Las grandes redes sociales aceptan mayores controles sobre los menores para evitar una nueva ola regulatoria en el despegue de la IA

El pacto de Meta en Estados Unidos busca mantener el nuevo ‘status quo’ en Estados Unidos sin apenas restricciones de competencia al desarrollo de la IA Leer El pacto de Meta en Estados Unidos busca mantener el nuevo ‘status quo’ en Estados Unidos sin apenas restricciones de competencia al desarrollo de la IA Leer  

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Las cesiones ante los fiscales generales de Estados Unidos para garantizar límites estrictos al uso de Instagram y Facebook para los menores de edad por parte de Meta y su vocación de extenderlas a su competencia más inmediata, TikTok y Google, pueden provocar un cambio trascendental en cómo usa la población más expuesta las redes sociales en todo el mundo, pero esconden una voluntad compartida entre el Gobierno estadounidense y las grandes tecnológicas de que esto se haga sin alterar el status quo, ni el ritmo de la carrera de la IA.

Ayer, el portavoz de la Comisión Europea, Thomas Regnier, reclamó que Meta ofrezca unos compromisos similares en Europa, eso sí, sin la limitación de 10 años que tiene el pacto en Estados Unidos en declaraciones recogidas por EFE. «Si ofreces compromisos en Europa, son para todo el futuro: no están limitados en el tiempo. Aquí tenemos una legislación en vigor (que se debe) cumplir», aseguró el representante de la Comisión, que en julio reveló que el diseño adictivo de las plataformas de Meta y su efecto en los menores contravenía la regulación europea.

Sin embargo, el acuerdo, pese a que limitará una vía de negocio para Meta y previsiblemente para sus competidores (que afrontarán próximamente juicios similares), ha sido celebrado en bolsa por los inversores, que consideraban un riesgo mucho mayor mantener en el tiempo una demanda que aspiraba a volver a situar a Mark Zuckerberg frente al juez.

Según un estudio de Harvard, el mercado total de publicidad digital para menores en Estados Unidos era 11.000 millones de dólares, una parte significativa en manos de Meta. Los ingresos de la tecnológica superaron el pasado año los 200.000, por lo que ni los 17.000 millones que se ha comprometido a pagar de multa, ni perder parte de este mercado suponen una mengua relevante en sus cuentas.

A cambio, consigue que se mantenga el poco escrutinio regulatorio en un momento en que la IA y los recursos que necesita están concentrando una cantidad de recursos y poder sin precedentes en unas pocas compañías con el silencio cómplice de las autoridades de competencia de Donald Trump, que no están por la labor de frenar ninguna adquisición siempre que sirva para que la IA estadounidense esté en cabeza en la carrera tecnológica frente a China.

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