Según informó el Departamento de Estado de EE.UU. el jueves, la ayuda de la Administración Trump para la recuperación de Venezuela tras el catastrófico doble terremoto centrado en la región de La Guaira, en la costa caribeña, incluye el envío de equipos de búsqueda y rescate procedentes de Virginia y California, así como el suministro de imágenes aéreas para evaluar los daños a corto plazo.
Expertos económicos piden el levantamiento de las restricciones para facilitar la asistencia humanitaria
Según informó el Departamento de Estado de EE.UU. el jueves, la ayuda de la Administración Trump para la recuperación de Venezuela tras el catastrófico doble terremoto centrado en la región de La Guaira, en la costa caribeña, incluye el envío de equipos de búsqueda y rescate procedentes de Virginia y California, así como el suministro de imágenes aéreas para evaluar los daños a corto plazo.
Washington también ha anunciado que ayudará a “identificar las necesidades de recuperación del país a más largo plazo”, y que creará un fondo de 150 millones de dólares que servirá para apoyar la labor de organizaciones humanitarias como World Vision, Samaritan’s Purse, Catholic Relief Services, International Medical Corps, la Organización Internacional para las Migraciones y el Programa Mundial de Alimentos.
El Pentágono se sumará a este dispositivo de ayuda. “Bajo dirección del presidente Trump, he movilizado al Departamento de Guerra para (…) apoyar a los venezolanos”, afirmó el secretario de Guerra, Pete Hegseth, en redes sociales el jueves. “Nuestra misión es clara: salvar vidas y entregar rápidamente ayuda crítica donde sea más necesaria”, aseveró.
El Comando Sur, que coordina las operaciones del Pentágono en Suramérica y el Caribe, anunció por su parte que está actuando “con rapidez para aportar la inigualable capacidad logística de transporte aéreo y las capacidades de salvamento de las fuerzas armadas de EE. UU.”.
Pero, según recalcan expertos consultados en Colombia y EE.UU, si la Administración Trump no añade a su plan el levantamiento de las sanciones que impiden la entrada de bienes y servicios a Venezuela, la capacidad del país caribeño para responder a la catástrofe se verá fuertemente mermada.
“Venezuela sigue siendo sancionada”, dice en una entrevista a La Vanguardia Francisco Rodríguez, economista venezolano de la Universidad de Colorado. Aunque la ayuda humanitaria recibe exenciones, para mandar asistencia, explica este experto, “se necesitaría una licencia, y esto depende de que EE.UU. la otorgue. Es un proceso que puede ser lento y complejo”.
“Las sanciones actuales de EE.UU. y de otros países amenazan con entorpecer la respuesta global al terremoto, al igual que ocurrió en Siria en el 2023”, explica Alex Main, director de Política Internacional del Centro de Investigación Política y Económica (CEPR), con sede en Washington.
En esta misma línea, el presidente colombiano, Gustavo Petro, pidió públicamente el jueves que Trump “levante las sanciones y el bloqueo para que la sociedad y el Estado venezolanos tengan la más amplia capacidad de actuar”
Para enviar ayuda humanitaria se necesita una licencia, un proceso “que puede ser lento y complejo”, dice un experto
En declaraciones al New York Times, un portavoz del Departamento de Estado estadounidense defendía la política actual, ya que “las licencias permiten las transacciones financieras relacionadas con las iniciativas humanitarias”. El Tesoro de EE.UU. eliminó algunas sanciones tras el terremoto, concretamente sobre operaciones como transferencias bancarias
Pero, debido al llamado fenómeno de overcompliance (excesivo afán de cumplir), aunque existen licencias, es difícil movilizar ayuda humanitaria. Esto se debe a que muchas oenegés, empresas y otros actores extranjeros se retiran de los programas de ayuda por miedo a ser sancionados. Los bancos occidentales también retrasan y bloquean habitualmente las transferencias de dinero a Venezuela debido a la amenaza de sanciones.
El economista Francisco Rodríguez ha publicado análisis cuantitativos que atribuyen miles de muertos en Venezuela al régimen de sanciones, debido al colapso de las exportaciones de petróleo y la consiguiente incapacidad para importar bienes esenciales como medicamentos.
Según su análisis, el número de muertos registrados tras la adopción de las sanciones en el 2017 se triplicó. Ahora, con más de 235 muertos, 4.300 heridos, al menos 150 desaparecidos, cientos de miles de damnificados y hospitales privados de bienes esenciales, el régimen de restricciones puede cobrarse más vidas. Con la diferencia de que Venezuela ya no es un enemigo de EE.UU., sino “un nuevo y maravilloso amigo”, según Donald Trump. Esta amistad se plasma en el esquema de canalizar todos los ingresos por la venta de petróleo o minerales como el oro en una cuenta en EE.UU.
En este sentido, una carta de un grupo de institutos en Washington y Venezuela que será publicada esta semana insta al Gobierno estadounidense a levantar las sanciones y devolver los ingresos obtenidos por la explotación del crudo y los minerales al país caribeño. “La recuperación de Venezuela requerirá el acceso a sus propios recursos financieros y la capacidad de importar los equipos, materiales de construcción, medicamentos, combustible, piezas de recambio y otros bienes necesarios para reconstruir viviendas, hospitales, colegios, carreteras, puertos e infraestructuras esenciales”, se lee en la misiva.
Los anuncios del secretario Hegseth y del Comando Sur abren la posibilidad de una intervención humanitaria militarizada por parte de EE.UU. para ayudar a desescombrar, rescatar a vivos y muertos y proporcionar apoyo logístico.
Esto podría formar parte de un plan de aprovechar la crisis, en una suerte de doctrina shock, y así consolidar el control sobre Venezuela. “EE.UU. aprovechará esta catástrofe para ganar más influencia en Venezuela”, dice Sarah Schiffling, experta en cadenas de suministro del Hanken School of Economics de Helsinki. “La ayuda en caso de catástrofes forma parte del poder blando. Proporcionar una ayuda rápida y muy visible proyecta una imagen benévola de EE.UU.”, agrega esta investigadora.
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