El Día D se convierte en patrimonio de la humanidad

Bill Galbraith y George Ciampa no habrían podido imaginarse jamás que el escenario de aquel infierno que vivieron en junio de 1944 sería catalogado, 82 años después, como patrimonio de la humanidad. La Unesco ni siquiera se había fundado todavía.

Seguir leyendo…

 La Unesco declara las playas del desembarco de Normandía un destino cultural inmemorial   

Bill Galbraith y George Ciampa no habrían podido imaginarse jamás que el escenario de aquel infierno que vivieron en junio de 1944 sería catalogado, 82 años después, como patrimonio de la humanidad. La Unesco ni siquiera se había fundado todavía.

El 5 junio del 2019, la víspera del 75 aniversario del desembarco de Normandía, La Vanguardia conversó con ambos veteranos del Día D en el imponente cementerio americano de Colleville-sur-Mer, sobre Omaha Beach. Habían llegado pocos días antes de California. Bill tenía 95 años e iba en silla de ruedas. George, un año más joven, caminaba ligero y erguido. “Después de Normandía, todo el tiempo ha sido prestado; no creí que saliera con vida”, confesó Bill, que se lanzó en paracaídas, resultó herido muy grave y pasó casi tres años en un hospital de Escocia.

La prestigiosa etiqueta de la Unesco acentuará aún más la presión turística sobre Normandía

Bill tuvo suerte respecto a otros camaradas. Lo sabía bien George, cuya ingrata tarea, durante semanas, fue recoger miles de cadáveres –aliados y alemanes- y prepararlos para la sepultura. Muchos de los muertos eran precisamente paracaidistas que, por error, cayeron en el mar y se ahogaron.

George Ciampa, el 5 de junio del 2019, en el cementerio americano de Colleville-sur-Mer 
George Ciampa, el 5 de junio del 2019, en el cementerio americano de Colleville-sur-Mer EUSEBIO VAL

 “Aprovechamos los propios paracaídas como mortajas”, dijo a este diario. Ni Bill ni George pudieron repetir su emotivo viaje transatlántico para el 80 aniversario de la hazaña bélica. El primero falleció en febrero del 2021 (“dio su último salto”, escribieron en su obituario). El segundo dejó este mundo en enero del 2024, después de dedicarse a fondo a divulgar su experiencia en la II Guerra Mundial. Elaboró seis documentales.

Normandía, 6 de junio de 1944: tropas americanas desembarcan en que se conocería como playa Omaha en una imagen de Robert Capa
Normandía, 6 de junio de 1944: tropas americanas desembarcan en que se conocería como playa Omaha en una imagen de Robert CapaRobert Capa © International Center of Photography / Magnum Photos / ContactoPhoto / Otras Agencias

Durante una reunión en Corea del Sur, el pasado 26 de julio, la Unesco –la agencia de la ONU para la educación, la ciencia y la cultura– decidió incluir las playas del desembarco (cuyos nombres codificados eran Utah, Omaha, Gold, Juno y Sword– en la lista del patrimonio mundial por el valor histórico que representan en la lucha por la libertad.

En total, son 80 kilómetros de costa, con vestigios como los del puerto artificial construido por los británicos en Arromanches, casamatas, búnkers y fragmentos el Muro del Atlántico levantado por las tropas hitlerianas. 

Imagen del 75 aniversario del Día D en Colleville-sur.Mer, Francia
Imagen del 75 aniversario del Día D en Colleville-sur.Mer, FranciaEP

Se ha agregado al área designada por la Unesco una amplia zona interior en la que hay los cementerios de los soldados caídos –estadounidenses, británicos, canadienses y también alemanes– y la Punta de Hoc, un acantilado donde hubo un asalto de las fuerzas especiales americanas a una posición alemana que tuvo un alto precio en sangre.

Para el presidente regional de Normandía, Hervé Morin, “se trata de un reconocimiento internacional de lo que Normandía representa desde 1944, la herencia de hombres y mujeres que se batieron por la democracia y la libertad”. 

Morin ve importante asimismo el homenaje a una “región mártir”, pues el desembarco no solo significó liberarse de los nazis sino que entrañó una enorme destrucción y mortandad entre la población local por los intensos bombardeos aliados antes y después del desembarco para debilitar las defensas alemanas.

Bill Galbraith (centro), veterano de la Segunda Guerra Mundial y del Día D, en una imagen conmemorando el 70 aniversario del desembarco en 2014
Bill Galbraith (centro), veterano de la Segunda Guerra Mundial y del Día D, en una imagen conmemorando el 70 aniversario del desembarco en 2014Otras fuentes

No fue fácil que la Unesco aceptara poner la etiqueta tan prestigiosa a las playas. La candidatura se prolongó durante muchos años. Siempre hubo debate sobre la conveniencia de incluir en el patrimonio de la humanidad los lugares de guerras que implicaron tanta muerte y sufrimiento, amén del recelo que podía despertar entre los vencidos.

 A China y Estados Unidos les sentó muy mal cuando la Unesco inscribió el Memorial de Hiroshima, en 1996. Hubo después una moratoria para casos similares, hasta el 2023. Los alcaldes de las localidades normandas insistieron en su petición, con el argumento de que las playas no evocan ya tanto la guerra como la paz en Europa construida después, una situación que el conflicto en Ucrania ha alterado por completo, y quizás eso también ha pesado en la decisión.

El área catalogada por la Unesco incluye los cementerios, también los de los alemanes, y los vestigios bélicos

El sello eterno de la Unesco hará aún más difícil conciliar la fidelidad a la historia, la gestión del turismo de masas y la preservación del patrimonio. La zona recibe varios millones de visitantes cada año, entre los cuales es significativo el turismo de la memoria. Proliferan en este territorio los museos de todo tipo, públicos y privados. En los aniversarios acuden a Normandía miles de apasionados de la gesta del Día D y de la parafernalia bélica, de Francia y otros países, entre ellos numerosos británicos, que visten uniformes militares, conducen vehículos de la época y hasta patrullan por las playas con jeeps restaurados de los años cuarenta. El peligro de sobresaturación turística y del síndrome Disneylandia es evidente. Tampoco eso les pasó por la cabeza a Bill y George en 1944.

 Internacional

Noticias Similares

  • Un terremoto poco profundo de magnitud 5,6 sacude El Cairo

  • Cuba se queda a oscuras tras un nuevo colapso de su red eléctrica

  • La paz se cuela en las elecciones de Rusia

  • División de poderes y campañas sin fin