Cuba se quedó a oscuras este domingo después de un fallo en su red eléctrica. En un escueto mensaje publicado en redes sociales, la empresa estatal UNE habló de “una desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional” para referirse al corte de suministro, que dejó sin luz a los 10 millones de habitantes de la isla.
El sistema sufre “una desconexión total” un día después de que se produjera un colapso parcial
Cuba se quedó a oscuras este domingo después de un fallo en su red eléctrica.
En un escueto mensaje publicado en redes sociales, la empresa estatal UNE habló de “una desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional” para referirse al corte de suministro, que dejó sin luz a los 10 millones de habitantes de la isla.
El fallo tuvo lugar un día después de que se produjera un apagón parcial en la región occidental del país, incluida La Habana, y estuvo precedido de otros tres cortes a nivel nacional ocurridos en julio. En total, ya son seis los apagones generales desde inicios de año.
La grave crisis eléctrica que vive Cuba coincide con el bloqueo petrolero impuesto desde enero por Estados Unidos, que incrementa la presión sobre la envejecida infraestructura energética de la isla. Washington empezó a aplicar esta medida tras el derrocamiento del presidente venezolano Nicolás Maduro, aliado de La Habana, y con ella busca provocar la caída del régimen castrista. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha calificado el bloqueo como una “política genocida” que inflige un “grave daño” a la población cubana. La ONU también ha condenado la restricción, que considera contraria al derecho internacional.
En lo que va de año, la isla solo ha recibido petróleo de Rusia, que en marzo envió unas 100.000 toneladas de crudo en un buque como ayuda humanitaria, lo cual significó un alivio para apenas unos quince días. Según diversas estimaciones, la isla requiere de algo más de 100.000 barriles de petróleo al día para satisfacer sus necesidades energéticas, pero solo dispone de unos 40.000 con su producción nacional. El resto debería obtenerlos en el exterior.
El Gobierno cubano ha reconocido que la situación de su sistema energético es “crítica” y “extremadamente tensa”, pero no cuenta con medios para paliar la crisis. La mayoría de las caídas de la red tienen su origen en fallos y averías en las centrales termoeléctricas, que arrastran décadas de explotación y un déficit crónico de inversiones. Cálculos independientes señalan que se necesitarían entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para reflotar el sistema eléctrico de la isla.
Ante esta situación, el régimen ha emprendido una tímida liberalización del sector, estrictamente controlado por el Estado. Recientemente, La Habana autorizó su primera empresa de importación de combustible con respaldo extranjero y permitió que cerca de 200 empresas cubanas participen en la distribución mayorista de combustibles.
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