Los expertos recomiendan tener una visibilidad básica de las finanzas, automatizar las decisiones y cambiar los hábitos para aumentar la responsabilidad financiera Leer Los expertos recomiendan tener una visibilidad básica de las finanzas, automatizar las decisiones y cambiar los hábitos para aumentar la responsabilidad financiera Leer
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Si usted está en busca de una pareja, debería revisar su relación con el dinero. No cuánto gana, sino cuáles son sus hábitos financieros, cómo maneja sus ingresos, incluso cuánto sabe. Todo esto es cada vez más determinante para las nuevas generaciones a la hora de elegir su siguiente interés romántico. La responsabilidad financiera, por ejemplo, ya es un factor para el 78% de entre 18 a 29 años; o los hábitos para el 70%, así como las actitudes y la seguridad. Estos datos pertenecen al informe Una ventana a la salud financiera de la Generación Z en 2025 realizado por el Bank of America.
Y aunque estos están basados en encuestas a jóvenes estadounidenses, España no queda fuera de estos comportamientos. «Cuestiones que menciona el informe como la presión por el coste de la vida, la dificultad para ahorrar o la sensación de ir por detrás financieramente respecto a generaciones anteriores son bastante reconocidas en muchas economías occidentales», explica Emma Bernardo, miembro del Grupo de Trabajo de Psicología y Economía del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid.
Todo esto hace que no resulte extraño que la responsabilidad financiera gane cada vez más peso también en el ámbito de las relaciones, incluso más que el potencial de ingresos (que interesa a un 52% de encuestados). «Sugiere que importa menos cuánto gana alguien que cómo es su relación con el dinero», apunta Bernardo; sobre todo esa búsqueda de estabilidad aumenta en un contexto de mayor incertidumbre. El mismo investigador del informe de Bank of America, Jeffrey Dew, concluyó que el aumento de la deuda del consumo se asociaba a discusiones sobre el dinero, menos tiempo compartido y menor satisfacción en la pareja. «La responsabilidad financiera podría interpretarse, al menos en parte, como una señal de previsión de fiabilidad o incluso de capacidad para construir un un proyecto compartido», señala Bernardo, quien también es vocal de la Sociedad Científica de Economía de la Conducta y Head of Marketing en Neovantas.
Las red flags financieras, a su juicio, se podrían interpretar más en términos conductuales, como la impulsividad en el gasto, la falta de planificación, la tendencia a tener un endeudamiento recurrente para sostener hábitos de consumo o la poca transparencia en cuestiones financieras, lo que la investigadora Michelle Jeanfro llama financial infidelity (conductas para ocultar una deuda a la pareja) e influye en la satisfacción de su relación.
Y es que los problemas vinculados a los hábitos financieros «no son completamente racionales» porque «hay sesgos (como el del presente, el exceso de confianza o la prueba social) que nos pueden llevar a posponer decisiones de planificación importantes», advierte Bernardo, como también recuerda la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). «A veces lo que anticipa problemas económicos no es tanto el nivel de ingresos como determinados patrones de comportamiento», como vivir sistemáticamente sin margen, recurrir al endeudamiento para sostener consumo no esencial o dejar desatendida la planificación financiera; lo que al final puede crear problemas en la pareja o en la percepción de estabilidad.
Si ya ha revisado su relación con el dinero y ha identificado esa falta de responsabilidad financiera que advierten los expertos, no todo está perdido. Bernardo recomienda que, para reducir el impacto de los sesgos en nuestras decisiones o evitar ser influenciado por los entornos digitales, se puede empezar por «automatizar las buenas decisiones», como el ahorro para depender menos de la propia motivación del momento. Eso sí, antes es esencial tener «una visibilidad básica sobre los ingresos, gastos y compromisos reales. Más que aspirar a una gestión perfecta, tenemos que intentar diseñar nuestro propio contexto».
Además, es necesario introducir cambios en los hábitos. La experta señala «introducir pequeñas fricciones a la hora de comprar de forma impulsiva», por ejemplo, evitando decidir «en caliente» ante gastos que no están planificados y no utilizar las redes sociales como referencia de normalidad económica. «Vemos en ocasiones influencers que llevan un alto nivel de vida y que es práctimante un sueño, pero no es la fotografía del resto de los españoles. Hay que ser cautos a la hora de entender el contenido como aspiracional», advierte.
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