El jueves, Donald Trump dio casi por sellado el acuerdo entre Estados Unidos e Irán, pero Teherán frenó la retórica optimista de sus declaraciones en la Casa Blanca y aseguró que aún quedaban detalles por concretar. Horas después, filtró a diversos medios un borrador de un pacto de 14 puntos para poner fin a la guerra. El texto, que fue difundido por las agencias de noticias iraníes Irna y Mehr, incluiría el cese permanente e inmediato de las hostilidades en todos los frentes, incluido Líbano. También establece un periodo de 60 días de negociaciones para abordar el tema nuclear, pero deja fuera de la cuestión el programa de misiles iraní. Asimismo, Teherán mantendría alguna forma de control sobre el estrecho de Ormuz.
Según los 14 puntos del pacto difundido el viernes por varios medios iraníes, las negociaciones finales abordarían la cuestión nuclear y Teherán negociará la administración del estrecho marítimo con Omán
El jueves, Donald Trump dio casi por sellado el acuerdo entre Estados Unidos e Irán, pero Teherán frenó la retórica optimista de sus declaraciones en la Casa Blanca y aseguró que aún quedaban detalles por concretar. Horas después, filtró a diversos medios un borrador de un pacto de 14 puntos para poner fin a la guerra. El texto, que fue difundido por las agencias de noticias iraníes Irna y Mehr, incluiría el cese permanente e inmediato de las hostilidades en todos los frentes, incluido Líbano. También establece un periodo de 60 días de negociaciones para abordar el tema nuclear, pero deja fuera de la cuestión el programa de misiles iraní. Asimismo, Teherán mantendría alguna forma de control sobre el estrecho de Ormuz.
Sin embargo, Donald Trump dijo el viernes que los comentarios filtrados sobre el acuerdo no lo reflejan con exactitud. “Lo que han dicho, incluida su débil y patética declaración sobre la existencia de un acuerdo, no tiene nada que ver con la verdad. Son personas muy deshonestas con las que tratar. Con ellos, no existe tal cosa como negociar de buena fe. ¡INCREÍBLE!”, escribió en Truth Social.
Pese a las declaraciones de Trump, el borrador es lo más parecido a un documento de máximos de la posición iraní. Para que Irán empiece a negociar el acuerdo final, indica ese borrador, Estados Unidos deberá antes levantar las sanciones impuestas, poner fin al bloqueo naval a los puertos iraníes en el estrecho de Ormuz y la liberación de 24.000 millones de dólares de fondos iraníes congelados en el exterior. La mitad de esta suma debería estar disponible antes del inicio de las conversaciones, según reza el borrador, cuyos detalles no han sido confirmados por Washington.
Las negociaciones sobre un acuerdo a más largo plazo girarán en torno al “destino del uranio enriquecido y el enriquecimiento nuclear, el levantamiento de las sanciones y el programa de reconstrucción económica iraní”, concluye el documento. La cuestión nuclear es la que suscita más diferencias entre las dos partes. Irán sostiene que tiene el derecho a enriquecer uranio, posición que defienden los sectores más duros del régimen. Estados Unidos, por el contrario, ha asegurado en diferentes ocasiones que el objetivo central de su política es impedir que Teherán acceda al arma nuclear. Benjiamin Netanyahu, primer ministro de Israel, manifestó el viernes que “Trump y yo estamos de acuerdo en que Irán no desarrolle el arma nuclear, y eso no sucederá mientras yo sea primer ministro”.
Siempre según el documento filtrado, Washington debe comprometerse a la “no injerencia en los asuntos internos” del régimen de los ayatolás, un compromiso que, de materializarse, supondría un duro golpe para la oposición interior, y en particular los manifestantes que protestaron de forma masiva y fueron duramente reprimidos el pasado enero. En aquellos días, Trump animaba a esos grupos a salir a la calle. También quedarían fuera de las conversaciones el el “apoyo a los grupos de la resistencia” que operan en la región y que actúan como fuerza de choque de los intereses de Teherán en la zona.
Sobre el cierre de Ormuz, la vía marítima por donde pasaba el 20% del petróleo mundial antes de la guerra y que Irán ha empleado como una eficaz herramienta de presión, el borrador establece su reapertura en 30 días. Sin embargo, Teherán mantendría algún tipo de control mediante acuerdos previos. La agencia Irna reveló que se prevé que Irán administre el estrecho juntamente con Omán, el país del Golfo que ocupa la otra parte de la orilla del Estrecho. Hace unas semanas trascendió que Omán e Irán ya habían mantenido conversaciones sobre esta cuestión.
La agencia de noticias Irna revela que Irán administre el estrecho junto con Omán
Si bien gran parte del borrador está aprobado, todavía faltan algunos puntos que deben ser supervisados por las “autoridades competentes de Irán”, puntualizó el viernes el portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, Ismail Bagaei, que rebajó el optimismo mostrado por el presidente estadounidense el jueves. “Tan pronto como lleguemos a una conclusión final que sirva a los intereses de la nación iraní, se anunciará oficialmente”, afirmó. Trump y fuentes occidentales apuntan a que el preacuerdo podría sellarse este fin de semana.
La agencia Reuters, según una fuente no revelada, informó de que la firma del acuerdo podría tener lugar este domingo en Ginebra (Suiza). Sin embargo, la agencia Fars, vinculada a los sectores más oficialistas del régimen iraní, señaló que esa información era falsa. El memorando añade que el acuerdo final debería ser ratificado por los miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Según las agencias iraníes, los términos del acuerdo incluyen otras concesiones clave por parte de EE.UU., como el compromiso de retirar sus fuerzas de los alrededores de Irán y presentar un plan para la reconstrucción de la maltrecha economía iraní. “Estados Unidos y sus aliados deben presentar planes para la reconstrucción de Irán por un valor mínimo de 300.000 millones de dólares”, señala el borrador compartido por la agencia iraní.
La parte que más sorprende del borrador de acuerdo difundido por los iraníes es la vinculación del pacto con una solución para el conflicto que enfrenta a Israel con Hizbulah en Líbano. Israel no participa en las negociaciones, pero es el principal aliado de Estados Unidos en la región y siempre ha querido que los dos conflictos permanecieran separados. Una solución que atara de manos al ejecutivo de Tel Aviv sería inasumible para Netanyahu y podría romper su gobierno, que depende de los partidos de la extrema derecha, muy beligerantes en este conflicto.
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