Robert Lewandowski, cañonero para cualquier época y equipo, abandona el Barça al filo de los 38 años, con la misión cumplida. A una edad tardía ha acreditado su calibre de goleador, más que comprobado en el Borussia Dortmund y en el Bayern, que pescó al delantero polaco y se aseguró un doble éxito: debilitar a su gran rival en la Bundesliga y garantizarse una cantidad asombrosa de goles. Su eficacia solo encontró comparación con las cifras de Messi y Cristiano. Se despidió del Bayern con 344 goles, un promedio de 0,92 partido. Quizá el Bayern pensó que el declive de Lewandowski estaba cerca. Con 34 años, es posible que el polaco quisiera ver mundo, disfrutar, en fin, de otras latitudes geográficas y competitivas. Justo ahí apareció el Barça. Su fichaje fue inusual en muchos aspectos. Los grandes clubs europeos rara vez contratan a delanteros que están bien dentro de la treintena. Sus proyectos exigen renovación constante y jugadores jóvenes, a poder ser futuribles estrellas, pero en 2022 el Barça no estaba en condiciones de competir con sus pares europeos en el mercado de fichajes. Estaba en quiebra técnica, destrozado en todos los capítulos, trastornado emocionalmente por la salida de Messi, después de una saga shakespeariana que no ha finalizado aún.
Robert Lewandowski, cañonero para cualquier época y equipo, abandona el Barça al filo de los 38 años, con la misión cumplida. A una edad tardía ha acreditado su calibre de goleador, más que comprobado en el Borussia Dortmund y en el Bayern, que pescó al delantero polaco y se aseguró un doble éxito: debilitar a su gran rival en la Bundesliga y garantizarse una cantidad asombrosa de goles. Su eficacia solo encontró comparación con las cifras de Messi y Cristiano. Se despidió del Bayern con 344 goles, un promedio de 0,92 partido. Quizá el Bayern pensó que el declive de Lewandowski estaba cerca. Con 34 años, es posible que el polaco quisiera ver mundo, disfrutar, en fin, de otras latitudes geográficas y competitivas. Justo ahí apareció el Barça. Su fichaje fue inusual en muchos aspectos. Los grandes clubs europeos rara vez contratan a delanteros que están bien dentro de la treintena. Sus proyectos exigen renovación constante y jugadores jóvenes, a poder ser futuribles estrellas, pero en 2022 el Barça no estaba en condiciones de competir con sus pares europeos en el mercado de fichajes. Estaba en quiebra técnica, destrozado en todos los capítulos, trastornado emocionalmente por la salida de Messi, después de una saga shakespeariana que no ha finalizado aún.Seguir leyendo…
Robert Lewandowski, cañonero para cualquier época y equipo, abandona el Barça al filo de los 38 años, con la misión cumplida. A una edad tardía ha acreditado su calibre de goleador, más que comprobado en el Borussia Dortmund y en el Bayern, que pescó al delantero polaco y se aseguró un doble éxito: debilitar a su gran rival en la Bundesliga y garantizarse una cantidad asombrosa de goles. Su eficacia solo encontró comparación con las cifras de Messi y Cristiano. Se despidió del Bayern con 344 goles, un promedio de 0,92 partido. Quizá el Bayern pensó que el declive de Lewandowski estaba cerca. Con 34 años, es posible que el polaco quisiera ver mundo, disfrutar, en fin, de otras latitudes geográficas y competitivas. Justo ahí apareció el Barça. Su fichaje fue inusual en muchos aspectos. Los grandes clubs europeos rara vez contratan a delanteros que están bien dentro de la treintena. Sus proyectos exigen renovación constante y jugadores jóvenes, a poder ser futuribles estrellas, pero en 2022 el Barça no estaba en condiciones de competir con sus pares europeos en el mercado de fichajes. Estaba en quiebra técnica, destrozado en todos los capítulos, trastornado emocionalmente por la salida de Messi, después de una saga shakespeariana que no ha finalizado aún.
No solo se marchó el mejor jugador en la historia del club, o el mejor a secas de la historia, sino que su vacío denunciaba el lamentable estado del club. El Barça, uno de los dos o tres clubs del mundo que podía contratar al futbolista que le apeteciera, se encontró en una posición inaudita: despachado del mercado selectivo de fichajes, obligado a deshacerse de una amplia nómina de veteranos y tirar de sus juveniles. El equipo necesitaba personal competente y el club requería de alguna solución, por leve que pareciera, que remediase su grave pérdida de imagen.
La eficacia de Lewandowski solo se puede comparar con las cifras de Messi y Cristiano
La solución fue Lewandowski. Había dudas sobre su rendimiento. 34 años son muchos en el fútbol. Ya no era el delantero que tiempo atrás habría costado 130 o 150 millones. Sin embargo, el polaco era la apuesta perfecta para el Barça: un gran nombre, de los que proporcionan imagen y prestigio, y unos datos que merecían la pena apreciarlos. En su última temporada en el Bayern, Lewandowski había marcado 50 goles en 46 partidos. Con unos pocos menos el Barça también sería feliz. Pagó 45 millones al Bayern y, por malparado que saliera de la crisis Laporta-Messi, el Barça tenía un potente nombre al que agarrarse.
El peso de Lewandowski en la resurrección del Barça ha sido extraordinario. En un belicoso contexto deportivo y social, ha producido una cantidad notable de goles, 119 en cuatro temporadas, eficacia todavía más relevante en la Liga, con 82 goles en 132 partidos. Atrás quedaron sus monstruosos promedios en el Bayern, pero nadie pensaba que los repetiría. En un fútbol menos agreste y más contenido que el alemán, Lewandowski ha garantizado goles y muchas victorias, a la vez que se evaporaba con rapidez su condición de máxima figura del equipo. Inmortal su negativa a chocar la mano del Lamine de primera instancia. Del Barça de Lewandowski al de Lamine Yamal no hubo más que un suspiro.

Su significativa contribución –tres títulos de Liga, uno de Copa y tres Supercopas– se resume en los goles, la profesionalidad y los recursos de delantero que han elevado al Barça a una dimensión radicalmente contraria a la que encontró en el momento de su fichaje. Junto al PSG y el Bayern, el Barça es el modelo de referencia en el fútbol mundial. Nadie lo habría sospechado hace cuatro años, cuando el veterano Lewandowski aterrizó en un sombrío Barça. No olvidó el oficio, no le olvidará la hinchada.
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