La cuestión migratoria ha abierto una brecha entre la Iglesia y las formaciones de la derecha que no hace más que acrecentarse. La inclusión de la “prioridad nacional” en los acuerdos de coalición entre el Partido Popular y Vox para los gobiernos autonómicos de Extremadura y Aragón ha topado este viernes con el reproche de la Conferencia Episcopal Española (CEE). Ese punto –los “españoles primero” para acceder a ayudas o cualquier otro aspecto– es una exigencia de la formación de ultraderecha que los populares han asumido arrastrando los pies; aunque en el documento que desbloqueó las investiduras de María Guardiola y Jorge Azcón figura negro sobre blanco, en el Congreso el PP votó en contra de una resolución parlamentaria de Vox sobre ello.
El portavoz de la Conferencia Episcopal Española reprocha a Santiago Abascal que diga que la Iglesia se enriquece con los inmigrantes
La cuestión migratoria ha abierto una brecha entre la Iglesia y las formaciones de la derecha que no hace más que acrecentarse. La inclusión de la “prioridad nacional” en los acuerdos de coalición entre el Partido Popular y Vox para los gobiernos autonómicos de Extremadura y Aragón ha topado este viernes con el reproche de la Conferencia Episcopal Española (CEE). Ese punto –los “españoles primero” para acceder a ayudas o cualquier otro aspecto– es una exigencia de la formación de ultraderecha que los populares han asumido arrastrando los pies; aunque en el documento que desbloqueó las investiduras de María Guardiola y Jorge Azcón figura negro sobre blanco, en el Congreso el PP votó en contra de una resolución parlamentaria de Vox sobre ello.
En realidad, llueve sobre mojado. El verano pasado los obispos ya protagonizaron un choque con el partido de Santiago Abascal y censuraron la iniciativa que estas dos formaciones impulsaron en Jumilla para prohibir en instalaciones municipales las celebraciones de la comunidad musulmana con motivo de la Fiesta del Cordero o el fin del Ramadán. Además, han censurado en diversas ocasiones el uso político que hace de los migrantes la extrema derecha.
El secretario general y portavoz de la CEE, Francisco César García Magán, ha remarcado este viernes que no apoyarán en ningún caso medidas que discriminen por el origen de las personas y, por otra parte, ha acusado al líder de Vox, Santiago Abascal, de injurias por señalar que la Iglesia se enriquece y hace negocio con la inmigración ilegal. Unas acusaciones que ayer reiteró: “Este personaje nunca se atreve a criticar al Gobierno mafioso. Porque el Gobierno le proporciona su negocio con la invasión. Y esa es su prioridad: el negocio”, replicó al prelado.
En la rueda de prensa posterior a la asamblea plenaria de los obispos, que se ha celebrado esta semana en Madrid, el también obispo auxiliar de Toledo ha dejado claro que la Iglesia “no estará nunca” en las coordenadas en que ahora pivotan PP y Vox. El prelado ha defendido que “la dignidad de la persona humana es intocable, irrenunciable y no se puede reducir”. También ha recalcado que va por delante “el bien común de toda la sociedad”. “Estamos en una época donde la política se mueve mucho a golpe de eslogan y reclamos publicitarios que buscan una polarización, un poco ponerse a favor o en contra sin matices”, ha expuesto el obispo, que ha agregado que ellos, en cambio, se guían por lo que dice el Evangelio. “Hay un criterio que rige a todos, el amor al prójimo”, ha resumido García Magan, que ha hecho hincapié justo después en que “el prójimo no es el de mi partido, mi país o mi lengua”. “Ni siquiera el de mi religión”, ha apostillado. Para zanjar la cuestión, ha subrayado que “el criterio evangélico está por encima de cualquier otra consideración”.
El líder de la ultraderecha, Santiago Abascal, señaló que la Iglesia “hace negocio” con la inmigración ilegal; García Magán replica que es mentira
Por otra parte, el obispo portavoz ha sostenido que las afirmaciones del líder de la formación de ultraderecha de esta semana son mentira. “Algunos que hacen negocio con la inmigración ilegal deberían salir del palacio y bajar a ver las consecuencias que tiene para los españoles. Para la sanidad, la seguridad, los salarios y los impuestos”, publicó Abascal en la red social X después de que el obispo de Canarias, José Mazuelos, invitara a según qué personas a pasar cinco días en cayuco. “Habría que meter a mucha gente en un cayuco cinco días, mañana y tarde, sin comer, para ver cómo llegan”, había dicho en Madrid durante un coloquio sobre la inmigración previo a la visita del Papa.
