Patriotas huérfanos de Trump

En Milán, los “patriotas” querían exhibir músculo, pero acabaron como una reunión de huérfanos: más melancolía que vehemencia. La fecha de la convocatoria de la extrema derecha europea de este sábado había sido pensada con una consigna, “remigración”, el concepto bandera de la nueva extrema derecha del continente, que unía a todas las derechas populistas, integrantes del grupo en el Parlamento impulsado por Viktor Orbán, que sin embargo no apareció en Milán, e inspirados por ese Donald Trump que, durante horas de manifestaciones y discursos, no fue citado ni una vez, más allá de alusiones perceptibles solo para periodistas y analistas de embajada.

Seguir leyendo…

 Poca gente en Milán y ninguna mención al presidente de Estados Unidos en la manifestación de la extrema derecha europea  

En Milán, los “patriotas” querían exhibir músculo, pero acabaron como una reunión de huérfanos: más melancolía que vehemencia. La fecha de la convocatoria de la extrema derecha europea de este sábado había sido pensada con una consigna, “remigración”, el concepto bandera de la nueva extrema derecha del continente, que unía a todas las derechas populistas, integrantes del grupo en el Parlamento impulsado por Viktor Orbán, que sin embargo no apareció en Milán, e inspirados por ese Donald Trump que, durante horas de manifestaciones y discursos, no fue citado ni una vez, más allá de alusiones perceptibles solo para periodistas y analistas de embajada.

Tampoco el lugar elegido es casual: Milán, plaza del Duomo, frente a la catedral, “bajo la Madonnina” —la estatua dorada de la Virgen que corona el Duomo—, subrayaba días atrás el líder de la Liga, Matteo Salvini, para insistir en el carácter identitario, y abiertamente antiislámico, del acto, titulado “Sin miedo”. “Europa cristiana y no musulmana” fue uno de los lemas coreados en la marcha, junto a insultos a Ursula von der Leyen y pancartas contra el Mercosur, entre banderas italianas y lombardas. “Dueños en nuestra casa”, se leía en los carteles, rescatando un eslogan que la Liga Norte usaba contra Roma y que hoy, en clave nacionalista, redefine la “casa” como Italia, o incluso Europa, por supuesto la cristiana.

“La red internacional de la derecha populista se sostenía en Budapest y Roma; ahora uno ha caído y el otro cambia”

El mundo cambia con una velocidad vertiginosa. En la noche del pasado domingo, dos de sus motores fallaron casi al mismo tiempo: Viktor Orbán perdía las elecciones en Hungría tras 16 años de poder absoluto y Donald Trump insultaba al Papa, volviendo ya abiertamente incompatible el universo MAGA con el de los populistas europeos, incluida la derecha más institucional de Giorgia Meloni.

La manifestación de los Patriotas, el grupo fundado por Orbán y Marine Le Pen, al que también se ha sumado Vox, tomó así un aire nostálgico. El ritual de los ataques al islam volvió a escenificarse, pero sin el brillo de otros tiempos. Algunos invitados se descolgaron, empezando por el propio Orbán y por Santiago Abascal, que se limitó a un breve vídeo. En el escenario se sucedieron el líder del Rassemblement National, Jordan Bardella, que pronunció su discurso en italiano —incluido un “addio Macron” (adios Macron)—, el neerlandés Geert Wilders, líder del PVV, y la griega Afroditī Latinopoulou, fundadora del partido Foní Logikís (La voz de la razón), surgido tras la disolución de Amanecer Dorado y heredero de su retórica xenófoba.

El líder de la Liga, Matteo Salvini, pide que Europa vuelva a comprar gas ruso

Y, por supuesto, el anfitrión Matteo Salvini, que arengó a su reducida multitud pidiendo reabrir el comercio de gas con Rusia y atacando duramente a Bruselas, “esclava de las finanzas y de la izquierda millonaria”. Luego, como prueba del momento complicado del grupo, añadió: “El movimiento de Patriotas es una familia; cuando alguien atraviesa un momento de dificultad, las manos de miles de amigos se tienden para reconfortarlo. Un abrazo al amigo Viktor Orbán”.

“La llamada internacional de la extrema derecha se basaba en dos capitales, Budapest y Roma —explica a La Vanguardia Flavia Perina, exdirectora de Il Secolo d’Italia, diario de la derecha posfascista, y exparlamentaria crítica con Berlusconi—, pero Orbán ya no está y Meloni se abraza de forma visible a Macron”.

Según Perina, “se demuestra que, sin los vínculos con el mundo MAGA, queda muy poco: partidos de oposición, salvo la Liga, con representación parlamentaria pero alejados del poder. El trumpismo ha significado no solo una línea política, sino también apoyo económico a fundaciones, y romper ese vínculo tiene un coste”.

La protesta contra la extrema derecha toma las calles de Milán en tres marchas paralelas

La plaza del Duomo no se llenó. Y, sin embargo, en Milán la tensión fue alta: contra los Patriotas se organizaron este sábado  tres manifestaciones distintas, convocadas por la izquierda e incluso una concentración a favor de la integración en la que participaron dirigentes de Forza Italia, socios de gobierno de la Liga. En la marcha de los grupos más radicales de izquierda se produjeron algunos enfrentamientos con la policía, que evitó el acercamiento a la plaza de la extrema derecha. Gases lacrimógenos, botellas contra los agentes y algunos heridos leves. En estos tiempos, ni siquiera los choques dejan huella.

 Internacional

Noticias Similares