Francia gana 3.000 millones gracias a la reventa de la energía renovable que compra a España a precio de saldo

París se consolida como el gran comisionista eléctrico de Europa y dispara un 25% sus ingresos por comercializar luz a Italia o Alemania, en máximos históricos Leer París se consolida como el gran comisionista eléctrico de Europa y dispara un 25% sus ingresos por comercializar luz a Italia o Alemania, en máximos históricos Leer  

España ha construido el parque renovable más competitivo de Europa… y Francia lo está aprovechando para consolidar un negocio milmillonario. Entre enero y junio, París ganó 3.000 millones de euros por la venta de electricidad a países fronterizos, según un reciente informe de RTE, operador del sistema eléctrico galo. La cifra pulveriza todos los récord y evidencia una lucrativa dinámica que el país pirenaico ha apuntalado gracias a la compra de energía verde española a precio de saldo.

Alemania, Reino Unido y, sobre todo, Italia son los tres grandes destinos de las ventas de electricidad galas. Con todos ellos, Francia mantiene un balance netamente exportador, a diferencia de España, único país colindante con el que el saldo se invierte. Esta es la pieza clave que explica el crecimiento meteórico de lo que París está ingresando gracias a sus interconexiones eléctricas.

Entre enero y junio, Francia obtuvo un saldo neto exportador con Italia (14,4 teravatios hora o TWh), Alemania-Bélgica (13,9 teravatios hora) y Reino Unido (12,4 teravatios hora). Con España, la balanza importadora quedó en un teravatio hora. La serie histórica evidencia que Francia se está reforzando como el gran comisionista eléctrico de Europa. Entre 2024 y 2026, ha disparado un 10% el volumen de electricidad exportada de enero a junio, pero el valor económico de ese comercio ha escalado de forma mucho más notable, un 50%.

Algunos factores coyunturales lo han impulsado. Como la evolución del precio de la luz en los mercados europeos, que en la primera mitad del año se vieron impactados por el efecto alcista de la guerra en Irán, o la recuperación del parque nuclear francés tras la crisis técnica que en 2022 obligó a detener varias de sus centrales. Pero el andamiaje invisible que sostiene esa maquinaria comercial está al sur de los Pirineos.

Francia está aprovechando su ventaja geográfica para cuadrar el círculo: disparar las rentas por la venta de electricidad a mercados caros y reducir al mínimo el coste de sus importaciones. Tanto que la factura de estas últimas ya es invisible en su balanza comercial. El resultado es un margen récord.

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Interconexiones Francia

En el primer semestre de este año Francia importó unos 6,5 teravatios hora de electricidad desde España, en línea con los años previos. ¿Eso es mucho o es poco? La clave no es tanto el volumen, sino el diferencial de precios. Cada vez con más frecuencia, Francia se lleva los excedentes ibéricos, cuando el sistema español no da abasto para absorber la electricidad que producen sus renovables.

La luz española (más barata) permite a Francia vender su energía autóctona (más cara) a mercados de alto valor, como el italiano. Ello aumenta el superávit comercial y «contribuye a reducir la factura energética de Francia». El aislamiento eléctrico de España, que París ha propiciado oponiéndose a reiteradamente a nuevas interconexiones, deja al país en desventaja y refuerza a París como comisionista de su energía. A finales de 2025, Moncloa pidió ayuda a Bruselas, precisamente, para desbloquear nuevos corredores eléctricos.

«El precio medio de la electricidad exportada fue de 61,2 euros por megavatio hora (…). Al igual que en 2025 y 2024, Francia no malvendió su electricidad: exportó su producción competitiva y excedentes de forma casi continua, beneficiándose de un mayor diferencial de precios con la mayoría de los países vecinos», explica el informe. Y es que mientras que el precio spot en España fue de 49,80 euros, en Francia se situó en 61,20 euros y en Italia, en 128,70 euros.

A veces, Francia usa la electricidad española para su consumo. Otras, la reexporta directamente a sus vecinos. De hecho, el 72% de la energía que cruza su frontera y no se consume en territorio galo (flujos atravesantes) viene de España.

París también está haciendo caja con un fenómeno absolutamente crítico para España y que cada vez preocupa más a Europa: el aumento de horas en las que el precio de la luz en el mercado es cero o negativo. Es el efecto que la alta concentración de producción fotovoltaica a las mismas horas del día está teniendo en el actual diseño de mercado europeo (marginalista) que, cuando se implementó, allá por los 90, ni remotamente llegó a prever una participación tan gigantesca de esta fuente de energía.

El operador francés explica que, durante los episodios de precios negativos en el país, Francia importó electricidad de la península ibérica el 35% del tiempo, «frecuentemente para reexportarla» a otros mercados.

París actúa de bróker. Cuando el mercado español baja de cero, cobra por llevarse la electricidad que le sobra a España e, inmediatamente, se la vende a otro vecino donde los precios son menos negativos o positivos. La diferencia se anota como ingreso en su balanza comercial.

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