Pogacar, el quinto mosquetero de Francia

Jacques Anquetil, Monsieur Crono, ganó cinco Tours de Francia, cuatro de ellos consecutivos, porque convirtió la contrarreloj en un arma de demolición. Una década después apareció Eddy Merckx, el Caníbal, un corredor total e indestructible que no conocía límites ni terrenos prohibidos. Ganaba en la montaña, en el llano, en la contrarreloj y en los esprints. Bernard Hinault fue otra cosa. El orgullo convertido en ciclista. El Tejón atacaba cuando otros conservaban. “Atrévete a atacar, aunque eso signifique perderlo todo. No entres en el Tour para quedar, sino para ganar”, decía. Y ya en los años noventa llegó Miguel Indurain, la maquina perfecta en las contrarrelojes, que después resistía en la montaña con una enorme fortaleza. Sus cinco Tours consecutivos son la era de mayor dominio ininterrumpido. Estos cuatro corredores definieron cuatro maneras diferentes de dominar el Tour. Tres décadas después, Tadej Pogacar ha logrado escalar esa cima. El esloveno ya es el quinto mosquetero de Francia.

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 El esloveno iguala a Anquetil, Merckx, Hinault e Indurain en el olimpo del Tour  

Jacques Anquetil, Monsieur Crono, ganó cinco Tours de Francia, cuatro de ellos consecutivos, porque convirtió la contrarreloj en un arma de demolición. Una década después apareció Eddy Merckx, el Caníbal, un corredor total e indestructible que no conocía límites ni terrenos prohibidos. Ganaba en la montaña, en el llano, en la contrarreloj y en los esprints. Bernard Hinault fue otra cosa. El orgullo convertido en ciclista. El Tejón atacaba cuando otros conservaban. “Atrévete a atacar, aunque eso signifique perderlo todo. No entres en el Tour para quedar, sino para ganar”, decía. Y ya en los años noventa llegó Miguel Indurain, la maquina perfecta en las contrarrelojes, que después resistía en la montaña con una enorme fortaleza. Sus cinco Tours consecutivos son la era de mayor dominio ininterrumpido. Estos cuatro corredores definieron cuatro maneras diferentes de dominar el Tour. Tres décadas después, Tadej Pogacar ha logrado escalar esa cima. El esloveno ya es el quinto mosquetero de Francia.

El Tour tiene un nuevo habitante de su Olimpo. Pogacar ha alcanzado este nuevo estatus con su propio estilo, ganando a lo grande. No existen para él los triunfos ajustados. Pogacar gana arrasando. De sus cinco Tours, este último que acaba de conquistar, el más desigual de todos ellos, define a la perfección su manera de dominar las carreras. Un triunfo que además le define, no solo como el mejor ciclista del siglo, sino como el principal candidato a discutir a Merckx su condición de mejor de la historia.

El esloveno ha conquistado su quinto maillot amarillo con solo 27 años y en el mejor momento de su carrera, después de dominar una edición diseñada para intentar frenarle. El Tour quiso esconder el desenlace y mantener vivo el pulso con Jonas Vingegaard hasta los Alpes. Pero no hubo manera. Pogacar rompió la carrera en el Tourmalet y convirtió las tres semanas en una constante exhibición. Ganó cuando y como quisto, se llevó cinco victorias de etapa, y dio la sensación de que con este quinto Tour ha ganado también parte del sexto, por el que peleará el año que viene

Pogacar ha sido en este Tour líder y equipo a la vez. Ni siquiera las dificultades del UAE, castigado por diferentes enfermedades la última semana, alteraron el control del campeón. Al contrario, donde no llegaron sus compañero lo hizo él, para ejercer de gregario de Del Toro en una imagen que explica la dimensión de este campeón. Con el amarillo asegurado, Pogacar se puso al servicio del mexicano el último día para certificar el tercer puesto de la general. Antes se había permitido el lujo de regalarle una etapa, la segunda de la carrera, todavía en Barcelona.

Su dominio también ha quedado grabado en la historia de la carrera. Pues ganar ya no es suficiente para él. Su objetivo es trascender. En esta edición batió los récords de ascensión del Tourmalet y del Alpe d’Huez, las dos montañas más legendarias del Tous, con dos gestas que serán recordadas durante generaciones. Además, en su camino hacia la leyenda elevó a 26 su cuenta de victorias de etapa en el Tour, acercándose al récord absoluto de Mark Cavendish (35).

Además de para encumbrar a Pogacar, este Tour sirvió también para ver que el relevo ya está aquí. Del Toro confirmó su explosión y Paul Seixas, cuarto con solo 19 años, dejó claro que será candidato a partir de ahora. Juan Ayuso no tuvo su año para pelear por el podio, pero su ataque el último día supone un aviso para navegantes.

Más allá del amarillo, Mads Pedersen conquistó un merecido maillot verde, Richard Carapaz reinó en la montaña con dos etapas y el maillot de lunares, Tim Merlier dominó los esprints (3) y Mathieu van der Poel y Remco Evenepoel también dejaron su sello con varios triunfos en un Tour en el que solo ganaron los grandes campeones. La caída de Jonas Vingegaard deslució la última semana, aunque la carrera estaba ya completamente sentenciada.

Esta edición también será recordada por un Gran Départ histórico en Barcelona con la presentación de los equipos entre el Hospital de Sant Pau y la Sagrada Familia, y con una fantástica batalla deportiva en la montaña mágica de Montjuïc.

Ha sido este el Tour de los campeones, de una nueva generación que ya llama a la puerta y, sobre todo, de un corredor que ha dejado de competir contra sus rivales para hacerlo contra la historia. Pogacar ya tiene cinco Tours. Ya es el quinto mosquetero

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