Podemos ha presentado este jueves su campaña para las elecciones generales del 29-N bajo un lema de tres palabras: “Paz, casa y trabajo”. Un eslogan breve, que incluso ha desplazado las siglas del partido en los carteles electorales, con el que la formación morada quiere condensar su propuesta política y su principal mensaje para la cita con las urnas. Devolver a las familias y a las clases trabajadoras la riqueza que, asegura, les están arrebatando “los más poderosos”. La candidatura que capitanea la exministra de Igualdad Irene Montero, cuyo nombre también copa buena parte de la cartelería en lugar del clásico “Podemos” se ha reivindicado como la del país que su formación quiere construir, pero también como una amenaza para quienes, según la también eurodiputada, se benefician de las actuales reglas económicas.
Montero presenta el lema “Paz, casa y trabajo” para reclamar cambios profundos en el modelo económico
Podemos ha presentado este jueves su campaña para las elecciones generales del 29-N bajo un lema de tres palabras: “Paz, casa y trabajo”. Un eslogan breve, que incluso ha desplazado las siglas del partido en los carteles electorales, con el que la formación morada quiere condensar su propuesta política y su principal mensaje para la cita con las urnas. Devolver a las familias y a las clases trabajadoras la riqueza que, asegura, les están arrebatando “los más poderosos”. La candidatura que capitanea la exministra de Igualdad Irene Montero, cuyo nombre también copa buena parte de la cartelería en lugar del clásico “Podemos” se ha reivindicado como la del país que su formación quiere construir, pero también como una amenaza para quienes, según la también eurodiputada, se benefician de las actuales reglas económicas.
“Es la candidatura que ninguno de los de arriba, ni Quirón ni Repsol, quieren que gane, porque saben que les vamos a pedir impuestos para que ese dinero que están acumulando baje a las familias, que son sus legítimas propietarias”, ha afirmado Montero durante la presentación. La candidata ha situado así la redistribución de la riqueza en el centro de una campaña que la formación ha querido vincular también a la defensa de los servicios públicos, los derechos laborales y la causa palestina.
Montero ha definido la candidatura como una alianza “republicana y antifascista”, en referencia al acuerdo suscrito con Esquerra Republicana de Catalunya y Gabriel Rufián. También ha reivindicado el proceso de primarias abiertas del que han salido elegidos los aspirantes de Podemos en las distintas circunscripciones, en contraposición al método de designación de Vox. “A nosotras nos coloca donde estamos la gente votando”, ha señalado.

La configuración territorial de las candidaturas refleja también la decisión de Podemos de concurrir por separado del Frente Amplio impulsado por Ada Colau. Pese a las diferencias y a la incompatibilidad que han impedido una candidatura conjunta, los morados quieren evitar que la campaña se convierta en una competición con la plataforma y centrar sus esfuerzos en reivindicar su propio proyecto. Apenas han cerrado acuerdos electorales en un puñado de territorios: Catalunya, junto a ERC; Baleares, con Ara Més Front Ampli, y la Comunitat Valenciana, en alianza con Compromís, donde también participan organizaciones integradas en el espacio de Colau.
El perfil de los candidatos ha sido uno de los elementos que Montero ha querido destacar. Podemos ha incorporado a sus listas figuras procedentes del sindicalismo y de distintos movimientos sociales, con la intención de reforzar el vínculo de la formación con el activismo y las luchas laborales. En Madrid, la candidata estará acompañada en los primeros puestos por Jacinto Morano, abogado laboralista y exdiputado autonómico; Dina Bousselham, vinculada a la defensa de los derechos de las personas migrantes, y Serigne Mbayé, activista antirracista y miembro del sindicato de manteros. También figuran Boti García Rodrigo, histórica activista por los derechos LGTBI, y Simón de la Riva, vinculado al movimiento de escuelas infantiles.
En Barcelona, la candidatura estará encabezada por Alejandra Sandoval, concejal en Sabadell y con una larga trayectoria en el municipalismo y los movimientos sociales. Ocupará el número seis de la lista de ERC, fruto del acuerdo alcanzado por los morados y los republicanos en Catalunya.
Por Sevilla concurrirá Mar Cambrollé, histórica referente del activismo trans, mientras que María Teresa Pérez, actual coordinadora de Podem País Valencià, ha sido incluida en puestos de salida de la lista de Compromís – Front Valencia en Alicante.
Más allá de los nombres, Montero ha aprovechado la presentación para desarrollar el contenido económico y social del lema situando “la desigualdad como la principal brecha de la sociedad” y denunciando la concentración de riqueza en manos de una minoría, frente a unas familias cada vez más presionadas por el encarecimiento de la vivienda, la alimentación y los suministros. “Cada vez más dinero, cada vez más rápido, cada vez más dinero acumulado en menos manos y a costa de cualquier cosa”, ha resumido como forma de proceder del “perverso sistema”. A su juicio, el actual modelo económico “ya no admite reformas parciales, sino cambios profundos” porque la población ya empieza a sentir que “se les está tomando el pelo”. .
En ese contexto, ha cuestionado que los salarios permitan mantener unas condiciones de vida dignas y ha defendido dos de las principales propuestas de Podemos. Elevar el salario mínimo interprofesional hasta los 1.800 euros y reducir la jornada laboral a 30 horas semanales. “La vida está para vivirla y solo tenemos una”, ha argumentado, antes de contraponer la supuesta inviabilidad de esas medidas al encarecimiento de los bienes básicos. “¿Por qué lo inasumible siempre es lo que beneficia a la gente?”, se ha preguntado.
La candidata también ha dirigido sus críticas al Gobierno por la política de gasto militar. Montero ha censurado que, en plena discusión sobre las necesidades de financiación del sistema ferroviario y de los servicios públicos, el Ejecutivo haya movilizado esta misma semana un montante de 4.200 millones de euros para armamento. Montero ha cuestionado duramente tanto el destino de ese gasto como su contribución a alimentar los conflictos internacionales volviendo a denunciar la complicidad española con la ofensiva israelí en Gaza. “No queremos vivir en un mundo de guerra, en un mundo de genocidio. Que si quieren guerra, que vayan ellos. No nuestros hijos y nuestras hijas”, ha afirmado.
En sentido puramente electoral, Podemos rechaza el argumento del voto útil, que ha presentado como una fórmula para pedir a los ciudadanos que renuncien a sus preferencias a cambio de mantener las mayorías existentes. “Tú tienes que votar lo que quieres, tienes que votar lo que crees, tienes que votar lo que sientes”, ha defendido. La candidata ha dirigido ese mensaje tanto al PP y Vox como al PSOE, al que ha reprochado que defienda fuera de España medidas como el supermercado público de Nueva York mientras aquí vota en contra de iniciativas similares.
Podemos ha reivindicado así su candidatura como una opción para llevar al Congreso propuestas que, según Montero, “no encuentran suficiente respaldo en el resto de formaciones” pero que, paradójicamente, sí que lleva el Frente Amplio con quien los morados no han querido confluir. Limitar los precios de los alimentos, reducir los alquileres, reforzar los servicios públicos y aumentar la fiscalidad de las grandes fortunas. Todo ello bajo un lema que pretende resumir la oferta electoral de la formación y marcar distancias con quienes, a su juicio, piden el voto para mantener las cosas como están: “Paz, casa y trabajo”.
Política
