Un Govern a dos velocidades

Afrontaremos desde el minuto cero la abarrotada agenda de reformas pendientes de Catalunya. Todo ello tiene que formar parte de la tercera gran transformación del país”. Hace 732 días de estas palabras. Fue parte del discurso de investidura de Salvador Illa en un pleno incierto –por el paradero de Carles Puigdemont–, pero que acabó con el socialista elegido presidente de la Generalitat.

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 Illa tiene presupuestos y una alianza sólida con ERC y Comuns, pero se le resisten los temas prioritarios Salvador Illa tiene presupuestos y una alianza sólida con ERC y Comuns, pero se le resisten los temas prioritarios  

Afrontaremos desde el minuto cero la abarrotada agenda de reformas pendientes de Catalunya. Todo ello tiene que formar parte de la tercera gran transformación del país”. Hace 732 días de estas palabras. Fue parte del discurso de investidura de Salvador Illa en un pleno incierto –por el paradero de Carles Puigdemont–, pero que acabó con el socialista elegido presidente de la Generalitat.

Dos años después de convertirse en el “primer servidor público” de Catalunya –expresión que usa Illa–, el Govern llega al ecuador de su mandato con un proyecto que marcha a dos velocidades.

En un plano político y legislativo, ha cogido velocidad de crucero con la aprobación de los presupuestos y el cumplimiento de más de la mitad de los acuerdos de investidura con ERC y Comuns. La validación de las nuevas cuentas ha afianzado su alianza con republicanos y ecosocialistas. No obstante, en el eje sectorial hay cuestiones que no acaban de arrancar o funcionar. Rodalies, la educación o la crisis de la vivienda se han convertido en el talón de Aquiles de los socialistas.

Presupuestos ¿de legislatura?

Fue un parto largo. La ley más importante que todo Govern puede aprobar son los presupuestos y, en los códigos actuales de la política, son garantía de estabilidad. Pese a prometer que tendría cuentas para el 2025, Illa no contó con el respaldo de sus socios y tuvo que conformarse con suplementos de crédito. Este año sí los tiene tras retirarlos inicialmente –algo inédito– por el rechazo de ERC.

Nadie cierra la puerta a conseguir otro presupuesto en los dos años que quedan de mandato. Pero la realidad es que el ciclo electoral que arranca el próximo ejercicio hipoteca las negociaciones en curso. Todos buscarán fijar perfil y tomar distancia. Pese a ello, y a tenor de sus palabras, tener cuentas este 2026 da tranquilidad al jefe del Executiu para llegar al final de la legislatura.

A trompicones con Rodalies

Ahora bien, tener estabilidad parlamentaria –el Govern no ha perdido ninguna iniciativa legislativa– y disponer de más recursos no arregla de golpe los problemas. Los retrasos e incidencias son aún el pan de cada día de un servicio al que le urgen notables mejoras.

El gran rompecabezas se reveló con el accidente a mediados de enero en Gelida en el que un maquinista perdió la vida. La crisis coincidió con la infección que apartó a Illa de sus responsabilidades durante un mes y evidenció las deficiencias de una red que estuvo inoperativa durante días.

Con la empresa mixta y las obras previstas, el Govern confía en anotar pronto mejoras del servicio en su cuenta de resultados.

Educació, en el atolladero

Más allá de los malos resultados académicos arrastrados desde hace tiempo, el educativo es el sector que está más en pie de guerra contra el Govern. La comunidad docente rechazó el acuerdo que incluía una mejora en sus retribuciones, y el curso acabó con varias huelgas que amenazan con repetirse a partir de septiembre.

A ese malestar se ha sumado el fiasco por las pruebas PISA, un episodio que sume en la incertidumbre al Departament. Una vez finalice la investigación interna, habrá decisiones.

Tres de cada cuatro puntos del pacto con ERC están cumplidos, pero la financiación queda a merced del Congreso

ERC: financiación, el núcleo

Tanto el Govern como Esquerra ven positivamente el grado de ejecución de los acuerdos. El 75% está iniciado, avanzado o finalizado. Pero ambas partes ponen más de relieve lo que ha costado alguno de ellos, como la financiación.

Costó meses cerrar el pacto, que ahora está pendiente de su culminación legislativa. Para que la propuesta pase a ser una realidad se necesitará el sí de Junts, algo que se antoja complicado.

Conscientes de la dificultad para implementarlo, socialistas y republicanos incluyeron pactos “transitorios”. Mientras el modelo se despliega, se planteaban otras acciones como el consorcio de inversiones. De nuevo, este punto se ha acordado, pero JxCat lo tumbó en el Congreso.

En sus balances respectivos comparten que los principales hitos son la condonación de la deuda del FLA, el inicio del traspaso de Rodalies o el “avance” en la gobernanza aeroportuaria. También se valora la “consolidación” de las políticas sociales del Govern Aragonès y la ampliación de la plantilla de Mossos.

Comuns: el foco en la vivienda

El PSC y Comuns situaron la vivienda como prioridad en el acuerdo para que Illa fuera president. Está en marcha la construcción de 50.000 viviendas hasta el 2030, plan que el socialista extendió a 214.000 con la liberalización de suelo. También está activada la rehabilitación de 150.000 pisos.

Se añade la ley de barrios, el registro de grandes tenedores y el de viviendas vacías. Si bien los ecosocialistas están satisfechos, los principales puntos de fricción han sido las multas por incumplir con la ley de vivienda y la propuesta para prohibir la compra especulativa de vivienda. El acuerdo aludía a “estudiar un impuesto contra la especulación”, pero Comuns lo elevó a norma. Esta semana la iniciativa ha sufrido un duro correctivo del Consell de Garanties Estatutàries, lo que añade turbulencias a su viabilidad. Habrá que ver cómo se cambia la ley o se propone una nueva.

Sobre movilidad, se ha avanzado en la propuesta para avanzar en los trenes-tranvía en el Camp de Tarragona y estudiar su implementación en otros puntos.

El horizonte hasta el 2028

Desde la sala de máquinas del Govern se preparan para arrancar el curso con la financiación y la vivienda como principales retos. Para ello, mantienen a ERC y Comuns como aliados “prioritarios”. Consideran que las relaciones son buenas, que hay “complicidad” y que los distintos grupos de trabajo y de seguimiento –con reuniones semanales o mensuales– hacen que el pacto marche a buen ritmo.

Tanto republicanos como ecosocialistas recogen el guante y mantienen su disposición a negociar. Pero desde los presupuestos han tratado de alejarse con varios mensajes. En ERC avisan de que “tener estabilidad no significa tener rumbo”. Y en Comuns ven “demasiado triunfalismo”.

Además de cumplir con lo que está a medio camino, Esquerra pone deberes al Govern con la creación de la oficina de promoción de las selecciones catalanas o la ley de plurilingüismo, mientras que con Comuns hay asuntos pendientes, como la ley de residuos.

El Govern afronta la otra mitad del mandato con la expectativa de lo que pase en las generales y con la amnistía

Respecto a la configuración del Govern, el president no prevé cambios inminentes –solo ha reemplazado a Mònica Martínez como consellera de Drets Socials–, pero lo más probable es que no acabe con los mismos consellers en el 2028. También se pueden abrir dos escenarios que alteren los planes del Govern: la llegada de un gobierno del PP y Vox o el impacto del posible regreso de Carles Puigdemont. Por delante quedan dos años que pueden cambiar sustancialmente el panorama.

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