Alberto Núñez Feijóo apuesta por el badalonisme para abrir una campaña fundamental para el PP, y donde se juega su futuro político. El candidato popular repite el arranque en Catalunya, lo hizo en el 2023 en Castelldefels y este jueves será en Badalona, pero en un escenario diferente, con la ambición de obtener representación en todas las circunscripciones catalanas y lograr al menos otro u otros escaños en Barcelona.
Alberto Núñez Feijóo apuesta por el badalonisme para abrir una campaña fundamental para el PP, y donde se juega su futuro político. El candidato popular repite el arranque en Catalunya, lo hizo en el 2023 en Castelldefels y este jueves será en Badalona, pero en un escenario diferente, con la ambición de obtener representación en todas las circunscripciones catalanas y lograr al menos otro u otros escaños en Barcelona.Seguir leyendo…
Alberto Núñez Feijóo apuesta por el badalonisme para abrir una campaña fundamental para el PP, y donde se juega su futuro político. El candidato popular repite el arranque en Catalunya, lo hizo en el 2023 en Castelldefels y este jueves será en Badalona, pero en un escenario diferente, con la ambición de obtener representación en todas las circunscripciones catalanas y lograr al menos otro u otros escaños en Barcelona.
Aquí entra en juego la elección del alcalde de Badalona, Xavier García Albiol, como candidato, al que Feijóo le confía la capacidad de arrastre en toda Catalunya: hacerse con el diputado de Girona, que quedó a algo más de 200 votos en el 2023, lograr uno en Lleida, buscar el segundo en Tarragona –la empresa más difícil– y lograr un crecimiento significativo en Barcelona, donde se busca el desgaste del PSC, ya que en esta clave se dirime se dirime el futuro en la Moncloa.
El badalonisme de Albiol se ha convertido en el eje principal de la campaña no sólo en Catalunya, sino que el alcalde está siendo “explotado” también en otros puntos de España –ha estado esta semana en el País Vasco– y se multiplica en las televisiones con su discurso desacomplejado y directo sobre la okupación, la inmigración ilegal, la delincuencia… que acompaña con su presencia activa a pie de calle. Y así será su campaña, en las calles sobre todo del área metropolitana barcelonesa. Ahí están las fronteras con Vox, y en cierta manera con el socialismo.

Feijóo ve también en la vía badalonesa una forma de presentar un PP capaz de captar votos en Catalunya de caladeros diversos, basados en reivindicar una forma de gestionar y donde el debate “nacional” también lo asume Albiol con mirada abierta y, a veces, como verso libre. Defendía Feijóo, cuando en setiembre estrenó la precampaña en la misma Badalona, el protagonismo “sin complejos” del PP en el escenario catalán. Porque es aquí y en estos términos donde la Moncloa está en juego
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