La balanza se inclina del lado de Brad Pitt (Oklahoma, 62 años) en el largo litigio que mantiene con Angelina Jolie (Los Ángeles, 51 años) por la venta del que una vez fue algo así como su nido de amor en Francia, el Château Miraval, el escenario de su boda en agosto de 2014. Llevan cinco años enfrentados en los juzgados por la venta de Jolie de su parte de los viñedos que rodean la finca al Grupo Stoli en 2021 (cuando ya no eran pareja), y ahora el Tribunal Superior de California le hado una victoria al actor de El club de la lucha al permitir, como su equipo legal pretendía, que los compradores de su exesposa testifiquen sobre cómo se produjo aquella venta. Durante todo este tiempo, Pitt ha considerado ilícita la adquisición ya que, según su versión, los compradores de origen ruso dispusieron de información privilegiada: la que Jolie les habría proporcionado. A esto se suma que, siempre según él, al vender su parte la actriz rompió un acuerdo por el que se comprometieron a no vender sus acciones sin conocimiento del otro. Saber si existía o no tal acuerdo puede ser clave para la victoria de uno u otro en los tribunales.
El exmatrimonio lleva cinco años enfrentado por la venta de la actriz de su parte de la bodega a un millonario ruso, que el intérprete considera ilícita. Ahora el Tribunal Superior de California ha accedido a las peticiones de los abogados del actor para que quienes la adquirieron cuenten en qué términos lo hicieron
La balanza se inclina del lado de Brad Pitt (Oklahoma, 62 años) en el largo litigio que mantiene con Angelina Jolie (Los Ángeles, 51 años) por la venta del que una vez fue algo así como su nido de amor en Francia, el Château Miraval, el escenario de su boda en agosto de 2014. Llevan cinco años enfrentados en los juzgados por la venta de Jolie de su parte de los viñedos que rodean la finca al Grupo Stoli en 2021 (cuando ya no eran pareja), y ahora el Tribunal Superior de California le hado una victoria al actor de El club de la lucha al permitir, como su equipo legal pretendía, que los compradores de su exesposa testifiquen sobre cómo se produjo aquella venta. Durante todo este tiempo, Pitt ha considerado ilícita la adquisición ya que, según su versión, los compradores de origen ruso dispusieron de información privilegiada: la que Jolie les habría proporcionado. A esto se suma que, siempre según él, al vender su parte la actriz rompió un acuerdo por el que se comprometieron a no vender sus acciones sin conocimiento del otro. Saber si existía o no tal acuerdo puede ser clave para la victoria de uno u otro en los tribunales.
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