Hajime Moriyasu (57), seleccionador de Japón, nació en Nagasaki y se crió en Hiroshima. Su padre sobrevivió a las únicas bombas atómicas lanzadas sobre población civil, en 1945. A ellos, los supervivientes, se les conoce en japonés como los hibakusha (literalmente “personas afectadas por la bomba”). La visita de Moriyasu a Estados Unidos tiene para él un profundo significado debido a una infancia completamente marcada por las explosiones. Se le ha visto muy emocionado antes de los partidos, mientras suena el himno de su país.
Japón empata con Suecia y se enfrentará a la canarinha en dieciseisavos
Hajime Moriyasu (57), seleccionador de Japón, nació en Nagasaki y se crió en Hiroshima. Su padre sobrevivió a las únicas bombas atómicas lanzadas sobre población civil, en 1945. A ellos, los supervivientes, se les conoce en japonés como los hibakusha (literalmente “personas afectadas por la bomba”). La visita de Moriyasu a Estados Unidos tiene para él un profundo significado debido a una infancia completamente marcada por las explosiones. Se le ha visto muy emocionado antes de los partidos, mientras suena el himno de su país.
Convertido en uno de los mejores jugadores japoneses en los años noventa y ahora en un seleccionador venerado, su Japón es uno de los más ambiciosos de la historia de la isla. El objetivo en Estados Unidos es superar los octavos de final por primera vez. Aunque dificilmente podrá pasar de los dieciseisavos, pues la fortuna le ha emparejado con Brasil, pentacampeona del mundo.
Hajime Moriyasu, marcado en su infancia por las bombas atómicas, no tira la toalla en EE.UU.
Tuvo la culpa un empate ante Suecia, una selección apocada en la actualidad con respecto a su pasado, mucho más glamuroso. Japón prefirió, al igual que su rival, asegurarse la clasificación antes que buscar el triunfo y, quién sabe, llevarse un susto por el camino. Maeda adelantó a los nipones y solo seis minutos después Elanga puso el empate. El seleccionador japonés decidió entonces proteger el resultado. Pero eso le asoma al abismo.
Moriyasu, en cambio, ve la situación muy diferente. “Somos segundos y lo hemos merecido. Cuando vinimos, queríamos clasificarnos y lo hemos logrado. Estoy satisfecho”, descubrió. Él cree que su Japón puede batir a Brasil. Se agarra para ello a un amistoso jugado en octubre del año pasado en Japón, en el que remontaron ante la canarinha para acabar ganando 3-2. Un hito para el deporte japonés. Un sueño para la generación que vivió en primera persona los deseos de Oliver de ir con su entrenador Roberto Sedinho a Brasil en la serie Campeones , ahora renombrada como Capitán Tsubasa .
Brasil es una de las grandes potencias pero nosotros también tenemos la posibilidad de ganar”
“La última vez demostramos a Brasil que no somos un rival fácil”, se reafirmó Moriyasu. “Eso supone un gran avance para nosotros. La selección brasileña es una de las mejores del mundo y la respetamos enormemente”. Claro que aquella Brasil era muy diferente a la actual, a la que Carlo Ancelotti ha dotado de mayor seguridad defensiva, y en ataque el estado de forma de Vinícius genera nervios a cualquiera.
“Va a a ser una fantástica experiencia. Nuestro objetivo es pasar a la siguiente ronda y nos vamos a preparar para ello. En el último encuentro demostramos que tenemos nuestras virtudes. Brasil es una de las grandes potencias pero nosotros también tenemos la posibilidad de ganar”, les repite a los medios de comunicación y a los jugadores Moriyasu, que quiere hacer de su viaje a Estados Unidos algo trascendental para él y para su país.
Mientras tanto, Suecia, tercera de grupo, vive más tranquila pensando que su rival saldrá de entre un grupo de equipos tan diferentes como México, Suiza y Estados Unidos, entre otros.
Deportes
