goles y repartió cuatro asistencias el rosarino renovó con el Inter Miami hasta 2028. Durante este tiempo no brilló como siempre lo había hecho en un PSG que nunca sintió suyo pero sí que llevó a la albiceleste al título mundial en Qatar 2022. Es un Messi que disfruta del fútbol y que consiguió lo que más le costó, que es lograr títulos con Argentina y quitarse de encima la sombra de Maradona. “Es un jugador más desinhibido sin la mochila de tener que resolverlo todo. Un Messi que está rindiendo por encima de lo que su edad indica”, expone el exjugador y analista de La Vanguardia Àlex Delmàs. “Su marcha al PSG fue una ruptura y su experiencia en París fue fallida en cuanto a ganar cosas, pero internacionalmente no perdió prestigio porque entonces explotó su vena triunfadora con Argentina, ganar esas cosas con su selección le ha hecho internacionalmente más importante. Y en Estados Unidos su juego no ha sido un elemento decorativo. Se ha hecho un jugador aún más grande”, se explaya el también exjugador y analista de este diario Joan Golobart.

“Al explotar con Argentina Messi se ha hecho un jugador aún más grande”, afirma Joan Golobart

Al mismo tiempo es un Messi que no ha dejado de querer al Barça. Lo demuestra en cada declaración que hace cuando le preguntan por su pasado. Ahí sigue tatuado el escudo barcelonista en su pierna y ahí sigue instalado en su corazón. Se puede decir incluso que cuanto más tiempo pasa más barcelonista se siente. Incluso visitó por sorpresa un Camp Nou en obras. Ni siquiera su regreso frustrado al Barça, con un encuentro entre su padre y Joan Laporta, le hizo dudar de sus sentimientos. Eso sí, lo que no ha cambiado son sus relaciones con Laporta, que se rompieron y no se han arreglado.

El Barça, por su parte, sin él, se tuvo que reconstruir, primero con Xavi y después con Hansi Flick, y con una camada de jóvenes liderada por Lamine Yamal, que acabó por heredar el dorsal 10 del argentino y que ha recogido su testigo como un nuevo talento universal surgido de La Masia. “El Barça aprendió con el tiempo a jugar sin Messi, un jugador que sigue marcando las diferencias. Con él tenía un juego más posicional y de ritmo más pausado y sin él su fútbol es más vertical y con un ritmo superior, también con una presión más intensa”, opina Delmàs.

“Si hubiera seguido Messi Lamine habría aprendido de él y habría estado más protegido”, dice Àlex Delmàs

El Barça tiene ahora a Lamine. ¿Habría explotado tan prematuramente el joven de Rocafonda si Messi hubiera seguido? Responden Delmàs y Golobart. “Lamine habría llegado igualmente a la élite pero creo que no tan rápido porque pisa zonas que normalmente pisaba Messi y también por un tema de liderazgo. Con Leo este proceso quizás se habría ralentizado pero Lamine también habría aprendido muchas cosas de Leo y su figura le habría servido de protección en algunos momentos malos que ha tenido. Como Lamine y su generación son tan descarados habrían aprovechado en lo positivo jugar al lado de Messi, no habrían notado una presión extra por ello”, describe Delmàs. “Habría tenido quizás menos minutos puesto que ocupan posiciones parecidas en el campo aunque Messi se podría haber desplazado a la ubicación de falso nueve, pero por otro lado convivir en el campo con Messi habría significado para él un aprendizaje técnico incomparable. Habría aprendido de él cosas sobre cuándo abandonar y cuándo no abandonar la banda y cómo seleccionar los momentos para acelerar o no. También habría tenido menos presión a sus espaldas, aunque también menos libertad creativa”, afirma Golobart. A la mayoría del barcelonismo le habría gustado disfrutar de los dos a la vez.

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