Tres días después de reunirse con el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, en el despacho oval de la Casa Blanca, Donald Trump ha dicho este viernes que no está seguro de si debe conceder al país europeo licencias para construir en su territorio sistemas de misiles Patriot para protegerse de los ataques de Rusia. “Estas armas son increíbles. Hay que tener muchísimo cuidado a la hora de dejar que alguien las fabrique”, ha afirmado durante una reunión de gabinete. “Hay que ser muy prudente, pero también muy cuidadoso: es difícil entregar ese tipo de tecnología y, aunque no creo que llegue a ocurrir nunca, si les damos esa tecnología algún día pueden utilizarla en nuestra contra”.
El presidente expresa su frustración con la incapacidad de poner fin a la guerra en Irán: “Se están comportando muy mal, han sido muy deshonestos”
Tres días después de reunirse con el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, en el despacho oval de la Casa Blanca, Donald Trump ha dicho este viernes que no está seguro de si debe conceder al país europeo licencias para construir en su territorio sistemas de misiles Patriot para protegerse de los ataques de Rusia. “Estas armas son increíbles. Hay que tener muchísimo cuidado a la hora de dejar que alguien las fabrique”, ha afirmado durante una reunión de gabinete. “Hay que ser muy prudente, pero también muy cuidadoso: es difícil entregar ese tipo de tecnología y, aunque no creo que llegue a ocurrir nunca, si les damos esa tecnología algún día pueden utilizarla en nuestra contra”.
Se trata de un revés para Zelenski, a quien a principios de mes Trump le prometió en Ankara (Turquía), en el marco de la cumbre de la OTAN, la emisión de estas licencias. El martes, tras su reunión con el presidente en Washington, a donde viajó para asistir al funeral de su aliado, el senador republicano Lindsey Graham, afirmó que ambos líderes habían avanzado en esta concesión, que el ucraniano lleva años buscando de la Casa Blanca. “Estoy agradecido a EE.UU. por su firme apoyo”, sentenció a través de X, antes de reunirse también con representantes de Lockheed Martin, productora de los sistemas Patriot, para zanjar la “producción conjunta e intercambio de tecnologías”.
El presidente de Estados Unidos se ha llevado su reunión mensual de gabinete fuera de la Casa Blanca por primera vez desde que regresó al poder el año pasado. En medio de una nueva escalada en la guerra de Irán y tras acordar con Hamas la entrega de su armamento en Gaza, el mandatario ha optado por reunir a su gobierno en Camp David, una instalación militar en Maryland que opera como segunda residencia presidencial. Trump, que ya se reunió una vez en este refugio durante su primer mandato, intentó en mayo utilizar de nuevo Camp David, con medidas de seguridad reforzadas, pero finalmente lo canceló por el mal tiempo.
Este viernes, desde esa instalación militar, el mandatario se ha mostrado frustrado con su incapacidad de poner fin a la guerra en Irán, a la que se ha referido como “operación militar” para restarle importancia. “Se están comportando muy mal, han sido muy deshonestos en las negociaciones, pero eso ya no importa”, pues “nuestro objetivo es ganar” la guerra, ha señalado.
Trump dice ahora que Irán no podrá tener misiles balísticos ni drones tras la guerra
El presidente firmó el mes pasado un memorando de entendimiento con Teherán, por el que ambos países se comprometían a un alto el fuego y a levantar sus respectivos bloqueos navales en Oriente Medio. Sin embargo, Irán interpretó que tenía derecho a atacar barcos en Ormuz que escaparan a su ruta establecida, y EE.UU. respondió con intensas oleadas de bombardeos que duraron dos semanas consecutivas.
La semana pasada, pausaron los ataques durante cinco días, alegando que había habido progresos en las negociaciones, pero el ataque de Irán a una base estadounidense en Jordania, así como de milicias proiraníes en instalaciones petroleras de Arabia Saudí, han propiciado el regreso de los bombardeos y la implicación directa, por primera vez, de Riad, con un ataque conjunto a objetivos iraníes en Irak.
Trump, que prometió en febrero que la guerra iba a durar dos semanas y luego pidió más tiempo al pueblo estadounidense para lograr la “victoria final”, ha asegurado que el triunfo está cerca. “No tienen marina, ha sido destruida. Su fuerza aérea ha sido eliminada, no tienen aviones. Su arsenal de misiles ha quedado, en gran medida, destruido. Les quedan algunos, sí, pero tienen muchos menos de los que tenían hace cuatro o cinco meses. Su capacidad de producción está casi destruida”, ha celebrado el presidente, seguido de las alabanzas de su secretario de Estado, Marco Rubio, y el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, presentes en la reunión.
Durante su intervención, Trump ha señalado un cambio de postura con respecto a la posibilidad de permitir a Irán que conserve armamento tras la guerra. Si tras la firma del alto el fuego afirmó que debería tener derecho a misiles balísticos, como cualquier país, “porque sus vecinos también los tienen”, esta mañana ha dicho que el hecho de que Teherán conserve siquiera un dron “es demasiado, en lo que a mi respecta”.
En cuanto al acuerdo anunciado ayer para el “desarme completo” de Hamas, en consonancia con el plan de 20 puntos anunciado en octubre del año pasado, Trump ha restado importancia al escepticismo por parte de la organización islamista y de Israel con respecto a su cumplimiento. Hamas reclama que Tel Aviv retire sus tropas para poder iniciar el desarme, mientras que Israel pone en duda que el grupo vaya a entregar sus armas.
“Tenemos un entendimiento con Israel, que está muy satisfecho con ello”, ha sentenciado Trump. “Nos ayudó y ha sido un gran aliado. Mucha gente decía que ese acuerdo era imposible de conseguir. Ahora bien, ¿saldrá adelante? Hay avances y retrocesos. Es una situación muy compleja. La gente allí es muy compleja y difícil”, ha añadido. Después, ha contradicho a miembros de su propia Administración al afirmar que, cuando Hamas entregue sus armas, el Consejo de Paz tomará posesión de ellas. Anoche, su gobierno afirmó que esas armas iban a ser entregadas a las autoridades palestinas.
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