“Hay declaraciones que, en general, no solamente no obedecen a la realidad de los hechos, sino que entran en el ámbito de la pura posición ideológica porque no se basan en la verdad sino en la falsedad”, ha apuntado García Magán, que ha defendido a Mazuelos. Para el secretario general del órgano de gobierno de la Iglesia en España, estas acusaciones de Abascal entran en el terreno de la “injuria” por decir que “hay enriquecimiento donde no lo hay”. “Entra en un ámbito delicado”, ha concluido el portavoz. A nadie se le escapa que la injuria es un delito tipificado en el Código Penal.
El Papa, al volver de África, subraya que no se puede tratar a los migrantes “peor a que a una mascota”
García Magán también se ha referido a las palabras del papa León XIV en su viaje de vuelta de África al Vaticano. Preguntado por la polémica de España –su próximo destino–, el Pontífice defendió el jueves que “un Estado tiene derecho a poner reglas para sus fronteras” y “no todos deben entrar como sea, sin orden y creando a veces situaciones más injustas donde llegan de aquellas que han dejado”. Pero agregó de inmediato que hay que preguntarse qué hacen los países más ricos, los del norte, para cambiar la situación de los más pobres. “Son seres humanos y tenemos que tratar a los seres humanos de forma humanitaria y no tratarlos peor (…) que a las mascotas o a los animales”, afirmó sobre los migrantes. “Cuando llegan, merecen el respeto que corresponde a todo ser humano por su dignidad”, resaltó Robert Prevost.
Aunque este viernes la discrepancia ha sido con PP y Vox, el lunes, el presidente de los obispos, Luis Argüello, arzobispo de Valladolid, atribuyó al Gobierno de Pedro Sánchez “un deseo desmedido de intervenir en la sociedad civil y de controlar las instituciones que aseguran la división de poderes en lo político y la libre concurrencia en lo económico” y de querer “asegurar el control sobre los medios de comunicación”. A ello, agregó lo que considera una “una doble vara de medir, según a quién afecten los asuntos de abuso de poder o de corrupción”.
Otro de los puntos que afeó el jefe de los obispos españoles al Ejecutivo central es el hecho de que pese a que se habla sobre varios asuntos, en La Moncloa solo dan preferencia al de los abusos a los menores y el de la resignificación del Valle de los Caídos, un aspecto sobre el que ha pedido un acuerdo a la comunidad benedictina y a los políticos. “Hemos hablado en estos meses de inmigración, de vivienda, de educación, pero el interés prioritario de este Gobierno, el único en el que ha querido forzar acuerdos, ha sido el asunto de los abusos a menores cometidos únicamente en el seno de la Iglesia y la resignificación del Valle de los Caídos (Cuelgamuros)”, lamentó el arzobispo de Valladolid, que también cargó contra la postura que defiende el Gobierno en relación con la eutanasia y el aborto.
Preocupación por la polarización
El portavoz de los obispos, Francisco García Magán, ha deseado durante la rueda de prensa que uno de los “frutos” del viaje del papa León XIV a España el próximo mes de junio sea “que baje el tono de polarización que tenemos en la vida social española, en la vida sociopolítica”. Precisamente, en el documento estratégico de la Iglesia española para los próximos cuatro años, se plasma la preocupación por este asunto. El propio secretario general de la Conferencia Episcopal Española, en la rueda de prensa que concedió en febrero, señaló que en la Iglesia ”preocupa que la polarización y la división se integren y pasen a las comunidades cristianas”.
En el documento de las líneas pastorales 2026 – 2030, los obispos piden “no caer en movimientos etnocentristas, nacionalistas o identitarios, que de alguna manera contribuyen a rellenar la nostalgia que el individualismo produce”. Además, advierten que “en el momento político actual, esta exacerbación de los ‘nosotros’ enfrentados a otros ‘nosotros’ es el caldo de cultivo propicio para el desarrollo de las estrategias de polarización y de enfrentamiento”. “El uso político de las identidades cuartea la antropología, danto como resultado el surgimiento de identidades parciales que renuncian a leerse a sí mismas desde una identidad global compartida y común”, prosiguen los prelados, que sitúan como desafío en la vida pública y política “conjugar ‘los nosotros’ y descubrir ‘un nosotros común’ en la nación, en la patria y en la familia humana”.
”La Iglesia ofrece su aportación como ‘pueblo del nosotros’; rezamos ‘Padre nuestro’. Somos conscientes de pertenecer a un pueblo, a un cuerpo, de estar vinculados. Somos hijos, vinculados a un Padre común. Vivimos un nosotros abierto a un nosotros más grande, un nosotros que se ofrece a nuestros conciudadanos para ensanchar ‘sus nosotros’”, remarca el documento.
También se refirió a este asunto el lunes el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luís Argüello, arzobispo de Valladolid, que lo vinculó al peso de las “emociones reduccionistas”
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