Rafa Jódar: ¿dará hoy el gran salto o le tocará esperar un poco más?

Cada vez que las cámaras alzan el foco y recorren las tribunas de Roland Garros, los curiosos distinguimos a un hombre canoso, solitario y silencioso que observa cómo su hijo y pupilo devora a sus adversarios, a uno tras otro.

Seguir leyendo…

 En este caótico Roland Garros, el talento madrileño, revelación del año, se plantea este martes otro golpe de efecto: tumbar a Zverev en cuartos  

Cada vez que las cámaras alzan el foco y recorren las tribunas de Roland Garros, los curiosos distinguimos a un hombre canoso, solitario y silencioso que observa cómo su hijo y pupilo devora a sus adversarios, a uno tras otro.

Rafa Jódar padre y Rafa Jódar hijo (19), hijo único, forman un binomio inédito en estos tiempos que corren, ahora que los tenistas viajan con séquito. Técnicos, médicos, preparadores físicos, fisioterapeutas, nutricionistas, agentes y responsables de comunicación acompañan a estos fabulosos talentos de cuyo bolsillo –y el de los patrocinadores– sale todo.

Los más consolidados, aquellos que siguen firmes en el Top 100, se pueden permitir semejantes lujos. Quienes caen más abajo, o quienes apenas empiezan en el circuito ATP, se manejan como pueden, van con lo justo.

Lee tambiénSergio Heredia

Rafa Jódar, este domingo en París

Rafa Jódar está incrustadísimo en el Top 100 –de hecho, en vísperas de los cuartos de final que jugará este martes ante Sasha Zverev (no antes de las 13.20h), es el 29.º del mundo–, se puede permitir los lujos, pero también está empezando, y por eso mantiene un perfil bajo. Rafa Jódar viaja con su padre.

Y punto.

Ahí lo tenemos: el padre es ese alma solitaria e impertérrita que, desde el box, contempla al adolescente.

(Está a solas, y así quiere seguir: si cuatro jóvenes se saltan el protocolo y okupan las plazas vacías de su palco, Rafa Jódar padre no tiene reparos: se vuelve y les ordena que se marchen, que allí no pueden estar).

Siempre ha sido así, un hombre solitario contemplando a su retoño; siempre, desde aquellos días en los que empezó todo: estamos escribiendo de esto en los últimos meses. Hablamos de los Jódar, la familia de Leganés en cuyo garaje familiar peloteaban ambos, el padre –que es licenciado en INEF y profesor de Educación Física– y el hijo. Hablamos de sus sesiones maratonianas en el Club de Tenis Chamartín, donde el niño jugaba y jugaba, y no le importaba quién se ponía del otro lado de la red. Si lo hacía un veterano, o una veterana, pues maravilloso también.

La escena empieza a ser emblemática: Rafa Jódar padre, a solas en el box, contempla a su hijo-pupilo

Prensa española e internacional hurgan ahora en el pasado de este Rafa Jódar que hace un año aún se formaba en las pistas sintéticas de Virginia University, un crío de 18 años fajándose en torneos amateurs, mientras el padre, desde Madrid, analizaba su futuro. Nos hablan de su deriva, el muro de discreción que el joven alza ante el entrevistador. Se analizan también sus movimientos en París. Debatimos sobre cómo trata a una recogepelotas. Le pedimos explicaciones y nos las da.

(…)

Hace justo un año, Jódar era la 707ª. raqueta del circuito.

A principios del 2026, la 168.ª.

En marzo, Rafa Jódar padre había decidido darle la vuelta a la tortilla. Se acabó el sueño americano, mandó al niño de vuelta a casa y optó por encargarse de todo. Profesionalizó la estructura, que es tan solo un binomio. Si queremos hablar con la criatura, hay que pedirle permiso al padre. Si Rafa Jódar hijo necesita algo, se lo pide al padre. Tan solo en una ocasión se ha roto ese rígido protocolo. Ocurrió en el Mutua Madrid Open, cuando el adolescente se medía a Alex de Miñaur: en el box, junto al padre, se sentó Ángel Ruiz Cotorro, el legendario doctor del tenis de nuestro país.

–El doctor se puso allí por si me pasaba algo –dijo Rafa hijo cuando los cronistas fueron a preguntarle.

Lee también

Llegados a este punto, los apostantes interpretan que hoy podría acabarse la loca carrera de Jódar en este caótico Roland Garros. Consideran a Zverev como un obstáculo insorteable, y más ahora que no concurren el lesionado Alcaraz, ni el estresado Sinner, ni el decaído Djokovic. La lógica nos lleva a ese vaticinio: es el turno de Zverev, según algunos el mejor tenista de la historia que nunca ha ganado un grande.

Otra cosa es lo que ocurra. Si Jódar supera el umbral, estaremos definitivamente asistiendo a la irrupción de un tenista de primerísima magnitud.

Y entonces nos preguntaremos: ¿se ampliará su equipo técnico, o seguirá todo en manos del padre?

 Deportes

Noticias Similares