Merz y Macron enterraron el FCAS en reunión bilateral en Montenegro sin informar a Sánchez pese ser socio del plan y estar en la sede

El canciller alemán y el presidente francés pusieron fin al caza europeo de combate el viernes y el Gobierno no lo supo hasta el lunes, pese a que es el tercer socio del proyecto Leer El canciller alemán y el presidente francés pusieron fin al caza europeo de combate el viernes y el Gobierno no lo supo hasta el lunes, pese a que es el tercer socio del proyecto Leer  

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Impresionante la imagen del canciller alemán, Friedrich Merz, con el presidente francés, Emmanuel Macron, en su encuentro bilateral al margen de la cumbre europea del pasado viernes en Montenegro.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se encontraba también en la sede de la misma cita europea de Tivat en el país balcánico, pero quedó al margen de esta importante conversación. En los entornos de Merz y Macron reconocen que allí acordaron no seguir perdiendo el tiempo con el Futuro Sistema Europeo de Combate (FCAS) en grave revés para todo el discurso actual de la UE de potenciar la unidad en defensa para ganar autonomía frente a EEUU. Y la imagen es impresionante porque falta representación del tercer socio del proyecto, España, que, teóricamente ha aportado hasta ahora un tercio, al igual que Francia y Alemania, en la primera fase de este sueño de caza militar europeo de sexta generación.

Sin embargo, Merz y Macron no solo no incorporaron a Sánchez a este encuentro, sino que tampoco le informaron del resultado. La presidenta de la Sepi, Belén Gualda, que gestiona la participación del Estado en Airbus y en Indra, el socio español del FCAS, desveló este martes en el Parlamento que no tuvo noticia del acuerdo Macron-Merz hasta la víspera cuando lo publicó la prensa internacional, como publicó este diario. «Ayer recibimos la noticia», desveló Gualda. Y deslizó que «hay determinadas cuestiones gubernamentales entre Francia y Alemania que tienen impacto en estos proyectos europeos». Pero ¿no había proclamado la ministra de Defensa, Margarita Robles, en 2019 que «España se incorpora en igualdad de condiciones al proyecto del futuro avión de combate»? No se vio esa igualdad en Tivat.

«España no ha tenido ninguna influencia, al ser socio como los otros dos debería haber desempeñado un papel de mediación entre París y Berlín, pero ni el Gobierno ni Indra han estado a la altura», critica un alto ejecutivo español de la industria militar implicado en el FCAS y afectado por su fracaso. Robles tomó la arriesgada decisión en 2019 de escoger a Indra en vez de Airbus España como socio del FCAS con el razonable criterio de que tendría más autonomía al tener su centro de decisión en Madrid, pero no ha resultado por ahora eficaz para ganar influencia.

El ninguneo franco alemán da una nueva señal de la pérdida de peso de Sánchez en la actual UE. Es cierto que el líder del PSOE está siendo pionero en no pocas decisiones de política exterior, pero lo está haciendo con tal megáfono, que irrita cada vez más a sus socios y después es difícil evitar ser desplazado en asuntos como el FCAS.

También sorprende que Gualda anunciara el encargo a Indra de «un análisis inmediato» cuando el fin del proyecto era más que previsible por las diferencias cada vez más insalvables entre el francés Dassault y el área competente de Airbus, dominada por Alemania. «España debía tener ya un plan B e incluso C preparado desde hace tiempo». ¿Y ahora? Es evidente que el Estado y sus empresas no pueden desarrollar por sí solos el futuro caza de combate y tendrán que seguir alineados con Airbus, como accionista que es, y buscar nuevos socios alternativos a Dassault. ¿Será un caza más caro que el francés? ¿Se debió mirar con otros ojos el proyecto GCAP de Italia, Reino Unido y Japón? Las preguntas se suceden tras este grave revés para la construcción europea.

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