Magdalena Eriksson, otra pionera en el fútbol alemán

Alemania sigue liderando la inclusión de la mujer en un deporte tan masculinizado como es el fútbol. Hace unas semanas la Bundesliga daba la vuelta al mundo con el nombramiento de Marie-Louise Eta como entrenadora del Union Berlín, convirtiéndose en la primera mujer al frente de un equipo de hombres en una de las cinco grandes ligas europeas. No es la única mujer pionera, ni el Union el único club que se apunta al cambio. El Bayern ofreció hace un año a Magdalena Eriksson la posibilidad de unirse al equipo de ojeadores del club. La futbolista sueca es una de las capitanas del Bayern y trabaja también como comentarista para la televisión de su país. Fue precisamente mientras analizaba la eliminación del Real Madrid a manos del Bayern cuando reveló que hace un año el club bávaro le ofreció trabajo como ojeadora. Un anunció que ha sorprendido a todo el mundo y que confirma que en Alemania la figura de la mujer en el fútbol está mucho más normalizada que en sus vecinos europeos.

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 La sueca es ojeadora del Bayern para el masculino  

Alemania sigue liderando la inclusión de la mujer en un deporte tan masculinizado como es el fútbol. Hace unas semanas la Bundesliga daba la vuelta al mundo con el nombramiento de Marie-Louise Eta como entrenadora del Union Berlín, convirtiéndose en la primera mujer al frente de un equipo de hombres en una de las cinco grandes ligas europeas. No es la única mujer pionera, ni el Union el único club que se apunta al cambio. El Bayern ofreció hace un año a Magdalena Eriksson la posibilidad de unirse al equipo de ojeadores del club. La futbolista sueca es una de las capitanas del Bayern y trabaja también como comentarista para la televisión de su país. Fue precisamente mientras analizaba la eliminación del Real Madrid a manos del Bayern cuando reveló que hace un año el club bávaro le ofreció trabajo como ojeadora. Un anunció que ha sorprendido a todo el mundo y que confirma que en Alemania la figura de la mujer en el fútbol está mucho más normalizada que en sus vecinos europeos.

“Llevo seis meses aprendiendo en qué consiste el trabajo y adaptándome al puesto”, reveló antes de explicar que se encarga del equipo masculino: “Mucha gente piensa que hago de ojeadora para el femenino, pero personalmente creo que habría sido un gran conflicto de intereses”, reconoció. “Me he adaptado al puesto y ahora que me siento cómoda en él, me han encomendado la responsabilidad de dirigir el mercado sudamericano”. Un caso pionero en Europa que abre una nueva puerta a las futbolistas y sus carreras más allá del terreno de juego.

Y el Bayern no ha elegido a cualquiera para ello. Magda Eriksson es una de las centrales más reputadas del mundo y una de las internacionales suecas más laureadas con su país. Se retiró en noviembre de la selección nacional tras 123 internacionalidades para cuidar su salud: “Es la decisión más difícil de mi carrera, pero tenía que escuchar a mi cuerpo. Ojalá no tuviera que tomarla, pero es lo que necesito para priorizar mi salud”, explicó por aquel entonces.

Eriksson aterrizó en el Bayern en 2023, procedente del Chelsea, junto a su prometida, la delantera danesa Pernille Harder. Forman una de las parejas más potentes del fútbol femenino y se han convertido en emblema LGTBI a lo largo de la década que llevan juntas. El beso de Harder, luciendo en la grada la camiseta de la selección sueca, a Eriksson tras lograr Suecia el pase a cuartos del Mundial de Francia 2019 es una de las imágenes más icónicas que se recuerdan.

Ahora, a sus 32 años, encara sus últimos años en la élite pensando ya en su futuro lejos del terreno de juego y lo hará con un futuro prometedor en el Bayern.

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